El Malinche Bistro, la única taquería auténticamente mexicana de České Budějovice, baja la cortina, pero no dice adiós
Una pena, hemos llegado tarde. El Malinche Bistro de České Budějovice, la primera y única auténtica taquería mexicana de esa ciudad del sur de Bohemia, acaba de bajar la cortina. Radio Praga Internacional conversa con Naara Echavarría Moctezuma, la cocinera y dueña del bistró, que explica sus motivos: se va, pero volverá con la lección aprendida. No dice adiós, sino solo hasta pronto.
La Maldición de Malinche es una canción de Gabino Palomares que Amparo Ochoa hizo muy popular en México pero que ha ayudado a perpetuar un poco la mala fama inmerecida de Malinche, que fue entregada como esclava a Hernán Cortés en 1519 y a la que se ve como una traidora de la causa indígena, sobre todo a partir del ensayo publicado por Octavio Paz en 1950, El laberinto de la soledad.
Hoy existen voces que intentan reivindicar el legado de Malinche, ya que fue una diplomática, estratega y lingüista notable, una mujer nahua que intentó ser puente de comunicación entre dos civilizaciones: una autóctona, la otra foránea. Pero no vivió para contarlo.
Esa misión de puente es lo que también se propuso hacer Naara Echavarría Moctezuma cuando fundó en 2021 el Malinche Bistro, la primera y única auténtica taquería tradicional mexicana en České Budějovice a la que le puso Malinche a propósito, porque Naara cree que el legado de esa mujer no para de crecer y hay que honrarlo.
“La historia de Malinche nunca fue la razón de este proyecto. Fue el espejo que me permitió entender que, cinco siglos después, seguimos sin saber escucharnos entre culturas. Llevo el apellido Moctezuma. Tal vez por eso aprendí que la historia no debe condenarnos a elegir un bando. La verdadera maldición no es Malinche; es seguir creyendo que las diferencias culturales nos separan, cuando en realidad lo que nos falta es aprender a entendernos. Fue desde esa convicción que nació este proyecto. No solo como un restaurante de gastronomía mexicana, sino como una puerta que necesitaba abrirse. Y al abrir esa puerta descubrí que había muchas más esperando: puertas hacia el diálogo profundo, ese que incomoda, pero es necesario, la educación, el intercambio cultural y la posibilidad de que dos mundos no se enfrenten y se imponga uno sobre otro, sino que aprendan a encontrarse”.
El apellido Moctezuma significa el que se hace respetar o señor enojadizo o el que frunce el ceño con ira. Naara lo sabe y lo asume, por eso nos dice a continuación que es un poco un desafío llamarse así en la actualidad.
“Sí, es el apellido materno que tengo de mi familia, mi madre, mis tíos, hay una generación muy larga con ese apellido. Somos alrededor de 200 personas en México con ese apellido todavía. Y sí, creo que el desafío todavía, especialmente en la zona donde vivimos, se manifiesta mucho, sobre todo por el carácter. Todavía se juzga mucho el carácter de Moctezuma. Entonces, sí, entre mi familia y amigos existe esa parte de un Moctezuma se va a enojar muchísimo”.
Y una Moctezuma vino a la República Checa y armó una taquería en České Budějovice. Cuéntanos cómo se te ocurrió ponerle Malinche y cómo se te ocurrió tener tu propia taquería en esa ciudad. ¿Por qué České Budějovice?
“Porque ahí tengo familia, tengo familia política. Ahí también nació mi hija, entonces České Budějovice es una ciudad con la que he tenido contacto desde que llegué a a República Checa”.
¿Y por qué Malinche?
“Yo, como Moctezuma, tengo que decir que Malinche es un personaje que admiro demasiado. Ella dio origen a una nación, con nuevas ideas, con nueva cultura. A veces pensamos que cuando termina algo, eh ahí se acabó todo, pero en realidad es cuando se abre una nueva oportunidad. Y si yo hubiera sido el emperador en ese tiempo yo hubiera pensado, qué mujer, qué valor. Ella debe continuar. Entonces, por eso es por admiración nada más, por el que la razón en la que yo pensé en ese nombre. Malinche. Para mí siempre ha sido como una ventaja cuando entiendes no solamente tu cultura, sino entiendes otra cultura. Y en mi caso que he tenido la experiencia de viajar mucho, me siento afortunada de comprender más y más lo que viven otras personas en otros lugares”.
Me decías que el Malinche Bistro bajó la cortina definitivamente la semana pasada, ¿no?
“Sí, el negocio físicamente no funciona más. Desafortunadamente tuve que cerrar ese espacio, sin embargo, el proyecto sigue existiendo. Pero con el tiempo, la experiencia, lo que sucedió durante esos años me motivó para tener una visión poco más amplia para lo que realmente me gustaría construir. Y precisamente le puse ese nombre porque bueno, además soy médica de profesión, especialidad de nutrición y yo intenté no solamente introducir la gastronomía mexicana, sino además crear un espacio donde haya intercambio cultural. Obviamente cuando hay alimentos, cuando hay comida, pues la gente es un poco más relajada, un poco más abierta. Creas más interés cuando estás compartiendo una mesa con alguien a gusto, sobre cualquier tema, no solamente sobre la cultura, es cualquier tema, es una puerta que es para mí fue una herramienta que usé para crear algo un poco más grande”.
¿Y cómo fue recibida tu comida en České Budějovice?
“Yo tengo que agradecerles mucho a los checos, mucho, mucho. Estoy muy agradecida con la comunidad, estoy muy agradecida con mis paisanos que también estuvieron aquí para apoyarme, que me llevaban clientes cuando probaban la comida, les gustaba, a los amigos también que hice ahí. Me siento muy afortunada de haber tenido una experiencia como como esa, de haber abierto una puerta no solamente a la gastronomía mexicana, sino como cultura".
Hay que ser valiente para abrir una auténtica taquería mexicana en una ciudad de provincias pequeña alejada de los focos turísticos más importantes, ¿no?
"Más que valentía, yo creo que tenía muchas ganas de aprender, muchas ganas de tener la experiencia, muchas ganas de contactar con gente que ha pasado ese camino. No es nada fácil, me encanta conocer gente que ha tenido valor, al igual que yo, me motiva mucho. Y creo que todo eso pues lo conseguí. Crear un negocio en el extranjero, no es nada fácil, es pasar por un proceso, la parte administrativa, la burocrática, sobre todo a saber de lo que son mis límites y de lo que soy capaz de crear en un país que no es el mío. Además, no solo crearlo, sino ser consciente de los retos que hay que atravesar y los desafíos".
O sea, que ha sido una experiencia positiva a pesar de que hayas tenido que cerrar, ¿no?
“Claro, obviamente es doloroso, no voy a negarlo. Duele, duele cuando tienes que cerrar algo y yo creo que a veces hasta es vergonzoso decirlo. Pero al final cuando aceptas y atraviesas ese dolor, te das cuenta que en realidad lo que había pasado es que era muy pequeño”.
“Necesitas un espacio un poco más grande porque mi espacio era pequeño, me empezó a limitar un poco el espacio físico, no sabía cómo crear uno más grande en ese momento y por eso para que algún espacio más grande pueda abrir pues hay que cerrar uno pequeño”.
“Mi idea es continuar con Malinche. No sé si va a ser exactamente en esta ciudad, České Budějovice, pero sí me gustaría. Ya sé exactamente el proyecto que quiero crear. No solamente es la gastronomía mexicana, no solamente es el espacio cultural, también educativo y también el área de salud que a veces no somos conscientes. A veces creemos que no puedes aprender una cosa, que las matemáticas no son para ti, que aprender un idioma tampoco, pero no te das cuenta que en realidad es una parte de salud también. A veces no sabes qué es lo que está pasando en tu cuerpo y tú le dices que así soy. No, no es que así eres. A veces hay partes de la salud que no están completamente funcionando y no eres consciente de esto”.
Antes me contabas algo muy interesante, que paisanos tuyos mexicanos iban de Austria a comer a tu restaurante porque les salía más conveniente, ¿no?
“Sí, claro. O sea, eso también a mí me causaba mucha sensación de gratitud, mucha felicidad, tener un espacio así y que los paisanos que pasaban por ahí, por alguna razón, veían un espacio abierto mexicano, me veían a mí porque yo también preparaba la comida, platicaban conmigo y de repente, o sea, a las dos o tres semanas regresaban. Y yo pregunté, pero no te conviene comprar la comida mexicana en Austria y ellos me decían: "No, me conviene más venir hasta acá, comer una buena comida, llevarme unos buenos ingredientes y regresar a Austria y así ya me hice también el fin de semana feliz". Y había muchos de esos paisanos que iban”.
“Sí, pues yo creo que en realidad era la gente que me apoyaba bastante económicamente porque ellos para ellos obviamente en euros y a la corona checa era muy distinto la moneda, sí, muy conveniente. Entonces, no solamente con comían, llevaban amigos, si alguien les visitaba los les llevaban de paseo a al sur de Bohemia, no solamente České Budějovice, Český Krumlov, Hluboká y pasaban a comer a Malinche, luego regresaban a Viena o a Linz, contentos con sus ingredientes porque habían tenido un fin de semana completo”.
Lo que te quería preguntar también, que me interesa mucho. Tu cliente checo típico, ¿qué era lo que más pedía de tu menú? ¿Qué era lo que le gustaba de Malinche Bistro?
“Los tacos. Ellos iban por los tacos. Los auténticos tacos mexicanos. Y otra cosa que les gustaba mucho era una sopa que yo hacía. En México le llamamos pozole. Pero si yo le ponía a la sopa el nombre de pozole, ellos no lo iban a comer. Tenía que poner una sopa de maíz picante con pollo”.
¿Y por qué crees tú que no pedirían pozole los checos?
“El simple nombre, que es desconocido, y ellos no se imaginan lo que puede ser. Sí, miedo a lo desconocido. Entonces tú explicas que es sopa de maíz picante y ya están dispuestos a probarlo”.
¿Y les gusta lo picante a los checos?
“Demasiado, yo encontré checos a los que no les pude llegar al nivel de picante, ni yo misma podía tolerarlos. Entonces, sí, sí, eso me sorprendió muchísimo, que el cliente checo que llegaba a comer ahí esperaba algo muy picante”.
O sea, no te tenías que como limitar con el chile.
“No, no, para nada. No, para nada. No, para nada. Y eso me encantó, por eso me daba gusto cocinar. Sabía que la comida iba a ser aceptada.
Y entre los tacos, ¿cuál es el taco más popular que hacías?
“El de pastor y el de tinga. Era el que más pedían, uno de pollo. Obviamente al estilo mexicano le ponemos cebolla, yo le quité la cebolla y solamente hice el pollo desmenuzado con algunas especies mexicanas y un poco de picante y como a los checos en general les gusta el pollo, conozco muchos o lo pedían más y además también era más económico así que era fácil que se pidieran más de uno para para comer”.
¿Y a tus clientes les gustaba más la tortilla de trigo o la de maíz?
“Depende. Había muchos intolerantes al gluten que preferían la la tortilla de maíz y esa era la razón principal por la que también yo sentía que tenía clientes en en České Budějovice por su intolerancia al gluten. Y algunos que estaban entre las dudas en el inicio siempre se iban por lo seguro. A los checos le gusta irse a lo seguro. Entonces, probaban si querían probar un platillo diferente y estaba con la tortilla de trigo, preferían la tortilla de trigo y ya después probaban lo que era la tortilla mexicana, mexicana, o sea, Sí, claro, pero era primero el miedo a primero voy a probar esto que ya conozco y después me atrevo a lo siguiente.
¿Y tú, personalmente, qué prefieres: la tortilla de maíz o la de trigo?
“La de maíz, definitivamente. Soy Moctezuma, siempre voy a preferir la de maíz"
Naara Echavarría Moctezuma vino a Europa la primera vez a estudiar nutrición en Rumanía y viajando, viajando llegó a Praga, ciudad que le encantó.
“Praga es la ciudad con la que más conecté por su tamaño, sus castillos. Yo siento que cada rincón hay una historia para contar, esos edificios antiguos que todavía existen que, por ejemplo, no puedes ver en Viena. Me fascinó, me encantó”.
Y se quedó en Chequia. Y aunque ahora ha bajado la cortina del Malinche Bistro, dice que volverá. No dice adiós, sino solo hasta pronto Tiene un compromiso profesional en México hasta abril de 2027 y entonces volverá a Chequia, con todo. A intentarlo de nuevo. Y no lo dice por decirlo. Su hija es checa, tiene familia acá, tienen que volver.








