Pedro Gramegna: del desierto de Atacama a director en el festival de escenografía más importante del mundo en Praga

Pedro Gramegna Ardiles

De Copiapó a Praga, y de visitante a director artístico. El escenógrafo chileno Pedro Gramegna Ardiles estará al frente de la sección de performance de la Cuatrienal de Praga 2027. En esta entrevista con Radio Praga Internacional, reflexiona sobre su recorrido profesional, su vida en la capital checa y el concepto de “fantasmas” que marcará su propuesta curatorial.

Simposio PQ | Foto: Libor Galia

Con el simposio Performing Exhibitions, Curating Scenographies celebrado en Praga este abril, comienza la cuenta atrás para la Cuatrienal de Praga (PQ), el festival de escenografía más importante del mundo, que se celebra cada cuatro años. De cara a su edición de 2027, Radio Praga Internacional conversó con el escenógrafo chileno Pedro Gramegna Ardiles, quien asumirá la dirección artística de la sección de performance. El artista repasa primero el camino que lo llevó desde Copiapó hasta la capital checa.

De Copiapó a Praga

“Curiosamente llegué acá a propósito de la Cuatrienal de Praga. La primera vez que vine fue en 2015, con mi colectivo, cuando aún estaba estudiando escenografía en Chile. Presentamos un proyecto pequeño en la categoría PQ Drives: una exhibición de vestuario en acción en el espacio público. Fue mi primera vez en Europa y en Praga, y resultó muy impactante. Tanto así que decidimos volver en la siguiente edición, en 2019, y desde entonces seguimos regresando. En 2019, durante esa segunda visita, descubrí el programa de maestría en DAMU. Me entrevisté con su directora en ese momento, Sodja Lotker, y concluí que era un buen lugar para continuar mis estudios de posgrado. Mi plan era empezar en 2020, pero la pandemia de COVID lo impidió: no solo era imposible viajar, sino que tampoco tenía cómo conseguir una beca, así que el proyecto tuvo que postergarse”.

Simposio PQ | Foto: Libor Galia

La pandemia cambió los planes, pero no el rumbo. Tras ese paréntesis forzado, Gramegna terminó instalándose en Praga en 2022. Hoy, después de varios años en la ciudad, habla de ella ya no como visitante, sino como alguien que la ha ido haciendo suya poco a poco.

“El centro de Praga es muy turístico, así que mi primera impresión estuvo marcada por esa relación intensa con el turismo masivo. Me pareció una ciudad laberíntica, pero también emocionante, con mucho que ver y hacer. No recuerdo haber salido mucho del casco histórico ni cómo me movía exactamente, en parte porque la Cuatrienal de 2015 se desarrollaba por toda la ciudad: principalmente en el centro, pero también en distintos palacios y en las calles. Llegué a conocer Praga a través de esas visitas a los espacios de exhibición, más que por un recorrido consciente del mapa. Sí recuerdo haber ido al castillo, a Vyšehrad, a Kutná Hora y a Český Krumlov; hicimos, en cierto modo, el checklist típico de una primera visita a la República Checa. Con el tiempo, sin embargo, cada regreso fue más profundo. Una vez conocido el centro, empecé a moverme hacia otros barrios, sobre todo porque ya teníamos amigos viviendo aquí. Eso me permitió descubrir una ciudad menos turística y más cotidiana, donde empecé a apreciar la tranquilidad de sus barrios y los rasgos que la hacen más particular”.

Con los años, esa relación con la ciudad se fue transformando. Entre estudios, proyectos y trabajo, su vínculo con Praga se volvió más estable, más cotidiano. Ahora, ese recorrido desemboca en un nuevo paso dentro de la Cuatrienal, esta vez desde dentro.

Concepto curatorial: Ausencias, silencios y fantasmas

Pedro Gramegna Ardiles | Foto: Kristina Kellnerová,  Radio Prague International

“Vale la pena mencionar que esta Cuatrienal marca los 60 años de la Cuatrienal de Praga. Es una edición de aniversario especialmente interesante porque busca revisitar su historia. Se trata de un evento que se ha mantenido de forma ininterrumpida, pese a cambios de régimen y conflictos globales o locales; ha cambiado de forma, pero nunca se ha detenido. En este contexto, la nueva edición propone volver sobre esas historias desde las ausencias y los silencios, no como un ejercicio nostálgico, sino como una manera de pensar el presente y el futuro de la escenografía, atendiendo también a lo que ha quedado fuera o ha sido menos visible. A partir de esa premisa, cuando me invitan a hacerme cargo de la sección de performance, me piden desarrollar una curaduría propia. De ahí surge la idea del ‘fantasma’ o tricky ghost: una forma de invitar a dialogar con esas ausencias y silencios, no solo desde la memoria, sino poniéndolos en relación con el presente y proyectándolos hacia el futuro”.

El concepto curatorial de los “fantasmas” encontró eco rápidamente. Tanto, que el número de propuestas sorprendió al propio equipo de selección, afirma Gramegna.

“Ha sido mucho más de lo que esperábamos, y eso es maravilloso porque me da un campo de elección mucho más amplio. También ha sido impresionante ver cómo personas de distintas partes del mundo interpretan el concepto de ‘fantasma’ desde perspectivas muy diversas: cómo resuena en cada contexto, qué significa para quienes trabajan en distintas áreas del teatro y de qué manera buscan llevarlo a escena. El proceso de evaluación ha sido especialmente interesante, y aún no ha terminado del todo. Como latinoamericano, además, siento una responsabilidad personal de hacerme cargo de mi origen. Tanto la elección del ‘fantasma’ como concepto curatorial como mi propia trayectoria me empujan a ampliar la mirada más allá de Europa y de una tradición eurocentrista”.

Simposio PQ | Foto: Libor Galia

En este proceso, la diversidad se ha convertido en uno de los ejes centrales de la selección. No se trata únicamente de reunir propuestas de distintos países, sino de articular una muestra capaz de reflejar múltiples formas de entender la escena contemporánea. Las diferencias en los lenguajes, metodologías y contextos de producción aparecen aquí como un valor en sí mismo, en sintonía con una curaduría que busca precisamente cuestionar los relatos únicos y abrir espacio a interpretaciones más complejas.

“Me gustaría ver diversidad: de orígenes, de formas y de maneras de aproximarse al concepto y de jugar con él. La selección final no será muy grande —alrededor de 50 proyectos—, pero me interesa que cada uno represente una forma distinta de entender estos tricky ghosts, estos fantasmas un poco especiales. Lo más estimulante sería que quienes visiten la Cuatrienal de Praga puedan encontrarse con estos fantasmas en lugares y de maneras inesperadas”.

Al margen de la PQ: guía de Praga

Más allá de su labor como escenógrafo, la relación del artista con Praga también se ha desarrollado en otros ámbitos que han contribuido a moldear su mirada sobre la ciudad. En paralelo a su formación y práctica artística, Gramegna ha trabajado como guía turístico, una experiencia que le ha permitido no solo recorrer los lugares más emblemáticos, sino también reinterpretarlos desde una perspectiva narrativa. Entre los circuitos que realiza repetidamente, menciona su favorito y asegura que siempre hay algo que aprender.

“Creo que mi favorito es el recorrido del centro, una especie de introducción o bienvenida a Praga. Recorre Praga 1 y pasa por varios monumentos e hitos históricos importantes, incluyendo el barrio judío y la Universidad Carolina de Praga. Dentro de ese recorrido, mi parada preferida es el Reloj Astronómico. Es una parada más larga, que exige encontrar una forma entretenida de explicar cómo funciona el reloj y por qué es tan relevante, más allá de la típica foto. Implica aprender un guion sólido y entender bien su mecanismo. Ha sido interesante trabajarlo como guía, porque me ha permitido profundizar en detalles que como turista suelen pasar desapercibidos, más allá de lo estético. Por eso, diría que esa es mi parada favorita dentro de los recorridos que hago”.

Simposio PQ | Foto: Libor Galia

Fuera del ámbito artístico, la vida en Praga también ha implicado una serie de desafíos cotidianos que forman parte del proceso de establecerse en un nuevo país. Aunque el inglés funciona como lengua puente en muchos contextos, su alcance tiene límites claros en situaciones más específicas. La relación con las instituciones, los trámites administrativos o el acceso al sistema de salud evidencian la importancia del idioma local como herramienta de integración. En ese sentido, la experiencia de Gramegna refleja una realidad compartida por muchos extranjeros que residen a largo plazo en la República Checa.

El desafío del checo

“Ahora que ya terminé la mayor parte de mi trabajo en la Cuatrienal, quiero volver al Instituto Cervantes y retomar mi curso de checo para alcanzar al menos un nivel básico sólido y así optar por un trabajo más estable. Es un desafío grande, pero tengo la intención de quedarme en Praga por bastante tiempo, y aunque pienso que es posible vivir en Praga sin checo, para trámites, temas de inmigración o incluso ir al hospital puede volverse un problema. Por eso, si quiero quedarme en la República Checa, aprender checo se vuelve fundamental. Ese es el desafío”.

En ese equilibrio entre desarrollo profesional y adaptación personal, el recorrido de Gramegna en Praga continúa evolucionando. Su participación en la próxima Cuatrienal no solo marca un hito en su trayectoria, sino que también lo sitúa dentro de una red internacional en constante transformación. De cara a 2027, su propuesta curatorial plantea una reflexión sobre las ausencias y los silencios, pero también abre un espacio para nuevas voces y formas de creación. Así, la próxima edición del festival se perfila no solo como una celebración de su historia, sino como una plataforma para imaginar el futuro de la escenografía contemporánea.