Primer ministro checo busca reconciliación con sudetoalemanes antifascistas

Primer ministro checo, Jirí Paroubek (Foto: CTK)
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El primer ministro checo, Jirí Paroubek, desea promover la reconciliación con los sudetoalemanes que lucharon contra el nazismo. Dentro de pocas semanas quiere presentar al respecto una resolución concreta al Gobierno checo. Este jueves Paroubek conversará sobre el tema con el canciller austríaco, Wolfgang Schüssel, durante su visita a Viena.

Primer ministro checo,  Jirí Paroubek  (Foto: CTK)
"La sociedad checa debería reflejar de alguna manera la participación de los sudetoalemanes antifascistas en la defensa de la República", declaró el primer ministro Jirí Paroubek, refiriéndose a los ciudadanos checoslavacos de nacionalidad alemana que tras la guerra regresaron de los campos de concentración, y no fueron expulsados del país, pero decidieron abandonarlo debido a la atmósfera que reinaba en Checoslovaquia tras la Segunda Guerra Mundial.

Antes de presentar su propuesta al Gobierno, Paroubek desea consultar la cuestión con representantes de los partidos políticos checos, así como con el primer ministro de Eslovaquia, Mikulás Dzurinda, con el que se reunirá este miércoles.

Mientras que los partidos de la coalición gubernamental apoyan tal paso de reconciliación hacia los sudetoalemanes antifascistas, contando, además de un gesto moral, con una eventual indemnización material, la oposición checa rechaza el proyecto de Paroubek. Los comunistas están de acuerdo únicamente con una declaración de que los antifascistas alemanes no son idénticos a los fascistas alemanes, oponiéndose, sin embargo, a abrir la cuestión de compensaciones financieras. Por su parte, el diputado europeo por el Partido Cívico Democrático, Jan Zahradil, considera la iniciativa de Paroubek como muy irresponsable, ya que rompe el consenso de las fuerzas políticas checas de no volver a los asuntos relacionados con el final de la Segunda Guerra Mundial.

Los alemanes de los Sudetes, regiones fronterizas de Checoslovaquia, fueron expulsados del país tras la Segunda Guerra Mundial en base a los Decretos de Benes. Todavía cincuenta años después este capítulo de la Historia despierta muchas emociones. La República Checa y Alemania trataron de superar los traumas de la historia común en 1997 firmando una Declaración Checo-Alemana y pidiendo mutuamente disculpas por las injusticias del pasado.

Un proyecto de indemnización para los sudetoalemanes antifascistas que permanecieron en Checoslovaquia fue elaborado ya por el Gobierno de Vladimír Spidla. El viceprimer ministro por la Unión de la Libertad, Petr Mares, proponía entonces unas 50 mil coronas, unos 1 700 euros, para cada una de las personas afectadas. Pero la propuesta fue rechazada en aquel entonces por los propios socialdemócratas.