Un nuevo “no” al euro por otros cuatro años
A las puertas de la formación del nuevo ejecutivo liderado por ANO, el debate sobre la moneda única vuelve a dividir a los checos. Las encuestas reflejan un amplio rechazo entre los votantes de la futura coalición, que ven en la corona un símbolo de soberanía nacional frente al euro, pero tampoco existe consenso entre Spolu, STAN y los Piratas.
Tras las recientes elecciones y en vísperas de la formación definitiva del nuevo gobierno checo, liderado por ANO y con los apoyos de SPD y los Automovilistas son muchos los frentes que se debaten y las preguntas que surgen ahora, con la entrada de un nuevo ejecutivo, sobre la mesa.
Una de ellas, tan recurrente para la opinión pública checa que ha acompañado casi que a cada gobierno y cada legislatura, es acerca de la potencial adopción del euro, la moneda única europea. Sin embargo, todo apunta a que el próximo gabinete de Andrej Babiš no tiene en absoluto entre sus prioridades promover esta entrada checa en la eurozona. De hecho, los votantes que auparon a ANO y al resto de partidos de la futura coalición tampoco quieren en absoluto abandonar la corona checa.
Así lo confirma una encuesta postelectoral exclusiva elaborada por la agencia Median para el portal Deník justo después de las recientes elecciones parlamentarias. El sondeo, al igual que las recientes elecciones, elaborado sobre una muestra representativa de casi cinco mil ciudadanos, dibuja un panorama con dos bloques claramente enfrentados: quienes ven en la moneda común europea una oportunidad económica y quienes la consideran una amenaza para la soberanía nacional.
Así, los votantes de los partidos del gobierno saliente —especialmente los del Partido Pirata— son los más favorables a la adopción del euro. En cambio, los simpatizantes de la aún oposición y futura coalición de gobierno, así como también buena parte de quienes no votaron, se inclinan por mantener la corona checa.
Aunque entre los votantes de Spolu, STAN y los Piratas la mayoría considera que el euro podría beneficiar a la economía nacional, tampoco existe entre estos un consenso pleno acerca del mismo. Según los datos, son el 55,2% de los votantes de Spolu y el 66,2% de los Piratas los que apoyan la introducción del euro, mientras que en STAN la cifra alcanza el 63,2%.
Por el contrario, los seguidores del bloque de ANO, SPD y Automovilistas se muestran contundentemente en contra. El rechazo es especialmente alto entre los partidarios del SPD, donde el 95,6% expresó su oposición a la moneda común y Automovilistas, con más del 88% que la rechaza, mientras que en ANO el porcentaje de opositores es solo dos puntos menor.
Es así que los resultados de las recientes elecciones bien podrían leerse como un nuevo rechazo por parte de la población checa al euro, aunque lo cierto es que esa corriente contraria al mismo es una constante ya desde el surgimiento mismo de este debate. Sin ir más lejos, en febrero de este mismo año y meses antes de las elecciones, desde este mismo medio nos hacíamos eco del estudio de la agencia NMS Market Research, según el cual 72% de los checos se oponía a la adopción de la moneda única europea, mientras que solo el 23% se mostraba a favor. Por aquel entonces, los votantes del partido Pirata eran los únicos en mostrar un claro apoyo al reemplazo de la corona checa, con un 65% de sus electores a favor.
Esa disparidad de posturas con respecto a la transición a la eurozona, quedó de hecho bien patente en los programas electorales que cada grupo presentó de cara a las urnas apenas semanas atrás. Sin embargo, yendo a la futura coalición, las posturas parecen más que claras.
En dicho programa, por ejemplo, el movimiento ANO definía la corona como “clave de la soberanía económica” y prometía no adoptar el euro ni iniciar ningún paso hacia su introducción. Por su parte, el SPD evitaba toda referencia a la moneda europea en su programa, aunque sus líderes han manifestado repetida y abiertamente su rechazo al mismo. Los Automovilistas, en cambio, no se limita a oponerse: defiende la corona checa como símbolo de soberanía nacional y propone incluso una enmienda constitucional que la declare moneda permanente del país.








