Producción ilegal de alcohol amenaza la industria tradicional
El mercado negro de la producción de alcohol amenaza la industria tradicional. Agentes de aduana en Moravia intentan luchar contra este fenómeno creciente y recientemente han descubierto y clausurado hasta cinco destilerías ilegales en la región de Zlín.
Todos pierden. El Gobierno pierde en recaudación de impuestos. Los empresarios en ganancias, lo que conlleva una amenaza en la fuente laboral de muchos trabajadores. Y finalmente, el consumidor pierde por partida doble: en calidad y, lo que es peor, hasta puede poner en riesgo su salud, como se ha visto con muchos casos recientes en distintos lugares del mundo y no hace tantos años, en 2012, cuando casi 50 personas fallecieron en todo Chequia por consumir alcohol ilegal de baja calidad, mezclado con metanol. Un caso que caló hondo en la opinión pública y que significó que las medidas de seguridad en torno a la producción y venta de alcohol se intensificaran.
Por eso existe preocupación, porque el mercado negro del alcohol está creciendo significativamente en el país. En los últimos dos meses, agentes de aduanas han descubierto hasta cinco destilerías ilegales en el sureste de Moravia, en la región de Zlín.
Miroslav Motyčka, miembro de la junta directiva de la Unión de Destiladores de Moravia, cree que esto es solo la punta del iceberg y que el problema es mucho más grave, como explica a la Radio Checa.
“Estamos convencidos de que por cada litro de slivovice o brandy producido en una destilería legal, se destilan varios litros completamente ilegales, fuera del sistema, en la denominada economía sumergida. La evolución muestra claramente que la producción de alcohol oficial va disminuyendo a gran escala, pero el consumo no disminuye, mientras que los impuestos especiales están subiendo. En mi opinión, la única conclusión posible es que cada vez resulta más atractivo y lucrativo destilar alcohol ilegalmente”.
Miroslav Motyčka es también director de ventas de la empresa Rudolf Jelínek de Vizovice, que opera una destilería legal que colabora con agricultores de la zona. El volumen de alcohol producido allí se ha reducido aproximadamente a la mitad en los últimos diez años. Otras destilerías de la región también informan de una disminución significativa. Y a menudo se ven obligadas a mantener los precios muy bajos, casi al mínimo, a pesar del aumento de los costes energéticos y del impuesto especial. Según Motyčka, el alcohol ilegal, al venderse más barato, les afecta enormemente.“La diferencia de precio es muy grande. Estamos hablando del orden de cientos de coronas por litro. Esta es una diferencia significativa y lleva a que las destilerías oficiales informen de un interés decreciente entre los agricultores por destilar fruta”.
Las leyes prohíben la producción de alcohol de alta graduación fuera de los establecimientos oficiales, incluso para consumo doméstico, para evitar que la tragedia de 2012 se repita. Desde mediados de diciembre del año pasado, los agentes de aduanas de la región de Zlín han descubierto hasta cinco destilerías ilegales. En los casi dos años anteriores, no habían encontrado ninguna.
David Kubenz, portavoz de la Aduana de Ostrava, sostiene que los agentes aduaneros “llevan mucho tiempo realizando inspecciones dirigidas a la producción ilegal de alcohol. Por lo tanto, no se trata de intensificarlas, sino más bien de una lucha sistemática contra la economía sumergida”.
El Ministerio de Finanzas también quiere centrar su lucha contra la llamada economía sumergida del alcohol, según la portavoz Gabriela Krušinová.
“Como ha declarado reiteradamente la ministra de Finanzas, los esfuerzos del ministerio en la lucha contra la economía sumergida también se centran en el ámbito de la posible evasión de impuestos especiales, como en este caso el impuesto al alcohol”.
Según los destiladores tradicionales, unas sanciones más severas ayudarían a combatir el mercado negro de las destilerías ilegales, que tanto daño hacen, no solo a la economía.
Y a pesar de que los impuestos especiales al alcohol han aumentado en los últimos años, los ingresos estatales que generan han disminuido ligeramente en los últimos dos años, por paradójico que parezca. Y eso se debe a la producción ilegal.








