Svatopluk Benes

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Esbelto y elegante, así se puede caracterizar Svatopluk Benes, otra de las leyendas del cine checo de los años 30, cuya sonrisa aceleraba los corazones del público femenino. En la memoria de los aficionados al celuloide se grabó como el ídolo romántico en cuyos brazos caían todas las estrellas del cine nacional.

Svatopluk Benes nació el 24 de febrero de 1918 en la ciudad de Roudnice nad Labem, Bohemia del Norte. A pesar de que su padre era ferroviario, a Svatopluk ya de pequeño lo deslumbró el teatro a tal extremo que siendo todavía un adolescente fundó en Roudnice un teatro de aficionados con repertorio propio.

Su talento era excepcional y a los quince años fue aceptado en el Conservatorio de Praga. Aún siendo estudiante recibió papeles menores en el Teatro Nacional. Después de terminados los estudios fue contratado por el Teatro de Vinohrady, en Praga.

Svatopluk Benes apareció por vez primera en la película "Música de los corazones" del año 1934. Su primera actuación, fue el inicio de una serie casi inagotable de actuaciones. Sin embargo, la excelente apariencia de Benes le condenaría a un solo tipo de papeles: el de joven enamorado. En contrapartida siempre tuvo por parejas a las actrices más bellas y famosas de aquella época, como Lída Baarová, Adina Mandlová y Natasa Gollová.

Lamentablemente a Benes se le ofrecieron escasas oportunidades para demostrar en la pantalla grande su vis cómica como, por ejemplo, en la película "La Taberna de la Mesa de Piedra", basada en la novela del prosista y periodista checo, Karel Polácek. No obstante, la falta de papeles serios en el séptimo arte la cubrió en el teatro, donde brilló en piezas de Shakespeare, Shaw, Wilde, Lope de Vega y de muchos otros autores.

Svatopluk Benes era un joven encantador para el que no resultaba problema alguno conquistar el corazón de cualquier mujer. Y él mismo no lo niega, aunque con su peculiar sentido del humor aclara que nunca le interesó ir como la abeja de flor en flor.

Sin embargo, entre los numerosos romances que en aquella época llenaban las páginas de la prensa, el más conocido fue el que tuvo con la entonces célebre actriz checa, Adina Mandlová. Su apasionada relación terminó poco antes de que Mandlová se mudara a Inglaterra.

Pese a sus numerosas aventuras y al matrimonio que había terminado en fracaso, Svatopluk Benes no dejaba de soñar con una vida matrimonial armónica. Por eso, según admite, visitó un día uno de los bailes caritativos de la Cruz Roja, donde realmente conoció a la que sería su segunda esposa, y con la que sigue siendo muy feliz, rodeado de dos hijos y cuatro nietas.

Después de una larga y fructífera carrera artística Svatopluk Benes decidió abandonar su profesión en 1990. Según afirmó, despedirse del teatro fue más fácil de lo que había supuesto ya que en la época posterior a la caída del régimen comunista la gente dejó de asistir a los teatros. "La mayoría de las butacas estaban vacías, lo que me ayudó mucho. Es que un teatro sin público pierde su razón de ser. Además, estaba actuando desde los quince años y ya me sentía agotado", explicó el actor.

Svatopluk Benes fue galardonado en 1997 con el premio checo Talía. Escribió además un libro de memorias que fue editado bajo el título de "Ser un actor".