Otta Frantisek Babler

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El 26 de enero pasado se cumplieron 100 años del nacimiento de uno de los más destacados traductores checos del siglo XX, Otta Frantisek Babler. Todos los que solían visitar hasta 1984 el famoso lugar de peregrinación Svatý Kopecek, en Moravia en las proximidades de Olomouc, no podían pasar por alto una pequeña casa campestre, en cuyas ventanas se podía ver luz hasta altas horas de la noche. Allí, junto a un escritorio lleno de libros, trabajaba uno de los más laboriosos y eruditos traductores checos de la época moderna: Otto Frantisek Babler.

Babler nació en Bosnia en el primer año del siglo veinte. Su padre provenía de una familia esloveno-alemana, mientras que su madre era checa. En aquel entonces, Bohemia, Moravia, Bosnia o Eslovenia, donde había nacido el padre del futuro traductor, formaban parte de un solo Estado: la monarquía Austro- Húngara. De ahí el hecho de que Babler pasara sus primeros años escolares en las ciudades bosnias de Priedor y Sarajevo.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, los padres del traductor se trasladaron a la ciudad morava de Olomouc. Babler comienza a publicar en distintas revistas sus primeras traducciones. En 1928 contrae matrimonio en la localidad morava de Tasov.

Desde 1935 hasta 1948, Babler trabaja como bibliotecario de la Cámara de Comercio, ejerciendo la misma profesión hasta 1956 en la Biblioteca de la Universidad de la misma ciudad morava. A causa de una grave enfermedad, en 1956 tiene que jubilarse como minusválido. Desde ese año y hasta su fallecimiento el 24 de febrero de 1984 se dedica exclusivamente a su profesión original de traductor y hombre de letras.

Otto Frantisek Babler fue un típico políglota que dominaba perfectamente todos idiomas eslavos, además del alemán, el inglés y otros. Estos conocimientos le disponían a traducir no sólo al checo, sino también a otros idiomas. Por ejemplo, a los alemanes y a los ingleses les familiarizó con las poesías de Jakub Deml, Jan Neruda o el Premio Nobel de Literatura Jaroslav Seifert, Frantisek Halas, y muchos otros.

En lo que se refiere a las traducciones de Babler al checo, fueron tantos los autores que sólo podemos citar algunos nombres: Paul Claudel, San Juan de la Cruz, Stefan Zweig, sin hablar de muchísimos escritores polacos, rusos y yugoslavos.

Sin embargo, la obra cumbre de este políglota, dotado de gran sensibilidad respecto a los valores espirituales y estéticos, es indudablemente la famosa „Divina Comedia" del italiano Dante Alighieri – la cosmovisión cristiana de la Edad Media. Sin Otto Frantisek Babler los checos nunca habrían tenido la posibilidad de conocer esta obra clave de la literatura europea en su integridad.

7 Según los testimonios de los amigos de Babler, el erudito checo se preparaba para la traducción de Dante ya desde los años veinte. Pero el momento crucial llegó en 1940, cuando uno de las prestigiosas casas editoriales checas de la época propuso a Babler iniciar la traducción. En 1948, después del golpe de Estado comunista, la editorial fue liquidada y el contrato de traducción pasó a la gestión de la editorial Vysehrad, que publicó la versión checa de la Divina Comedia, de Dante, en 1952. Luego siguieron dos reediciones más.

Otto Frantisek Babler - el traductor, exegeta literario, bibliotecario, editor y autor de inumerables artículos o estudios publicados por lo mínimo en 70 revistas extranjeras – fue uno de los pocos intelectuales checos que pudo sobrevivir con relativa tranquilidad la intemperie ideológica del antiguo régimen comunista sin ser víctima de su persecución. Este mediador de los valores culturales europeos falleció el 24 de febrero de 1984.

Autor: Vít Urban
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