El viaje en tren que termina en una de las joyas más visitadas de Chequia
La histórica línea entre Břeclav y Lednice solo ofrece conexiones durante los fines de semana de verano, pero lleva a los viajeros hasta uno de los grandes tesoros arquitectónicos del país: el palacio de Lednice y el conjunto de Lednice-Valtice, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Aunque a primera vista la línea ferroviaria entre Břeclav y Lednice puede parecer una conexión secundaria dentro de la red checa, sus vías conducen hasta uno de los lugares más destacados de Moravia del Sur. El trayecto, de apenas doce kilómetros, termina en la localidad de Lednice, donde se encuentra el palacio de Lednice y el conjunto de Lednice-Valtice, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, un punto que atrae cada día a miles de visitantes de Chequia y del extranjero.
La conexión ferroviaria tiene además un carácter particular: los trenes regulares de pasajeros dejaron de circular por esta línea hace tres décadas pero, en la actualidad, los Ferrocarriles Checos mantienen durante el verano un servicio histórico los fines de semana.
Sorpresas sobre rieles
Břetislav Tureček, periodista de Radio Praga Internacional se ha embarcado en este viaje en el tiempo. Uno de los pasajeros que se encontró en su vagón es Steven Hatton, un fotógrafo profesional británico que viajó hasta Moravia del Sur junto con la familia de su esposa. El viaje a Lednice no estaba previsto inicialmente para él: como el grupo está compuesto por seis personas y en el coche solo caben cinco, decidió desplazarse en tren.
La elección, sin embargo, resultó especialmente apropiada para Hatton, que reconoce su afición por el ferrocarril histórico.
“Vinimos de Gran Bretaña para visitar a la familia de mi esposa en Hodonín. Los británicos estamos obsesionados, diría, con los ferrocarriles históricos, sobre todo con las locomotoras de vapor, así que disfruto también de este viaje. Lo único que no entiendo es por qué los trenes a Lednice circulan solo en verano y únicamente durante los fines de semana. Sin duda, los turistas también utilizarían el tren entre semana para hacer una excursión al palacio”.
El tren que cubre el recorrido está formado por una locomotora histórica y un vagón remolque. Hatton, fotógrafo profesional especializado tanto en retratos artísticos como en documentales, aprovecha el trayecto para fotografiar el viaje con su cámara.
La ruta parte de Břeclav, una importante estación ferroviaria del sureste de Chequia donde confluyen conexiones procedentes de varias direcciones. Allí la línea hacia Lednice se separa del corredor internacional que conecta Chequia con Austria y Eslovaquia.
Una línea histórica que sobrevive con servicios de verano
La línea Břeclav-Lednice tiene una longitud de apenas doce kilómetros y desde hace aproximadamente treinta años no cuenta con servicios regulares de pasajeros. En la actualidad, los Ferrocarriles Checos mantienen estas conexiones históricas durante los fines de semana en la temporada de verano, hasta finales de septiembre.
Para quienes trabajan habitualmente en otros servicios ferroviarios, el recorrido constituye también una experiencia poco habitual. Lenka Stružková, revisora de los Ferrocarriles Checos, se desempeña normalmente en la estación de Břeclav y también participa en servicios internacionales.
“La última vez que fui a Lednice fue el año pasado. Soy de la estación de Břeclav y normalmente también trabajo en servicios internacionales que pasan por aquí desde Hungría, a través de Praga hacia Alemania, o desde Austria, a través de Ostrava hacia Polonia. Esto es una excelente variedad”.
Durante el trayecto, Stružková vende los billetes a los pasajeros y reparte dibujos para colorear entre los niños. El ambiente del servicio histórico contrasta con el de los trenes internacionales que circulan por Břeclav, una de las principales conexiones ferroviarias de esta zona del país.
Al llegar a Lednice, el propio edificio de la estación se convierte en uno de los elementos más llamativos del recorrido. La construcción está revestida con ladrillos esmaltados de distintos colores procedentes de las antiguas fábricas de cerámica de los Lichtenstein. La estación recuerda así que la línea ferroviaria está vinculada con la historia de la región desde 1901.
Próxima estación: una joya del patrimonio mundial
Desde la estación de Lednice, el principal atractivo se encuentra a unos quince minutos a pie. El palacio de Lednice es una de las grandes joyas arquitectónicas e históricas de Moravia del Sur y uno de los monumentos más visitados de Chequia.
El palacio fue reconstruido en estilo neogótico y forma parte del conjunto de Lednice-Valtice, que desde 1996 figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El conjunto incluye el palacio, un jardín francés, un extenso parque de estilo inglés y un minarete. En el interior del edificio existen cuatro recorridos para los visitantes, que permiten conocer diferentes espacios y elementos de su historia y arquitectura.
Entre ellos destaca una lámpara de bronce de 690 kilogramos y 116 brazos que recibe electricidad desde 1903. También llama la atención la escalera de la biblioteca, tallada a partir de un solo árbol y construida sin clavos.
El palacio estuvo en manos de la familia Lichtenstein hasta 1945, cuando fue confiscado por el Estado checoslovaco sobre la base de los decretos de Beneš.
Miles de visitantes llegan cada día a Lednice
La localidad de Lednice cuenta con poco más de dos mil habitantes, pero su población aumenta de forma considerable con la llegada de turistas. El palacio, sus jardines y el parque reciben cada día a miles de visitantes procedentes tanto de Chequia como del extranjero.
Para muchos de ellos, la pequeña línea ferroviaria desde Břeclav constituye una alternativa al coche y, durante los meses de verano, una forma particular de llegar hasta el conjunto monumental.
El recorrido puede ser breve y sus servicios, limitados, pero, en este caso, lo importante no es el viaje sino lo que espera al final del camino.








