Romina Contreras gana el prestigioso premio Thálie por su rol de Manon
La bailarina chilena Romina Contreras conquistó el premio Thálie, uno de los galardones más importantes de la República Checa, gracias a su magistral interpretación de un papel que ya había marcado su juventud y hoy la consagra como una de las grandes figuras del ballet internacional.
Romina Contreras, la destacada bailarina chilena que actualmente forma parte de Les Ballets de Monte-Carlo, ganó recientemente el premio Thálie, uno de los galardones culturales más importantes de la República Checa, en la categoría ballet, danza y teatro de movimiento. Hace dos años, cuando aún vivía en Praga y formaba parte del Ballet Nacional Checo, en RPI tuvimos la oportunidad de entrevistarla. Es ese momento le preguntamos cuál sería su sueño a futuro, y Romina respondíó que le gustaría volver a interpretar el papel de Manon, sin saber que su reencuentro con ese rol terminaría por asegurarle uno de los premios más destacados de su carrera. El proceso lo describe, para RPI, la propia bailarina.
Un papel que dejó huella
“El ballet Manon lo había bailado hace 10 años cuando tenía 19, en Chile. Y recuerdo que cuando Martina me preguntó qué es lo que me gustaría bailar en ese momento lo primero que me vino a la cabeza fue este, porque tiene un lugar muy especial en mi corazón. Fue el primer ballet complejo en todo sentido que me tocó hacer; técnicamente, emocionalmente y actoralmente”.
Romina reflexiona que, a pesar de que otros ballets pueden ser más difíciles a nivel técnico, L’Histoire de Manon, basado en la novela de Abate Prévost, tiene la dificultad añadida de que los espectadores deberían identificarse con el personaje.
“Es un ballet que es una historia y la gente tiene que sentirse identificada con el rol, quizá querer a Manon, no querer a Manon… su personaje es un poco controversial y también lo es la forma en la que ella actúa con respecto a su amor”.
Por todos estos matices es uno de los personajes más icónicos en el mundo del ballet, que Romina describe con sus propias palabras.
El personaje de Manon
“Lo describiría como una mujer con mucho miedo a la pobreza, lo que la llevó a tomar decisiones un poco más calculadoras de lo que una mujer de su edad en esa época normalmente elegiría. Sin duda creo que Manon es una romántica, pero al mismo tiempo calculadora y eso la llevó a un final muy, muy triste”.
Esa mezcla de romanticismo y especulación que describe Romina parece haberla acompañado en algún punto también fuera del escenario, en su propio recorrido como bailarina. Porque, aunque en ese momento no lo sabía, el destino le tenía preparado un reencuentro inesperado con ese personaje que tanto la marcó.
“En el momento que hice la entrevista no tenía ni idea de que bailaría este papel y creo que en mi cabeza pensé que no existía la posibilidad, porque a veces en algunas compañías hay cosas que simplemente no se hacen, como en este momento no había ningún ballet de MacMillan en la compañía en Praga. Pensé, bueno, no bailaré nunca más este rol”.
Por eso, cuando Romina mencionó el deseo de volver a interpretar a Manon, se trataba casi de una confesión al aire. Pero contra todo pronóstico, la compañía decidió montar la coreografía de Kenneth MacMillan y, entre todas las bailarinas, ella fue una de las elegidas para interpretarlo, y más adelante fue la elegida para actuar en la première.
“En ese momento yo era la única persona que había bailado ese rol estando en la compañía en la República Checa, que no se había hecho nunca. Entonces, quizás eso en el fondo me ayudó porque en Chile bailé la misma coreografía, quizás con un vestuario diferente y menos madurez a los 19 años, pero bailé el mismo rol al fin y al cabo. No es que fuera de otro coreógrafo ni algo parecido, sino que era exactamente el mismo ballet. Entonces, creo que eso obviamente me dio una chance más grande de poder hacerlo, pero una nunca sabe… En un casting puede pasar que no sea tu mejor día como bailarín el día en que vienen a verte o vayan a ver la clase o los ensayos y bueno, quizás no le interesas tanto a la persona que está eligiendo, pero en este caso todo resultó muy bien”.
Y así, lo que comenzó como un reencuentro personal con un personaje del pasado terminó convirtiéndose en una de las etapas más significativas de su carrera, y un cierre de ciclo. El esfuerzo, la madurez artística y aquella conexión íntima con Manon no solo la llevaron nuevamente al escenario, sino que también le valieron uno de los reconocimientos más importantes del país.
El premio Thálie: un cierre de etapa
“La verdad es que había sido nominada antes, pero sé que es un premio muy importante en la República Checa y que es difícil ganarlo porque en el fondo es para los mejores artistas teatrales y en la categoría de ballet hay muchas cosas pasando en la República Checa en diferentes ciudades, no solamente en Praga. En este caso había otras dos chicas que estaban nominadas de la compañía de Brno. Entonces fue muy, muy emocionante y la verdad es que se siente como que se cierra un círculo el hecho de que haya sido con este rol también”.
Y más allá de un logro personal para Romina y un emotivo cierre de etapa, el Thálie también sirvió como una confirmación del valor que la danza y el arte siguen teniendo en la vida cultural checa. Para ella, más allá del trofeo, fue muy especial sentir el cariño del público y el respeto hacia los artistas que dedican su vida al escenario.
“Es lindo como artista que haya un país donde se reconoce a los artistas y el público quiere más y ven muchas cosas y están interesados en el teatro. Sin eso, todas estas artes; la actuación, la ópera, el ballet, etc. no funcionan, necesitamos ese interés del público. Entonces, en ese sentido, quiero agradecer al público de la República Checa”.
Nueva etapa en Mónaco
Tras tres temporadas en el Ballet Nacional de Praga, Romina decidió dar un nuevo paso en su carrera y hoy forma parte de Les Ballets de Monte-Carlo, en Mónaco. Hace apenas unos meses que se incorporó a la compañía dirigida por Jean-Christophe Maillot, donde ya ha participado en giras internacionales y prepara nuevos estrenos. La bailarina comenta que ha sido un proceso intenso pero gratificante, en el que ha encontrado un ambiente de trabajo acogedor y lleno de desafíos artísticos. Actualmente ensaya la nueva producción de La Bayadère, una versión reinterpretada por Maillot que se estrenará el próximo 27 de diciembre. Y a pesar de todo el éxito profesional que vive actualmente en Monáco, hay partes de ella que seguirán extrañando Praga durante esta etapa de transición.
“Voy a extrañar varios aspectos, tanto de los teatros y del baile, como de cosas maravillosas que viví ahí. Creo que la vida en Praga es muy entretenida, entonces, en ese sentido aún en Mónaco me estoy acostumbrando. En este momento es más trabajo que vida, pero la vida en Praga es muy entretenida. Quizás eso lo extraño en este momento”.









