6. Interprograma: la emisión internacional de Radio Praga que terminó triunfando en casa

En este episodio revivimos el auge de la radio en onda corta, los primeros pasos de Radio Praga en el mundo digital y la sorprendente irrupción de un interprograma que, gracias a la difusión de la música moderna y occidental, alcanzó un éxito inesperado. Entre melodías de Karel Gott y el aporte tranquilizador de los instrumentos de viento, reconstruimos cómo un producto secundario terminó convirtiéndose en un fenómeno inesperado.

La pasión de la radio | Foto: archivo personal de Jorge Ugulinelli

Radio Praga Internacional lleva 90 años informando al extranjero sobre los acontecimientos en la República Checa y, anteriormente, en Checoslovaquia. En 1994 se convirtió en el primer medio en República Checa en ofrecer las emisiones por internet, lo que permite que los contenidos sean accesibles desde cualquier lugar del planeta. En sus inicios, sin embargo, la situación era muy distinta. Para que el programa llegara a los oyentes de otros continentes, la emisora utilizaba la onda corta, una tecnología que, gracias a sus propiedades específicas, permitía que la señal de la radio viajara a distancias realmente grandes.

Con toda la onda

En 2006, Oldřich Číp, quien, durante muchos años estuvo al frente de la organización internacional que coordina la asignación de frecuencias de onda corta para las distintas emisoras de radio, explicó en detalle su funcionamiento.

Oldřich Číp  (izquierda) y David Vaughan | Foto: Radio Prague International

“La onda corta no se propaga de manera recta a lo largo de la superficie de la Tierra, sino mediante reflejos en un medio, en un entorno que se encuentra en las capas altas de la atmósfera, entre 80 y 400 kilómetros. Este entorno, en esencia, va refractando poco a poco ese rayo de energía radiofónica y lo devuelve de nuevo a la superficie terrestre. Allí, por supuesto, ya puede escucharse, o puede volver a reflejarse. Para llegar, por ejemplo, a Estados Unidos, se producen varios de esos saltos: tenemos tres reflejos entre la ionosfera y la superficie de la Tierra o del océano. Y, por lo tanto, si las condiciones para la propagación de la frecuencia que hemos utilizado son favorables, entonces simplemente puede llegar a cualquier lugar“.

El estadounidense Jeff White, que cuenta con amplia experiencia tanto en la escucha como en la operación de transmisores de onda corta, agrega que esos saltos pueden tener miles de kilómetros, de modo que con un transmisor de 50 o 100 kW es posible llegar literalmente a todo el mundo. Encargado de sustituir a Oldřich Číp al frente de la organización que sistematiza la radiodifusión en onda corta, descubrió tanto su profesión como su pasión gracias a Radio Praga.

"Empecé a escuchar emisiones en onda corta a los 12 años, cuando vivía en Indianápolis. Mis padres tenían una radio que incluía varias bandas de onda corta. Una noche me fijé qué se emitía allí, y lo primero que escuché fue el programa en inglés de Radio Praga. Luego empecé a escucharlo todos los días. Mi vínculo con Radio Praga ya dura más de 50 años".

Foto: APF Český rozhlas

Haciendo historia

Karel Koníček  (1938) | Foto:  APF Český rozhlas

La primera conexión exitosa por onda corta a través del Atlántico se realizó en 1923, entre Francia y Estados Unidos. El auge de esta modalidad de radiodifusión llegó en los años 30: Gran Bretaña e Italia comenzaron a emitir para sus colonias; Alemania para Austria, los Sudetes checoslovacos y América Latina. Y también entró al éter la Rusia soviética. Después llegó el turno de Checoslovaquia, tal como recordaba en 1966 uno de los primeros técnicos de radio, Karel Koníček.

Emisora de Litomyšl | Foto: Radio Prague International

“En 1936 el Ministerio de Correos y Telégrafos sorprendió a los oyentes y al público con la noticia de que en su centro radiofónico de Poděbrady se había empezado a probar nuestra primera conexión transoceánica en onda corta. El transmisor que se puso en funcionamiento en 1936 era de 30 kilovatios, lo cual, para aquella época, correspondía a parámetros de potencia muy buenos. El edificio de Poděbrady, en 1936, ya llevaba más de 10 años de existencia y se utilizaba para otros servicios, sobre todo el telegráfico. Se construyeron dos mástiles de 150 metros de altura, separados entre sí por 250 metros y se ensambló una especie de antena de techo. Toda esa construcción es realmente peculiar.“

Miroslav Krupička | Foto: Radio Prague International

En el año 2004, ese particular edificio fue declarado monumento cultural. Y en lo que respecta a la emisión regular en onda corta al extranjero de la Radio Checa comenzó el 31 de agosto de 1936 y, con una pausa de varios años durante la ocupación nazi, funcionó de manera ininterrumpida hasta el 2011, aunque, incluso en la actualidad, las emisiones en español, francés e inglés mantienen esa modalidad gracias a la retransmisión de Radio Miami Internacional. La decisión de poner fin a las emisiones en onda corta recayó en Miroslav Krupička, antiguo director de Radio Praga.

"La emisión por onda corta es tremendamente cara porque consume mucha energía; es decir, supone un gran consumo de electricidad, y eso costaba tanto dinero que representaba gran parte —diría que la mitad, si recuerdo bien— de nuestro presupuesto. Y sencillamente algo tenía que cancelarse para que otra cosa pudiera seguir desarrollándose".

Foto: Radio Prague International

Todo un acierto

Jana Špíšková  (1986) | Foto:  APF Český rozhlas

Hasta ese momento en que las emisiones al extranjero se trasladaron a internet, los transmisores se dirigían exclusivamente al exterior, por lo que los oyentes locales no podían escuchar sus programas, aunque había una excepción: el denominado Interprograma de Radio Praga, que, además de noticias en lenguas extranjeras, emitía también mucha música popular. Aunque originalmente no estaba destinado al público doméstico, era posible sintonizarlo también en Checoslovaquia; y su contenido lo explicaba, en 1978, la por entonces subdirectora editorial de Radio Praga, Jana Špíšková.

“Se trata básicamente de un flujo continuo de emisiones en cuatro idiomas, al que después del mediodía se suma la emisión en ruso. Está orientado a Europa Occidental y también a los turistas que pasan sus vacaciones en Checoslovaquia y que, de este modo, reciben información no solo de los acontecimientos en Checoslovaquia y en el extranjero, sino que también les ofrecemos informes meteorológicos y les ponemos canciones para que sus vacaciones transcurran de manera más agradable“.

Foto: Radio Prague International

Especie de producto secundario de Radio Praga, las emisiones del Interprograma comenzaron el 8 de mayo de 1972 y la idea era que su novedoso formato pudiera aprovechar al máximo la capacidad de los redactores y de la técnica, tal como recuerda Václav Richter, quien empezó trabajando en la redacción francesa.

“Cuando yo entré en aquel año 1972, el servicio de las emisiones al extranjero lo dirigía Vladimír Vipler, un cuadro comunista enviado allí para limpiar la radio de cualquier elemento imperialista. Y en el 72 o 73 fue sustituido por Vladimír Landovský. Y él, como una escoba nueva, decidió traer nuevos aires para que, entre otras cosas, la emisión fuera más escuchada, y se le ocurrió fundar una nueva redacción internacional a la que me llevó a mí, y así pasé de la redacción francesa al Interprograma.“

Foto: archivo de Peter Vaegler

Junto a Richter estuvo también en los comienzos del Interprograma la directora Jana Hořínková.

“Para mí, aquella emisión estaba bastante bien; es decir, poníamos buena música, un 40% de música occidental, así que nos lo repartíamos de distintas maneras para que funcionara. Había en juego cierta adrenalina porque, naturalmente, la emisión en directo siempre tiene adrenalina, así que también influyó; era algo nuevo que terminó funcionando durante 20 años.“

El Interprograma de Radio Praga fue todo un acierto.

Soplando en el viento

Václav Richter | Foto: Štěpánka Budková,  Radio Prague International

En el atractivo envoltorio de una radio musical de éxitos lo que hacía era difundir propaganda comunista de manera discreta y hasta aceptable para los oyentes. Václav Richter continúa brindando detalles de su formato.

“Siempre duraba una hora, y cada una de las redacciones —checa, francesa, inglesa, alemana— tenía quince minutos dentro de esa hora. Así que se empezaba con el checo: cinco minutos de noticias y luego diez minutos de música. Y después había cinco minutos de noticias en alemán y diez minutos de música. Cinco minutos de noticias en inglés y diez minutos de música. Cinco minutos de noticias en francés y diez minutos de música. Así se completaban los sesenta minutos. En cuanto a la música que se pasaba, en aquella época no era del todo habitual, por ejemplo, en las emisoras checas. Por eso el Interprograma, después de cierto tiempo, obtuvo una popularidad bastante considerable y era muy escuchado”.

Foto: Radio Prague International

Jana Hořínková, por su parte, recuerda qué tipo de contenidos estaban en el plan.

“A las nueve había un comentario, o más bien algún relato sobre la República Checa y propaganda en general, sobre cómo vivimos aquí y qué ocurre. A las once había un comentario bastante político, que solía ser una crítica a Occidente, y ahí se les pegaba bastante a Reagan, Thatcher y quien estuviera en la mira. Luego venían otra vez las noticias, la despedida y listo, se seguía al día siguiente. Y siempre era en días laborables. Luego había aún otra obligación: creo que desde las once hasta las doce tenía que ir música de viento (dechovka). No sé por qué, nunca lo entendí, pero iba música de viento”.

Margaret Thatcher y Ronald Reagan  (1978) | Foto: AFO / Album / Profimedia

Aunque ninguna grabación de las emisiones del Interprograma se ha conservado en el archivo de la Radio Checa, gracias al aporte Václav Richter podemos imaginar qué clase de contenido político incluía el programa.

“En esencia era similar a la prensa checa y eslovaca de aquella época. Es decir, desde el punto de vista político, estaba claramente orientado: era, en gran medida, propaganda comunista. Pero, naturalmente, variaba según la época en que se emitía. El peor período fue alrededor del año 77, con la firma de la Carta y la campaña que luego se inició contra sus signatarios. En aquella época, realmente, muchas veces quise dejar la radio, porque era tremendamente desagradable y desalentador trabajar aquí. Aunque nosotros no escribíamos esos comentarios, por desgracia teníamos que leerlos a menudo”.

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?

Foto: Tommü Records

No obstante, el contenido del Interprograma de Radio Praga no siempre estuvo tan cargado a nivel ideológico. Además, la razón principal por la que la gente escuchaba la emisión era la música, que se diferenciaba notablemente de las demás emisoras de la radiodifusión checoslovaca. Era moderna y excepcionalmente actual. A mediados de los años ochenta trabajó en el Interprograma como responsable musical el también futuro directivo radiofónico Petr Dvořák.

“A mí me dieron libertad para revitalizar el fondo musical. Solo recibí una instrucción: que escuchara el Interprograma e intentara preparar allí algo nuevo pero que, al mismo tiempo, ya estuviera apareciendo en nuestros discos y en el extranjero, y que pudiera servir como renovación. Recuerdo bien que nadie jamás me censuró la música, y me acuerdo sobre todo que empecé con grabaciones de la banda de rock y pop checas Abraxas, Žentour y Tango. De la música extranjera me acuerdo de Bob Marley e incluso de Pretenders. Todo eso se escuchaba”.

Eso, sin embargo, solo aplicaba para la segunda mitad de los años ochenta. Jana Hořínková tiene una experiencia distinta. Recuerda bien una hoja de papel rosa con el encabezado ‘Embargo’. Era una lista de intérpretes que, por algún motivo, no podían sonar. Después de irse a Estados Unidos, por ejemplo, el cantante Valdemar Matuška acabó en esa lista.

“No sé qué año era, pero aquí habían sido convocadas por Marie Kabrhelová del Sindicato de Mujeres. Ella convocó a mujeres de todo el mundo; estaban aquí en el Palacio de la Cultura. Incluso tenían perritos con ellas, y se trató de un evento enorme. Y, por supuesto, se iba allí a hacer entrevistas y eso se emitía. Bueno, y nosotros emitimos una entrevista justamente con Marie Kabrhelová. Ella decía algo, contaba algo, bien. Mientras tanto, entre los anuncios —es decir, aquí Radio Praga Interprogram—, ¿no? Y yo después de eso puse la canción Shut Up Your Face, música, ¿no? Bien, la pusimos, y como una hora después me llama el jefe completamente fuera de sí: ‘¿Qué has puesto ahí? ¿Dónde lo has puesto? ¿Qué era eso?’ Y yo digo: ‘No tengo ni idea de nada.’ ‘Ha llamado el Comité Central, ha llamado el Comité Central, tenemos que… deténganlo inmediatamente, pongan dechovka desde ahora, no pongan nada más.’ Luego nos llamaban los oyentes diciendo que si nos habíamos vuelto locos, que estábamos poniendo dechovka desde las 9 de la mañana. Bueno, está claro que nos seguían y nos escuchaban, y entendían inglés. Así que no tenían tontos allí. Por desgracia, creo que allí había bastantes personas inteligentes”.

Marie Kabrhelová | Foto: Oldřich Pícha,  ČTK

Esa canción que tanto indignó a los funcionarios comunistas la compuso el cantautor australiano‑estadounidense Joe Dolce, encabezó los rankings de éxitos en los años 1980 y 1981. El título de la canción podría traducirse como ‘Cállate’.

Radio Gott

También al Interprograma llegaba una gran cantidad de cartas de oyentes, sobre todo del extranjero. Los oyentes participaban en encuestas y escribían para pedir una canción o una pieza musical, según explicaba en una entrevista de 1986 la subdirectora de la redacción del Interprograma, Dagmar Vidimská.

“Muchos oyentes comparten sus impresiones tras visitar Checoslovaquia. Están entusiasmados con Praga y con la acogida que tuvieron en nuestro país. Otros cuentan sobre sus planes de venir a Checoslovaquia. Algunos incluso sobre sus problemas personales. Otros participan en nuestras encuestas. Y nosotros estamos gratamente sorprendidos por los amplios conocimientos que tienen sobre nuestro país”.

Un recuerdo similar aporta Václav Richter de la redacción francesa.

“Aunque a la redacción francesa llegaban bastantes cartas, la que más recibía era la alemana, allí los inundaba la correspondencia porque el Interprograma se convirtió, en cierto modo, en una radio de Karel Gott. Emitíamos constantemente sus éxitos y él, en aquella época, era enormemente popular en Alemania. Sus fans alemanas nos escribían sin parar, pedían continuamente sus canciones y nosotros íbamos a sus conciertos en Lucerna, así que éramos una especie de intermediario entre Gott y su público alemán”.

Martina Schneibergová,  foto: Ondřej Tomšů

Aunque vale la pena aclarar que el Interprograma de Radio Praga no emitía exclusivamente a Karel Gott,  desde la actual redacción alemana, Martina Schneibergová, quien trabajó, a su vez, en las emisiones del Interprograma, comparte su propia visión de esos años.

“Los sábados y domingos había un ‘Concierto a petición’, lo cual, dadas nuestras preferencias musicales, solía ser exigente porque yo, ya de niña, no soportaba a Karel Gott, y ahora tenía que escucharlo cada sábado o domingo. Teníamos muchos oyentes en Alemania; a veces hasta venían a visitarnos unas señoras mayores, la mayoría de la RDA, y una vez trajeron un árbol de Navidad que estaba decorado con fotos de Karel Gott. Y no sé si se lo llevaron entonces a la Villa Bertramka en Smíchov, eso ya no lo supe”.

Una ventana al mundo

Lo cierto es que gracias, sobre todo, a la música, el Interprograma era como una ventana a otro mundo. Y aunque originalmente no estaba destinado a los oyentes nacionales, era muy popular en Checoslovaquia. El éter no estaba ni de lejos tan repleto como hoy, y tanto en onda media como más tarde también en FM, era posible sintonizar la emisión. La popularidad del Interprograma también la confirmaban las encuestas de audiencia, tal como explica Petr Dvořák.

Foto: Radio Prague International

“Lo que funcionaba muy bien era el departamento de investigación de la Radiodifusión Checoslovaca, para el que trabajé externamente durante tres años. Su objetivo era evaluar la aceptación de los distintos componentes de la programación mediante una gran red de mil encuestadores que proporcionaba datos muy fiables. Y allí se mostraba que los productos, programas y emisiones más populares de la Radiodifusión Checoslovaca eran Zákruta (sobre seguridad vial) e Interprograma. Y quedaba claro que, cuando había noticias en el Interprograma, los oyentes se iban un momento a preparar un café o a hacer alguna otra cosa para luego volver a escuchar con entusiasmo, y así se repetía sin fin”.

El Interprograma de Radio Praga estuvo veinte años en el aire. Tras 1989, se redujo el número de idiomas a alemán, inglés y francés; y en abril de 1992 dejó de emitirse de manera definitiva.

Autor: Jaromír Marek
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