Vacaciones escolares: 100 años de los dos meses más esperados del año
Las vacaciones escolares de verano, de dos meses de duración, fueron establecidas a nivel nacional en 1925
El surgimiento de Checoslovaquia en 1918 trajo, entre muchos otros cambios fundamentales, algunas modificaciones en el sistema educativo. El nuevo Estado buscaba crear una educación moderna y democrática, accesible a todos los ciudadanos. Hasta el año 1925, cada escuela en la por entonces Checoslovaquia decidía de forma independiente en qué momento los estudiantes tendrían las vacaciones de verano. Aunque María Teresa de Austria introdujo en 1774 la enseñanza escolar obligatoria de nueve años, muchos niños dejaban de ir a clases cuando había que trabajar en el campo. Ayudaban a sus padres durante la cosecha, por lo que las vacaciones se adaptaban a los trabajos de temporada en cada región, a la cosecha de cereales, frutas, papas, etc.
Todo eso dejó de existir hace un siglo, en concreto el 12 de junio de 1925, cuando el Ministerio de Educación emitió un decreto unificando el comienzo y el fin del año escolar a nivel nacional, desde el primero de septiembre hasta el 30 de junio. De acuerdo con la historiadora Martina Halířová, del Museo Pedagógico Nacional y la Biblioteca Jan Ámos Comenio, ese fue un gran hito en el desarrollo del sistema educativo del país.
“Hasta 1925 regía un decreto que estipulaba que las vacaciones escolares de verano tenían que durar cinco semanas. A su vez, el año escolar comenzaba de modo diferente en cada región. En algunas zonas el 1 de septiembre, en otras el 1 de noviembre, dependiendo de las condiciones regionales”.
Durante la Primera República Checoslovaca, entre 1918 y 1938, año en que se firmó el Tratado de Múnich, también representaba un gran problema el trabajo infantil, según contó la historiadora Martina Halířová.
El régimen comunista aprovechó desde su toma del poder en 1948 el sistema de las vacaciones escolares veraniegas de dos meses de duración e introdujo, para ese periodo, trabajos temporales para los estudiantes mayores. Ellos debían trabajar en el campo o en las fábricas durante esos dos meses, para que aprendieran que “sin trabajo no hay futuro” y fortalecer así la unidad entre la clase obrera, los agricultores y los estudiantes. El trabajo de los estudiantes aportaba lo suyo a la economía nacional.
El modelo de las vacaciones escolares de verano de dos meses de duración sobrevivió también los cambios democráticos de 1989. Y como confirmó la historiadora Martina Halířová, se trata de una de las pocas medidas en la enseñanza de los tiempos de la Primera República Checoslovaca que rige hasta la actualidad. Hasta hoy perdura también el trabajo de temporada para los estudiantes que, sin embargo, a diferencia de la época comunista, ahora es voluntario. Y hay gran interés por este tipo de colaboración en la temporada veraniega, ya que los jóvenes se ganan algún dinero y pueden escoger entre un sinnúmero de labores que se les ofrecen.








