Quién y cómo pagarán los gastos para paliar las inundaciones

Vladimir Spidla en la ciudad Trebon, Foto: CTK

Los daños provocados por la recientes inundaciones en la República Checa han sido el tema central de los medios de comunicación locales y en su momento internacionales. Conocidas hoy las dimensiones de los daños la pregunta radica en quién y cómo se hará cargo de los gastos.

Por supuesto que el Estado y el Gobierno han tomado cartas en el asunto y lo primero fue hablar del aumento de los impuestos, medida que se vió obstaculizada por razones políticas.

Vladimir Spidla en la ciudad Trebon, Foto: CTK
Como suele suceder en casos similares la mayoría de los gastos correrá por cuenta de los ciudadanos. Y no se trata de un asunto fácil porque de acuerdo con los cálculos oficiales se necesitan entre dos y tres mil millones de dólares.

El gobierno de Vladimir Spidla sufre de un permanente dolor de cabeza, porque no ha sido pocas las promesas hechas a los ciudadanos y empresarios que se han visto afectados por las riadas.

Interesante resulta el análisis presentado por la revista checa Euro, que asegura que el Gobierno tiene el dinero al alcance de la mano y mucho más. La publicación asegura que de la privación de la empresa Telecom Checo, el oficialismo tiene a disposición casi mil millones de dólares.

No obstante, esos recursos están destinados a la compra de 24 aviones caza Gripen. En caso de que se compraran tan sólo 12 aeronaves habría suficiente dinero para los gastos que se necesitan para cubrir gran parte de los gastos que derivan de las inundaciones.

El Gobierno no quiere saber nada de semejante posibilidad y trata de buscar recursos en otros sitios, como por ejemplo subiendo los impuestos. No hay que olvidar que un porcentaje de los gastos corre por parte de las Cajas de Seguro, la ayuda internacional y el dinero de los propios afectados.


Ayuda de la empresa Philips a las víctimas de las inundaciones en la ciudad Trebon, Foto: CTK
Además de los casi mil millones de dólares que pretende usar el Gobierno, se dice que se aprovecharán fondos especiales, que lógicamente provienen también de los impuestos o bien de alguna privatización o del Fondo del Patrimonio Nacional. Este año los ministros acordaron que del presupuesto nacional liberarán unos 200 millones de dólares.

Se dice que los recursos se obtendrán, entre otros, de los fondos destinados a la construcción de carreteras. En lugar de construir carreteras se repararán las existentes.

De acuerdo con los cálculos oficiales, el año entrante deberían destinarse un poco menos de quinientos millones de dólares, pero en estos momentos, de acuerdo con la revista Euro, el Gobierno no tiene la menor idea de dónde recaudará ese dinero.

Una de las posibilidades propuestas fue la de congelar los salarios de los empleados públicos, no obstante ello fue rechazado y algunos ministros insisten en la necesidad de volver a plantear el asunto a los sindicatos.

Realmente los empleados públicos alertan que no es justo que solamente ellos, por ejemplo, educadores, médicos, científicos y demás sean los únivos afectados de la sociedad en cuanto a salarios se refiere.

Si bien es cierto que ya ha pasado tiempo suficiente desde las inundaciones, y se avanza en los trabajos para paliar los estragos. Permanecen incógnitas sobre una serie de gastos pendientes, además la pronta llegada del invierno dicho literalmente congelará muchos trabajos de reparación que se reanudarán en primavera y entonces se volverá a hablar de dineros, presupuestos y ayuda.

Autor: Federico Picado
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