Orgías, ungüentos voladores e instrumentos de tortura: la brutal caza de brujas del siglo XVII

Herramientas de tortura

En el turbulento contexto de la Guerra de los Treinta Años, más de 200 personas fueron ejecutadas por supuesta brujería en Silesia, al este de la actual República Checa, en una de las cacerías de brujas más brutales y sistemáticas de Europa Central.

Fuente: The History of Witches and Wizards 1720/University of Texas,  public domain

Guerras, epidemias, malas cosechas y hambrunas caracterizaron la Edad Moderna Temprana. Los académicos consideran estos eventos, entre otras cosas, como consecuencias de un deterioro significativo del clima en Europa Central en aquella época, conocido ahora como la Pequeña Edad de Hielo. En ese contexto, y con el estallido de la Guerra de los Treinta Años en 1618, no es quizás tan sorprendente que se diera un periodo de caza de brujas, ya que la gente buscaba causas y chivos expiatorios a los que culpar de las numerosas catástrofes que empeoraban las condiciones de vida. Aun así, la agresiva oleada de este fenómeno típico en la edad media en Silesia en el sg. XVII es único por varios motivos, que describe en detalle Michaela Neubauerová, historiadora del Archivo del Distrito de Jeseník, en Silesia del Norte, que lleva más de 20 años investigando este oscuro capítulo de la historia de la zona.

Primera víctima: Barbara Schmied

Conferencia de Michaela Neubauerová sobre los juicios de brujas en el Museo Jeseník | Foto: Museo Jeseník

“Los juicios por brujería en Silesia fueron extraordinarios en número y brutalidad. Actualmente se estima que hubo 250 o incluso 300 víctimas. Esto representa la mitad de todas las víctimas de la caza de brujas en Silesia registradas durante un período de tres siglos, del siglo XV al XVIII. Con el apoyo de las autoridades, el ambiente en esta región se transformó en una histeria colectiva, en la que prácticamente cualquier persona podía ser ejecutada, independientemente de su estatus social. Dado que las personas fueron asesinadas mediante métodos de tortura con el apoyo activo del poder judicial de la época, pueden describirse como víctimas de asesinato judicial”.

Según Neubauerová, todo empezó en 1622 en la ciudad de Jeseník, con el asesinato de Barbara Schmied, a la que condenó su propio marido en su lecho de muerte.

Michaela Neubauerová | Foto: Museo Jeseník

“El acta del primer juicio conocido por brujería en Jeseník data del 21 de junio de 1622. Su víctima fue Barbara Schmied, esposa del párroco Christoph Schmied, quien la acusó de brujería en su lecho de muerte en el verano de ese mismo año. Se le atribuyó, entre otras cosas, causar dos incendios, embrujar el ganado y haberle dado queso envenenado a su marido y conjurarle una enfermedad. Poco después, Barbara Schmied fue encarcelada, interrogada y sometida a tortura dos veces. Y fue durante la segunda tortura, con la quema de sus piernas y cuerpo, que se quebró su voluntad”.

Barbara Schmied fue quemada en la hoguera el 3 de julio de 1622. Su caso marcó una oleada de histeria y violencia, que pronto se extendió a otras regiones cercanas. Ejecuciones en la hoguera como la suya tuvieron lugar tanto en la zona del río Neisse, en lo que es actualmente territorio de Polonia, como en Jeseník. Según Neubauerová, los registros de los juicios e interrogatorios de ese periodo no son muchos, pero lo poco que se conserva del caso de Barbara Schmied explica cómo las torturas forzaban confesiones de las víctimas, que decían cualquier cosa con tal de dar fin a su sufrimiento.

Conferencia de Michaela Neubauerová sobre los juicios de brujas en el Museo Jeseník | Foto: Museo Jeseník

“Solo disponemos de una parte de la transcripción del tribunal, que comprende un total de 87 páginas de texto. Faltan el principio y el final. No obstante, otra fuente revela que fue interrogada el 21 de junio de 1622 y lo que dijo durante la primera y la segunda tortura. Inicialmente, negó ser bruja y afirmó no haber cometido ninguno de los actos de los que se le acusaba. Sin embargo, bajo otra sección del texto titulada ‘Tortura’, confesó ser una bruja que había cometido varios actos”.

Fases de la tortura

Fuente: W. Schild. Die Maleficia der Hexenleut/Martin Le France,  public domain

La primera de las tres etapas de la tortura consistía en que el verdugo presentaba los instrumentos de tortura al acusado para intimidarlo y extraerle una confesión inmediata. Si eso fallaba, comenzaba a infligir dolor.

“En las fases más avanzadas del interrogatorio se utilizaban, entre otros, aplastadores de pulgares; una especie de placas que sujetaban el dedo y después se aplastaba el pulgar atornillándolas. Luego eran típicas las botas españolas y también los potros, donde se podía agudizar el dolor si las víctimas eran puestas de lado. En el caso de Barbara Schmied, tenemos pruebas de tortura de esta manera, incluyendo quemaduras que se le infligieron durante el proceso. Y luego otra herramienta especial que se utilizaba aquí era la silla de la bruja. La persona en cuestión era a veces encadenada a ella y tenía que sentarse en ella durante horas”.

La silla de la bruja

Explica Neubauerová en referencia a una silla con distintos pinchos sobre la superficie donde las personas se sentaban, llamada la silla de la bruja.

Herramientas de tortura | Foto: Jitka Mládková,  Radio Prague International

Además de forzar una confesión de las víctimas, los jueces solían querer saber los nombres de los cómplices de la llamada secta de brujas, y aunque hubo casos de hombres acusados, en el área de Jeseník el 96% de las víctimas eran mujeres. Para ellas, la horca era considerada una condena piadosa.

“Las acusaciones iniciales solían estar relacionadas a casos concretos. Por ejemplo, uno podía acusar a una mujer de que se le hubiera muerto una vaca por embrujo de ella. Pero durante estas confesiones de cómplices que se daban durante la tortura, era todo bastante más sugestivo. Siempre querían saber quién le había enseñado brujería a la víctima, ya que supuestamente siempre había una bruja maestra que la había seducido. Además, querían saber los nombres de otras participantes en la secta”.

Herramientas de tortura | Foto: Jitka Mládková,  Radio Prague International

Según los documentos que se conservan de la época, sabemos que las autoridades acusaban al aquelarre de reuniones en llanuras donde celebraban grandes fiestas diabólicas, con festines, baile y orgías. A estas reuniones se les llamaba Sabbat, y supuestamente las brujas llegaban allí volando en escobas u otros utensilios. En ese contexto, Neubauerová afirma que a menudo, las acusadas debían testificar sobre los llamados “ungüentos voladores”, con los que se suponía que era posible salir volando al lugar de su reunión. A raíz del interrogatorio de Barbara Schmied, cinco mujeres más fueron interrogadas y torturadas. Y de la misma forma, cada vez más mujeres comparecieron ante la fiscalía. Las víctimas fueron aumentando hasta alcanzar el punto máximo en 1652.

El clímax de la caza de brujas

“El peor momento fue al final de la Guerra de los Treinta Años. En los años 1651 y 1652, hubo un período en el que casi cada 14 días había un nuevo grupo de personas acusadas, llegando a unas 150 víctimas en pocos meses. Lo mismo ocurrió en la misma época en la zona de Zlaté Hory, así que esos meses debieron ser realmente duros, según los registros cada dos semanas había alguna ejecución”.

Nombres de las víctimas de los juicios por brujería | Foto: Jitka Mládková,  Radio Prague International

La mayoría de las acusadas fueron sentenciadas a muerte y quemadas en la hoguera. En algunas ocasiones, si había condiciones atenuantes, las acusadas eran ahorcadas o decapitadas antes de ser quemadas, solo sus restos se depositaban en la pira. El fuego tenía como objetivo purificar el alma poseída por el diablo y concederle acceso al cielo.

De esta forma, los procesos de caza de brujas se cobraron las vidas de mínimo 200 personas en la zona de Jeseník, Silesia, que hasta 1742 fue uno de los llamados territorios tributarios de la Corona de Bohemia dentro de la Monarquía de los Habsburgos. Neubauerová explica que aunque no era la única zona afectada por este fenómeno, sí se diferenciaba en brutalidad y número.

La piedra conmemorativa en Jeseník con la inscripción: “Aquí perecieron en las llamas las víctimas de los juicios de brujas”. | Foto: Miroslav Kobza,  Český rozhlas

“En el siglo XVII, también se celebraron juicios por brujería en Bohemia y Moravia. Sin embargo, allí se dirigían principalmente contra individuos. La situación era significativamente diferente en las regiones pobladas de Silesia, al pie de los montes Jeseníky, además de Šumperk y Bruntál, que también cuentan con un terrible historial de persecución de brujas”.

En 2011, se inauguró una exposición permanente en los sótanos del Museo de Historia Local de Jeseník, que ofrece a los visitantes una perspectiva de este turbulento período de la historia de Silesia. Con una audioguía disponible en cuatro idiomas, la exposición incluye copias manuscritas de importantes actas judiciales y réplicas de instrumentos de tortura de la época. En memoria de los juicios de brujas del siglo XVII, en Jeseník se erige una piedra conmemorativa con la inscripción: “Aquí perecieron en las llamas las víctimas de los juicios de brujas”.

Autor: Kristina Kellnerová | Fuente: Český rozhlas
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