De Bratislava a Brno y de ahí a Praga, el periplo del eslovaco-mexicano Mariano Vizcaya
Mariano Vizcaya Michalides se crio en México pero en la pubertad regresó a la patria de su madre, Eslovaquia, a estudiar en el conservatorio. Como muchos eslovacos, se trasladó a Chequia a continuar sus estudios y, después de vivir en Brno, ahora cursa Estudios Iberoamericanos en Praga. De su particular historia y sus raíces mixtas habló con nosotros en su visita a Radio Praga Internacional.
Mariano, muchas gracias por venir aquí a Radio Para Internacional de visita. Vamos a aprovechar para hacerte algunas preguntas sobre quién eres, qué haces aquí y cuál es tu relación con la República Checa, con México. Porque tú eres hijo de una pareja mexicana-eslovaca. ¿Cómo fue la historia?
Bueno, pues por lo que sé, porque sabes que las personas o bueno, los papás nunca cuentan la mera verdad, mi mamá se mudó a Londres cuando se terminó la época socialista aquí, porque podían salir, podían ir a estudiar a otras partes, y ahí conoció a mi papá, mexicano.
Trabajaban justo en un restaurante mexicano juntos, ella era gerente porque hablaba bien inglés y mi papá el dishwasher, la típica historia mexicana. Entonces, se conocieron, estuvieron allí un rato y luego se mudaron a México. Ahí nací yo. Estuvimos dos años por allá y después regresamos un rato a Eslovaquia donde nació mi hermano, tengo un hermano menor. Y después de eso nos regresamos a México.
Entonces, he estado viviendo entre los dos países todo este todo este tiempo. ¿Y puedes comparar las dos culturas? ¿Dónde te sientes más cómodo? Supongo que en los dos sitios, pero ¿qué es lo que más aprecias de la parte mexicana y de la parte eslovaca?
En México yo nací, yo crecí, entonces pienso que compararlo sería injusto porque no pude crecer en Eslovaquia. No tengo la, la perspectiva de haber vivido, de haber crecido en Eslovaquia. Pero hace unos 4 años más o menos viví en Eslovaquia por 4 años solamente. Entonces pienso que si pudiera comparar algunas cosas sería el la seguridad, por ejemplo. Eslovaquia me encanta porque es más seguro, Europa, también República Checa. México, no. Como sabrán.
Y en cuanto a la cultura, me encanta me encantan ambas culturas. En lo personal me siento más cercano a la cultura mexicana porque crecí ahí. Pero, por otra parte, me encanta lo vasta que es la cultura eslovaca. No entiendo como en un país tan pequeño puede haber tantas cosas, tantos dialectos, tantos bailes, tanta música. Eso a mí me fascina.
Viví cuatro años en Eslovaquia y después cuatro años en Brno. Justo hace dos semanas me mudé a Praga.
¿Volviste a Eslovaquia porque querías estudiar allí o por un tema familiar? ¿Cómo fue?
Bueno, fui principalmente a visitar a mis abuelos. Yo tenía vuelo de regreso también, pero nunca lo tomé porque dije, "Ah, pues me quedo, tengo la oportunidad, tengo los papeles, tengo el pasaporte eslovaco que es algo muy importante." Entonces, me quedé y empecé a estudiar.
Toda mi familia en Eslovaquia son músicos y artistas, entonces vi la oportunidad de desarrollarme en ese ámbito, porque en México es muy difícil hacer cultura o estudiar un instrumento si no tienes la condición monetaria. Y aquí es más fácil. Entonces tuve la oportunidad de entrar al conservatorio y estudiar un instrumento por cuatro años.
¿Qué instrumento?
El contrabajo. Todos me hacen esa esa broma, "Ah, sí, es el violonchelo grande. Ah, sí, es el la guitarra más grande." o algo así, ¿sabes? Pero sí, el contrabajo.
¿Es un instrumento que tiene tradición en tu familia, porque dices que son familia de músicos, la parte eslovaca?
No, la verdad, por ejemplo, mi abuela es organista, mi abuelo era director, mi tía flautista y mi mamá pianista.
Entonces, yo agarré el contrabajo porque en México ya tocaba un poco el bajo eléctrico y es lo más parecido.
¿De qué parte de Eslovaquia es tu familia?
De la capital. De Bratislava.
¿Y cómo surgió la idea? Porque entonces entraste en el conservatorio en Bratislava y decidiste después de 4 años trasladarte a Brno, ¿no? En República Checa. Cuéntanos la historia como fue la decisión.
Pues la verdad me interesaba mucho República Checa. Siempre me gustó viajar acá, hacer viajes a Praga, hacer viajes a Brno y, para ser sincero, siempre me sentí más cómodo aquí y más bienvenido aquí en República Checa. Pienso que en Eslovaquia, no quiero juzgar, pero en algunas partes la gente todavía no está tan acostumbrada a los extranjeros. Y eso que yo hablo el idioma.
Nunca entendí eso, nunca me sentí bienvenido en la capital. Entonces, cuando tuve la oportunidad de mudarme, la tomé y fui a Brno, en donde estudié literatura, lengua española y portugués.
Mucha gente, muchos checos y muchos eslovacos me dicen, "Ah, pues sí, pero para ti debo ser superfácil estudiar español porque eres mexicano.
Y yo siempre les contesto: "Bueno, entonces, ¿por qué en las universidades de aquí estudian checo?" Es lo mismo. Y me dice, "Ah, bueno, sí, tienes un punto."
Sí. Claro, es una filología al final ¿Y en qué más sentidos fue un cambio respecto a Eslovaquia? ¿Qué diferencias notas? Porque, bueno, suele ser muy habitual también para nuestros oyentes la cuestión de qué diferencias hay realmente entre Eslovaquia y Chequia. El idioma es muy parecido, ¿Se te hizo cuesta arriba o te acostumbraste?
Pues la verdad, en el idioma fue pienso que lo más fácil para mí, porque el eslovaco es superparecido como lo comentas. A la vez, en Brno pienso que hay una comunidad enorme de eslovacos. Brno es una es una ciudad eslovaca, por así decirlo, no sé. Y entonces en ese aspecto no fue difícil.
A mí me parece muy raro que ya llevo aquí cuatro años y no se me ha pegado el checo. Tal vez algunas palabras, ya uso algunas palabras, algunas expresiones, pero sigo hablando en eslovaco.
La gente no tiene ningún problema en entenderte.
No, no, no. Nadie. Pienso que a los checos les encanta escuchar el eslovaco. Les gusta, les parece un poco más suave, más dulce y sí, por eso no hay ningún problema.
Y las diferencias. En Bratislava, siento que es una ciudad un poco complicada, es una ciudad fronteriza, nunca pensamos en eso porque decimos, "Ah, es Europa, todo está junto aquí, ¿no?" Pero es una ciudad fronteriza, pienso que es una ciudad con varias identidades porque está junto a Hungría, está junto a Austria. Entonces, yo siempre la sentí como una ciudad de nadie. De los eslovacos, de los de los austriacos, de los húngaros.
Entonces, para mí se me hizo difícil eso, porque nunca encontré a personas que sean parecidas a mí, tal vez porque, no sé, no lo puedo explicar, no sé.
¿Hay comunidad latina en Bertislava?
Sí, hay, pero es mucho más difícil encontrarla, o yo no la supe buscar. Sí. Es mucho más difícil, en cambio en Brno fue muy rápido.
Llegué y tengo, bueno, en Brno cuando voy y cuando yo vivía ahí, hablaba más español que eslovaco, por ejemplo. Pero pienso que también tiene que ver mucho el tamaño y que también tiene que ver que en Brno hay cuatro universidades o cinco, entonces ocho de cada diez personas que conozco son estudiantes.
Claro, entonces te mueves un ambiente estudiantil que puede ser más internacional. ¿Y por qué tomaste la decisión? Dejaste el conservatorio y empezaste esto. ¿Por qué no continuaste con los estudios musicales?
Sí, bueno, eso fue eso fue porque me lastimé la mano. Tuve un momento, ¿sabes? El COVID fue muy duro para todos, pienso que ahora ya lo olvidamos. Pero en esos tiempos yo trabajaba mucho y también tocaba mucho y trabajaba también en restaurantes porque, ¿sabes? me gusta pagar la renta, me gusta comer. Siempre trabajé en bares, en restaurantes y pienso que me sobrecargué, y el peso del COVID, pienso que no lo sentí, pero se fue guardando en mi cabeza, y un día estaba cortando cebolla en el restaurante y pum, me desplomé.
Y eso empezó en mi mano derecha. Sentí un calambre, se me cerró la mano y fue una recuperación de un año, entonces no pude seguir tocando.
¡Ay, qué lástima! ¿Pero te gustaría volver a algún momento?
Sí, pues la verdad en Brno me gustó mucho que la universidad cuenta con una orquesta. Entonces, me metí a la orquesta, me aceptaron y eso fue como una rehabilitación.
Y sigo tocando, por eso no hay problema. También al hablar de la comunidad latina en Brno, la encontré muy rápido y formamos o, bueno, me metí a una banda de cumbia que tenían ahí.
He oído a hablar muchas veces que en Brno hay muchos restaurantes mexicanos y hay muchísima vida, incluso a veces se compara con la de Praga, o se considera superior. ¿Es así?
Sí, pienso que también tiene que ver mucho el tamaño. Todo se concentra en el centro, me parece muy muy fascinante toda la variedad que hay. En de dos a cuatro calles hay de todo, de todo. Y eso también nos da espacio a los latinos para concentrarnos y para organizarnos.
Pienso que llevo poco tiempo aquí, pero en Praga es igual, solamente que no lo vemos porque se concentran en diferentes partes.
Puede ser cierto porque hay barrios más diversos.
Sí, sí, sí. Por ejemplo, justo en dos semanas vamos a vamos a tener el evento con la cafetería de El Dorado aquí en Praga del Día de Muertos. Y pienso que ahí se se puede ver toda la organización que tienen los latinos para seguir con la tradición, ¿no?
¿Y qué te llevó de Brno a Praga? ¿Quisiste continuar tus estudios aquí?
Sí. En Brno estudié literatura, lengua y como ya lo mencioné, me gusta pagar la renta, me gusta comer y la literatura no te da tantas salidas. Me encanta eso, me encanta leer, me encanta estar en los libros, pero no te da tantas salidas, y vi que aquí en la Universidad Karlova (Carolina) hay un programa de maestría que es Estudios Iberoamericanos, que en un futuro se va a llamar Estudios Latinoamericanos, porque se está cambiando todo ahí. Y lo intenté, me aceptaron y ya llevo en la facultad dos semanas.
¿Y la idea tuya es después ser profesor de universidad?
Me encantaría, pero por otra parte también veo que me gusta apoyar a la comunidad latina de aquí. Me gustaría ayudar a mostrar qué es la cultura latinoamericana en este país.
Entonces, me encantaría enseñar, sí, estaría bien, pero creo que me gustaría más tener un espacio para demostrar lo latino, lo mexicano, tener un espacio cultural.
Ahora comenzaré a trabajar en un café aquí, en donde voy a ayudar con esta parte, con la cultura. Pienso que es un buen principio.
Tienes una idea de hacer como organizador cultural y hacer este tipo de acciones que tengan que ver con la cultura mexicana. ¿Y cómo has visto el cambio de Brno a Praga? Es una ciudad todavía más grande, más internacional. ¿Te sientes bien? ¿Te gusta?
Sí, me gusta mucho, pienso que es una ciudad muy organizada porque bueno, yo soy de las afueras de la Ciudad de México. Eso es un caos. Y aquí me gusta y y me parece un poco tierno que solamente haya tres líneas de metro,
¡Igual dentro de poco tenemos incluso cuatro!
Me gusta mucho que es una ciudad muy caminable cuando no hace frío. La siento muy segura, pero llevo aquí dos semanas, entonces pienso que no he conocido tanta gente. Entonces, en una futura entrevista te podré decir qué tal la gente también.
Muy bien, ¿y vuelves a México de vez en cuando?
Pues la verdad es difícil, es muy caro, la última vez que fui fue hace tres años y me quedé un mes, pero hace un año fui por un día que fue algo muy raro, ¿sabes? Porque en uno de los tantos trabajos que tengo trabajo para una compañía en donde importamos puros.
Entonces hacemos un viaje anual a Centroamérica y el Caribe. Y ahí mi jefe me dijo: "Si encuentras un boleto para ir a ver a tu familia, pues puedes. Y lo encontré, pero de una manera en que en que solamente pasé un día en México. Entonces, llegué, vi a mi familia. Llegamos en la noche y fue muy gracioso porque me dormí, y al día siguiente fui a visitar a mi abuela.
Ella estaba barriendo y no sabía que yo iba. Entonces, solamente le toqué el hombro, se voltea, se pone a llorar, me da una cachetada, me dice, “¿Por qué no me avisas que me viniste, no tengo nada preparado para ti, ¿sabes?” Y después ya me da un abrazo, típica abuela latinoamericana.








