La inmortal obra visual de David Lynch se exhibe en Praga
La primera exhibición del arte visual de David Lynch en Chequia, organizada por el Centro de Arte Contemporáneo DOX de Praga, presenta más de 400 obras creadas por el reconocido director de cine estadounidense.
El Centro de Arte Contemporáneo DOX de Praga inauguró la semana pasada la primera exhibición en Chequia que presenta el arte visual del reconocido director de cine estadounidense David Lynch. Llamada Up In Flames (En llamas, en inglés), la exposición ofrece al público más de 400 obras creadas por Lynch hasta su fallecimiento en enero de este año. Radio Praga Internacional entrevistó al curador Otto Urban sobre el legado del cineasta, su conexión con República Checa y mucho más. El experto comenzó por resumir el contenido de la exhibición.
“Los visitantes pueden ver alrededor de 400 obras. Decidimos enfocarnos en las obras sobre papel, desde dibujos hasta acuarelas, litografías y xilografías. Además, contamos con una selección de sus cortometrajes animados experimentales, donde Lynch trabajaba con dibujos o con las clásicas animaciones de stop motion. Las obras abarcan los 60 años de su carrera artística, desde mediados de los 60 hasta 2024. Los últimos trabajos suyos son una serie de 27 dibujos pequeños, que él elaboró durante el otoño de 2024”.
Aunque Lynch inició su carrera como artista visual y tenía numerosas exhibiciones individuales, su trayectoria como director es la razón principal por la que era reconocido en todo el mundo. Sin embargo, como reconoció Urban, este reduccionismo es en parte injusto, ya que deja de lado una parte considerable de su personalidad artística.
“Él era artista en general. Creó piezas visuales maravillosas, pero también destacó como un músico interesante e influyente. Su carrera artística empezó en la Academia de Bellas Artes de Pensilvania a mediados de los años 60 y su ambición inicial era convertirse en pintor o en artista visual. Una vez, se les había asignado una tarea en la escuela donde tenían que crear un objeto artístico que se moviera. En realidad, esta fue su primera película, o primer vídeo, que él elaboró en 1967. Esta pieza está presentada al principio de la exhibición. Posteriormente, Lynch se enfocó más en la creación de películas, pero jamás dejó de hacer dibujos, objetos, acuarelas, pinturas, entre otras obras. Cada década de su camino artístico está presente aquí”.
"Era un gran ser humano, muy amistoso"
Urban no olvidó subrayar las importantes conexiones entre la obra visual de Lynch y sus películas. De hecho, el curador asegura que quienes conocen su filmografía en detalle tendrán una gran ventaja a la hora de comprender sus dibujos o pinturas, algo que, sin dudas, aumenta el disfrute de su arte visual en general. Urban va más allá y desliza que los fans o verdaderos conocedores de la obra de Lynch tienen la llave para desbloquear el mundo secreto de este inmenso artista. Asimismo, el experto contó más sobre la última reunión que mantuvo con el cineasta, ocurrida unos meses antes de su fallecimiento.
“Fue una reunión estupenda. Él era no sólo un gran artista, sino también un gran ser humano. Saben, era muy amistoso. Lo visité con la propuesta sobre esta exhibición y dialogamos. Le pregunté si cambiaría algo. Él me dijo que no y que ansiaba ver qué haría con sus obras, ya que cada curador tiene su visión especial y organiza las obras de forma que siempre le resultaba distinta y nueva. Para mí, como curador, esta fue la situación ideal porque tenía la oportunidad de hacer muchas preguntas, sin embargo, la decisión final y la responsabilidad final eran mías”.
Urban mencionó también varias conexiones de Lynch con Chequia. Una de ellas se remonta hasta sus años en la escuela de cine en Los Ángeles, donde su primer y posteriormente más importante profesor era Frank Daniel, cineasta originario de Chequia y educador en la Academia de Cine de Praga. La invasión soviética de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia en 1968 había llevado a Daniel a emigrar a Estados Unidos, donde encabezó la por entonces recientemente establecida escuela de cine. Lynch ha dicho en numerosas ocasiones que fue precisamente Frank Daniel quien le enseñó los fundamentos de la producción cinematográfica.
David Lynch y Praga: Kafka y música para sus películas
Otra importante conexión de Lynch con Chequia va más allá del cine. Lynch visitó Praga varias veces junto con el músico y compositor estadounidense Angelo Badalamenti para grabar la música para películas como Terciopelo azul o Carretera perdida. Además, Lynch asociaba la capital checa con el reconocido escritor Franz Kafka, que era su autor preferido. Su cariño por Kafka era tan grande que hasta dijo una vez que sentía al escritor como su hermano espiritual. Incluso escribió un guion basado en uno de los libros más famosos de Kafka, La metamorfosis. Cuando lo terminó, no obstante, afirmó que no sería posible filmarlo, así que hoy día, es uno de los muchos proyectos que existen solo en los papeles, pero nunca llegaron a convertirse en una película.
Urban concluyó por describir sus observaciones personales a la hora de preparar esta exhibición.
“Muchas cosas me llamaron la atención. Como mencioné, es algo que vi con mis propios ojos. Lynch era no solo un gran artista, sino un increíble ser humano, alguien sumamente amistoso, muy empático y alguien para quien la creatividad era el significado de la vida, diría. Convirtió su casa en un estudio enorme donde tenía la posibilidad de crear sus películas, música, muebles, dibujos, pinturas, de todo. Y todo esto dentro de unos cuantos metros cuadrados. Este era el lugar donde se sentía más feliz. No le gustaba viajar mucho y en sus últimos años no abandonaba este lugar para concentrarse en su creatividad. David Lynch simplemente nació en el mundo de la creatividad”.
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