Entrevista con RPI: la embajadora checa en Israel justifica los bombardeos de hospitales en Gaza
El periodista Jakub Ferenčík de RPI en inglés conversó con la embajadora checa en Israel, Veronika Kuchyňová Šmigolová, quien “no ve motivos” para condenar el bombardeo de un hospital en Gaza, en el que han muerto periodistas y personal de salud. Consultado sobre la postura checa de apoyo a Israel, que parece ir a contracorriente del resto de los países europeos y del mundo, sostiene: “No sentimos la necesidad de alinearnos con nadie”.
“Si una cámara usada por Hamás está en un hospital, tiene sentido que pueda ser un objetivo. Así que no veo motivo para condenar un ataque para destruir una cámara”. Esta es solo una de las declaraciones que ha dejado la entrevista que le realizó el periodista de RPI en inglés Jakub Ferenčík a la embajadora checa en Israel, Veronika Kuchyňová Šmigolová.
El episodio al que se refiere Šmigolová es un bombardeo de las fuerzas israelíes sobre el Hospital Nasser, el lunes de la semana pasada. Se trató de un ataque en dos tiempos que dejó al menos veinte muertos, entre ellos, periodistas y personal médico, según reportó la BBC.
Este ataque se incluye dentro de una extensa serie de eventos similares que se vienen intensificando desde fines de 2023, cuando Israel decidió avanzar sobre la Franja de Gaza, luego de haber sufrido el trágico ataque comandado por Hamás que dejó alrededor de 1400 víctimas fatales y más de 50 secuestrados. Desde entonces, la respuesta israelí ha dejado unos 42.000 víctimas fatales en territorio palestino, según informes de Naciones Unidas.
"Cómo empezó la guerra"
Para Šmigolová, los bombardeos de Israel, la hambruna en el territorio y las muertes podrían terminar “inmediatamente” si Hamás “baja las armas”. Aunque los conflictos armados entre Israel y los llamados países árabes datan de mayo de 1948, la embajadora sostiene que el inicio de la violencia se dio a partir del ataque terrorista perpetrado por Hamás, hace dos años.
“Primero, recordemos cómo empezó la guerra, el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás invadió Israel. Violaron, asesinaron y secuestraron a personas. Todavía hay 50 rehenes en los calabozos de Gaza. Esa es la razón por la que la guerra continúa. Esta es la situación que Hamás podría cambiar liberando a los rehenes y entregando las armas. Ese es el punto de partida para el gobierno checo.
En cuanto a ataques o situaciones concretas, por supuesto, se trata de una guerra en un área urbana. En tales casos, siempre es difícil evitar completamente víctimas civiles. Pero las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) están intentando hacer lo mejor posible.
Cuando ocurre un incidente, como casi inevitablemente ocurre, investigan y publican sus conclusiones. En este caso, la conclusión preliminar fue que se cometió un error. El primer ministro [israelí] se disculpó y expresó un profundo pesar por la pérdida de vidas civiles, y la investigación sigue en curso. Por supuesto, no estamos contentos; lamentamos que mueran civiles.
No vemos sentido en criticar a Israel cuando investiga muy rápido y se disculpa. No sé qué más, o qué otra cosa más, podría esperarse de un ejército de un Estado democrático cuando comete un error trágico”.
"Tiene sentido que (un hospital) pueda ser un objetivo"
A pesar de que, como confirma la embajadora, Israel admite haber cometido “un error” al causar víctimas civiles en este último ataque, la diplomática “no ve motivos” para condenar el bombardeo de un hospital.
“Sabemos que los hospitales en Gaza han servido a menudo como bastiones de Hamás, como lugares donde se reúne el liderazgo de Hamás e incluso donde se han retenido a algunos rehenes. Así que, en esos casos, es difícil ver un hospital únicamente como una instalación médica. Si una cámara usada por Hamás está en un hospital, tiene sentido que pueda ser un objetivo. Así que no veo motivo para condenar un ataque para destruir una cámara.
El hecho de que civiles murieran durante el primer o segundo ataque, eso es exactamente del error que estábamos hablando. No soy una experta militar, y no creo que el gobierno checo quiera seguir cada paso de cada ejército aliado para aprobar o condenar cada acción”.
Según el IV artículo de los Convenios de Ginebra, cuyo propósito es proteger a las víctimas de conflictos armados, en ningún caso se debería atacar a hospitales. Confrontada a esta normativa, Šmigolová retoma la retórica inicial y asegura que la violación del derecho internacional se detendría si Hamás decidiera liberar a los rehenes israelíes aún capturados.
“Volvería a lo que dije al principio: Hamás gobierna Gaza y podría terminar esta guerra en cualquier momento liberando a los rehenes y entregando las armas. Toda la guerra es resultado de las acciones de Hamás. Por lo tanto, Israel está librando una guerra defensiva. No soy un experto legal, así que no voy a comentar sobre los puntos más finos de las diversas convenciones”.
"No sentimos la necesidad de alinearnos con nadie"
Pero las muertes en Gaza no siempre ocurren a la velocidad de un bombardeo. Según las Naciones Unidas, casi dos millones de palestinos han sido empujados a la pobreza y unos 640.000 se encuentran en un nivel “catastrófico” de “inseguridad alimentaria”, lo que se traduce como hambruna. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, desestima estos datos y asegura que los cálculos no han sido realizados de forma precisa. En este enfrentamiento de versiones, ¿en qué lugar se posiciona República Checa?
“No sentimos la necesidad de alinearnos con nadie. Sabemos que hubo algunas semanas en las que, por decisión israelí, no entró ayuda en Gaza. El razonamiento fue que demasiada ayuda estaba siendo robada por Hamás, que podía usarla para pagar salarios o reclutar nuevos miembros. Así que la lógica fue agotar los suministros [de Hamás] y luego hacer entrar la ayuda de maneras que no pudieran ser robadas.
No creo que fuera una decisión inteligente. No ayudó a Israel internacionalmente, pero esa decisión fue revertida hace casi dos meses. Desde principios de junio, el número de camiones que entran en Gaza ha aumentado a unos 300 al día. Así que, aunque Gaza es una zona de guerra y la situación no es fácil, puede haber áreas donde la gente a veces pase hambre, más por problemas de distribución que por falta de suministro. Nos alegra que la situación esté mejorando en general. Esto también se refleja en la caída de precios en los mercados de Gaza. Esperamos que esa tendencia continúe”.
La postura checa de ayer y hoy
Las diferencias de la postura checa con respecto al accionar de Israel han cambiado ligeramente en las últimas semanas. El presidente Petr Pavel fue quien solicitó al Gobierno redefinir su estricto alineamiento con las políticas de Israel. El ministro de Relaciones Exteriores checo, Jan Lipavský, acusó recibo del pedido y, días después de las declaraciones de Pavel, expresó que el apoyo a Israel no se extiende a todas las decisiones que toma el Gobierno de ese país.
Sin embargo, a pesar de estas variaciones discursivas, algunos hechos concretos demuestran la postura actual de Chequia en este conflicto de larga data.
Probablemente el más importante sea la cuestión del reconocimiento del Estado Palestino. A finales de julio de este año, Francia y otros 14 países hicieron un llamamiento para realizar el reconocimiento en favor de Palestina. Por entonces, Lipavský expresó: “El reconocimiento de Palestina no ayuda a resolver el conflicto”, dejando en claro que Chequia no se sumaría a la iniciativa. Sin embargo, el gobierno comunista de Checoslovaquia reconoció el “estado independiente palestino” en noviembre de 1988 y en Praga, de hecho, existe una Embajada del Estado Palestino.
"No somos parias"
Actualmente, más de 140 países han reconocido al Estado Palestino y, como anunciaron las autoridades francesas, más se sumarán a la lista. Consultada sobre esta situación, la embajadora checa en Israel asegura que la postura checa, aunque opuesta a la casi totalidad de los otros países, no reviste mayor polémica y, confiesa, no cree en algunas declaraciones públicas.
“Me opondría firmemente a llamarnos paria solo porque no estamos de acuerdo con la mayoría. Las decisiones de política exterior de la UE se toman por unanimidad. La mayoría de las veces, todos estamos de acuerdo en los asuntos. A veces no. Pero el desacuerdo con la opinión mayoritaria no convierte a un país en paria. No creo que existan diferencias profundas dentro del establecimiento político checo en este asunto. El hecho de que el presidente Pavel tenga una visión algo diferente a la del primer ministro o el ministro de Relaciones Exteriores no constituye una diferencia política. Además, que alguien plantee un tema con más fuerza no significa que el gobierno o el presidente estén cambiando de rumbo. En general, el enfoque del gobierno es que si tenemos preocupaciones, las planteamos directamente con Israel. No creemos en declaraciones públicas estridentes”.
Pero el distanciamiento de Chequia en este aspecto no se expresa solo en posturas históricas, sino también en acciones recientes. Un ejemplo de ello ocurrió también a finales de julio de este año, cuando el país decidió no sumarse a un llamamiento internacional que instaba a Israel a facilitar la ayuda humanitaria en Gaza, especialmente relacionada al ingreso y distribución de alimentos. A pesar de reportes de medios internacionales, como el New York Times, que aseguraban que la población local estaba “muriendo de hambre”, el viceministro de Relaciones Exteriores checo, Eduard Hulicius (KDU-ČSL), por entonces excusó el accionar del país en declaraciones a la Radio Checa y explicó que “la situación en una zona de combate es compleja” y que, en realidad, Praga no pudo sumarse a la iniciativa porque “no fue consultada directamente”.
El futuro se parece al pasado
¿Cambiará la postura checa con respecto al accionar de Israel en el futuro? La respuesta de la embajadora Kuchyňová Šmigolová coincide con las últimas declaraciones del jefe de la diplomacia checa.
“Creo que hay un apoyo inequívoco a Israel, pero eso no significa un apoyo inequívoco a cada acción de cada gobierno israelí. Eso es seguro y lo han dejado claro tanto el primer ministro como el ministro de Relaciones Exteriores. Creo que será así también en el futuro”.
Según los últimos reportes de Naciones Unidas, el futuro precisamente se parece literalmente al pasado, puesto que, según los datos recogidos en el terreno, los efectos de la guerra han hecho retroceder el desarrollo de Gaza casi 70 años. Un tiempo similar al que ha pasado desde que David Ben-Gurión proclamó la independencia de Israel en 1948.
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