La Galería Nacional de Praga duplica su inversión en arte
La Galería Nacional de Praga destinó este año 840.000 euros a nuevas adquisiciones, con obras que abarcan desde el siglo XIX hasta el arte contemporáneo. Entre las incorporaciones destacan 16 pinturas de Josef Navrátil y piezas de veinte autores posteriores a 1945, fortaleciendo su presencia nacional e internacional.
En los últimos años, el arte checo ha experimentado un notable proceso de revalorización a todos los niveles, haciendo de Praga cada vez más una de las principales, y más dinámicas, capitales culturales de Europa Central. Subastas que baten récords, coleccionistas cada vez más activos y una creciente atención internacional hacia sus grandes nombres históricos y contemporáneos son los principales factores que explican este fenómeno, aunque los ejemplos son cada vez más comunes y frecuentes. Estos, de hecho, incluso llegan también desde el ámbito institucional.
Sin ir más lejos, recientemente se dio a conocer que la Galería Nacional de Praga (NGP) invirtió este año un total de 840.000 euros en la adquisición de nuevas obras, una cifra que duplica los 432.000 euros del ejercicio anterior y consolida una estrategia sostenida de fortalecimiento de sus colecciones. La mayor parte de estos fondos proceden del Ministerio de Cultura, que aportó 560.000 euros destinados específicamente a estas adquisiciones.
Según explicó la portavoz de la institución, Jana Holcová, el objetivo principal ha sido complementar las colecciones de arte posterior a 1945 y de arte moderno, con especial atención a obras creadas por artistas contemporáneos a partir de 1980. Sin embargo, la adquisición más costosa del año mira al pasado: un conjunto de 16 pinturas del artista del siglo XIX Josef Navrátil, por las que la NGP pagó 160.000 euros.
“Se trata de un pintor cuya obra fue la primera en dar el salto hacia el arte moderno”, subrayó Holcová, quien destacó el valor histórico de esta incorporación.
En este sentido, la colección de arte moderno de la NGP, que abarca desde el siglo XIX hasta la primera mitad del XX, ha crecido notablemente en los últimos años con piezas de nombres como Josef Šíma, František Muzika y Jan Zrzavý. Precisamente de este último, la galería adquirió en 2024 el Retrato de la señorita Tydlitátová por otra cifra histórica de 120.000 euros.
En el ámbito del arte posterior a 1945, las nuevas adquisiciones de este año incorporan obras de veinte autores, muchos de ellos hasta ahora ausentes en la colección nacional. Entre los nombres destacados figuran el escultor y pintor Jaroslav Róna, la artista visual Klára Hosnedlová, los pintores Lubomír Typlt y Jiří Surůvka, el colectivo Pode Bal, la fotógrafa Libuše Jarcovjáková y la escultora Jimena Mendoza, nacida en México y residente en Praga.
Ya de cara al futuro, la Galería Nacional no solo pretende seguir ampliando su fondo, sino también incorporar obras fundamentales y magistrales que refuercen su papel como institución de referencia cultural.
Precisamente el calendario expositivo de 2025 será especialmente intenso. En el Palacio Veletržní concluirá la actual exposición del Premio Jindřich Chalupecký, a la que seguirá “Aleš Veselý: Retrospectiva – Alešville”, antes de dar paso a la Bienal UMPRUM.
La proyección internacional también marcará el próximo año: la Galería Nacional de Praga participará en la presentación checa y eslovaca en la Bienal de Arte de Venecia, y en otoño inaugurará dos grandes exposiciones, una dedicada a Anna Jagellonska en la Escuela de Equitación Wallenstein y otra más centrada en el surrealismo en Checoslovaquia y República Checa, nuevamente en el Palacio Veletržní.








