Radiocomunicaciones Checas derriba las torres de telecomunicaciones de Liblice, la construcción más alta del país
A las 11:15 horas de este jueves, la empresa Radiocomunicaciones Checas (CRA) llevó a cabo la demolición controlada de dos torres de telecomunicaciones de Liblice, levantadas en 1976. Con sus 355 metros de altura, eran la construcción más alta de toda la República Checa.
Las torres de telecomunicaciones de Liblice han sido durante medio siglo una de las imágenes características del campo de Český Brod. Pero después de dejar de servir al objetivo para el que fueron levantadas, la empresa no logró encontrar un nuevo uso ni un comprador capaz de garantizar su reparación y funcionamiento seguro. El fin de una época.
Por motivos de seguridad, la CRA no anunció públicamente con antelación la fecha y hora exactas de la demolición; no obstante, cientos de personas la observaron desde los alrededores, fuera del perímetro establecido.
La detonación con varios kilos de semtex, ocurrida aproximadamente a las 11:15 a. m. de este jueves, desplomó las torres sobre el campo. Ambas estructuras fueron derribadas simultáneamente debido a que sus cables de anclaje se entrecruzaban. Los explosivos seccionaron cuatro cables de anclaje en el lado orientado hacia Praga, mientras que los cables situados a mayor altura se dejaron intactos para asegurar que las estructuras se fragmentaran durante la caída. A causa de la demolición, la policía interrumpió temporalmente el tráfico en la carretera I/12, entre Praga y Kolín.
CRA ya había retirado las luces de señalización de ambas torres el lunes por la mañana como parte de los preparativos previos a la demolición. Después le llegó el turno a los dos ascensores y otros elementos hasta dejar la obra lista para la democión.
«Para muchas personas, Liblice es un símbolo tecnológico, por lo que no hemos tomado esta decisión a la ligera. Sin embargo, las torres ya no cumplen su función y no se ha encontrado a nadie que pudiera garantizar su renovación y su uso futuro», explicó Marcel Procházka, director del Departamento Jurídico y de Regulación de CRA.
Se prevé que el desmantelamiento y la retirada de los restos de las estructuras se prolonguen hasta finales de noviembre. Según una estimación previa de CRA, conservar las torres habría requerido una inversión de al menos seis millones de euros.
El transmisor Liblice B era el emisor de onda media más potente del país
«Era un transmisor enorme que emitía un único programa para toda la República Checa», explica a Radiožurnál Pavel Straňák, del departamento de distribución de señales de la Radio Checa.
En Liblice, sobre una colina que domina las llanuras cercanas a Kolín, se han sucedido varias generaciones de transmisores. Desde 1936 hasta 1972, estuvo en funcionamiento un único mástil de más de 280 metros de altura.
La señal de Liblice podía recibirse incluso mediante receptores de galena —radios sencillas que no necesitaban pilas, ya que obtenían toda su energía directamente de las propias ondas radioeléctricas—. Sin embargo, una potencia de emisión tan elevada conllevaba también un coste muy alto.
«La eficiencia de la radiodifusión en onda media era relativamente baja; el transmisor consumía entre 4 y 5 megavatios, aproximadamente el consumo eléctrico de una pequeña localidad. Hoy en día, proporcionamos cobertura nacional de radio digital (DAB) para la Radio Checa utilizando unos 50 transmisores, y el consumo energético conjunto de todos ellos es considerablemente inferior al de la única instalación de Liblice», señala Marcel Procházka, de la empresa České radiokomunikace, esto es, Radiocomunicaciones Checas.
"La Radio Checa dejó de emitir desde este transmisor a finales de 2021. Las emisoras de menor potencia continuaron operando durante un tiempo, pero una vez que empezaron a transmitir a través de DAB, este método de distribución se volvió innecesario para ellas", explica Procházka.
Las emisiones comerciales desde Liblice cesaron en 2025. Más allá de los elevados costes operativos, otro problema radicaba en que la mayoría de los receptores modernos ya no permiten sintonizar frecuencias de onda media; según los expertos, estas frecuencias han dejado de ser relevantes en las radios de los automóviles, a pesar de que ofrecían ciertas ventajas. "La longitud de onda es tan extensa que la señal llega a todos los valles y no se ve afectada de manera significativa por la orografía del terreno", señala Straňák.
Sin embargo, la calidad del sonido era inferior. Las ondas medias no podían transmitir los tonos más agudos ni los más graves y eran susceptibles a diversos tipos de interferencias.
En la República Checa, un transmisor de onda media de menor tamaño sigue en funcionamiento en Bohemia del Sur, emitiendo la señal de una emisora privada.
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