La seguridad hecha negocio: Chequia estrena un fondo de inversión en defensa

En pleno auge del gasto militar mundial, J&T y Wood & Company presentan el fondo J&T Wood Defense OPF, pionero en Europa Central. La iniciativa permite a inversores minoristas entrar en un mercado antes reservado a grandes capitales, con apuestas en ciberseguridad, aviación y materiales estratégicos.

En el delicado contexto actual, la seguridad nacional ya no es solo un asunto de Estados y ejércitos. Sin ir más lejos, en Chequia, los tanques, los aviones de combate y la ciberdefensa entran también en el radar de los inversores con el lanzamiento del primer fondo de inversión especializado en defensa, impulsado por J&T Investiční společnost y Wood & Company, que abre la puerta a que pequeños ahorradores participen en un sector hasta ahora reservado a los grandes capitales.

Así, la nueva firma, bautizada J&T Wood Defense OPF, se presenta como un fondo mutuo abierto, con acceso para inversores minoristas. Con ello, Chequia se convierte en pionera en Europa Central al ofrecer una fórmula de inversión temática ligada al rearme global.

“Los países europeos se han dado cuenta de que la era del 'dividendo de la paz' ​​tras el fin de la Guerra Fría ha terminado definitivamente. El objetivo no es provocar una carrera armamentística, sino restablecer un equilibrio estratégico que garantice la seguridad”, explica Štěpán Hájek, gestor de cartera del nuevo fondo.

Foto ilustrativa:  Mikhail Nilov,  Pexels

Este, según indicaron fuentes de la nueva empresa, distribuirá su capital en unas 45 compañías vinculadas a la tecnología militar, la ciberseguridad, los sensores, la aviación y los materiales estratégicos. Entre ellas figuran gigantes como Rheinmetall y Leonardo, pero también empresas de nicho como Theon, Renk o AeroVironment, mientras hasta un 10 % del capital podrá destinarse a firmas que coticen en bolsa o a fondos privados de inversión.

El lanzamiento de esa nueva figura, de hecho. llega en un momento de auge sin precedentes de los presupuestos de defensa. En 2026, Estados Unidos superará por primera vez el billón de dólares en gasto militar. Europa, por su parte, alcanzará este año los 382.000 millones de euros, y la OTAN rebasará el histórico compromiso de invertir al menos el 2 % del PIB en defensa. Se espera además que, de aquí a 2030, los ejércitos europeos incrementen sus tropas en un 25%, hasta los 1,9 millones de efectivos.

De igual forma, el propio sector armamentístico también vive tiempos de bonanza y ha demostrado su crecimiento en el ámbito bursátil. Dassault Aviation, fabricante francés de aviones militares y drones, ha visto revalorizarse sus acciones un 43% en el último año y un 259% en los últimos cinco. Rheinmetall, símbolo del armamento europeo, multiplicó por más de veinte su valor bursátil en cinco años. Incluso el fabricante checo Colt CZ Group ha duplicado su cotización en ese mismo periodo.

Si hasta hace poco esta industria representaba una suerte de tabú para los inversores, los analistas señalan que el deterioro de la seguridad global ha llevado a un cambio de percepción cuya mejor prueba son dichos resultados.

“Hoy la defensa ya no se ve solo como un sector controvertido, sino como un requisito indispensable para la estabilidad. Hace unos años se decía que era tarde para entrar en la inteligencia artificial, pero su crecimiento continuó. Creo que el sector de defensa también tiene un futuro de expansión”, destacó Hájek.