“No podía ser que los alemanes tuvieran la mejor fiesta, el Oktoberfest, cuando la mejor cerveza del mundo es checa”
Aunque surgió como un chiste, el cónsul honorario de Chequia en Argentina, Daniel Villalón, no desaprovechó la oportunidad de hacer en Argentina una Český Fest con música electrónica, pizzas de hermelín y alfajores de cerveza negra. El éxito fue tan grande que ahora planean organizar una edición cada mes en distintas ciudades del país.
Aunque por supuesto tiene otros trabajos, gran parte de su tiempo Daniel Villalón lo destina a las distintas actividades que realiza como cónsul honorario en las provincias argentinas de Córdoba, Santa Fé y Corrientes. Mientras estudiaba administración de empresas en los años noventa decidió hacer también un traductorado público en idioma ruso y, a partir de entonces, comenzó a vincularse a nivel económico con países como Polonia, Ucrania y, sobre todo, República Checa, para quien hizo algunas consultorías, a tal punto que terminó dirigiendo varias petroleras, bancos y hasta una empresa checa de gas para Latinoamérica.
“Y el gobierno checo quedó muy contento con mis contribuciones al país y se me hace esta propuesta muy rara para no ser checo, porque yo no soy descendiente de checos, así que es como un doble honor haber recibido esta propuesta. Se me nombró en el 2017, se me renovó después de cinco años y si bien soy un cónsul honorario tengo mucha actividad porque trato de generar negocios para República Checa, para que la cultura checa se difunda, he fundado varias asociaciones de checos y eslovacos como la de Córdoba y ahora una en la región del Litoral porque donde voy y aparece un checo o nieto o bisnieto de checos los empiezo a juntar, los empiezo a convocar”.
La broma
Daniel Villalón, quien es dueño, además, del único diario digital argentino que sale en ruso y está totalmente alineada con Ucrania y la Unión Europea, es de esas personas que valoran mucho juntarse con amigos y, entre tragos y risas, suelen pensar proyectos no tan utópicos.
“El nombre de República Checa tiene un peso en Argentina que ni siquiera los checos terminan de valorar”.
Daniel Villalón
“Siempre decíamos en broma con unos amigos que no puede ser que los alemanes tengan la mejor fiesta, el oktoberfest y los checos tengan la mejor cerveza, tenemos que hacer un Český Fest, y eso era como una broma que venía dando vueltas hasta que apareció un loco en Córdoba que tiene una fábrica de cerveza checa y tiene un restaurante de tres pisos que se llama Chěca y está en frente del Palacio Ferreyra, en Nueva Córdoba, que es el barrio de los estudiantes y siempre está llenísimo el lugar”.
Afirma que cada vez que puede él mismo se encarga de llevar a los cancilleres y diplomáticos a ese sitio repleto de banderas checas e inscripciones en ese idioma porque suele llamar la atención no solo de los checos, sino de los europeos en general. La cuestión es que, a partir de una oportuna sinergia lograron volver realidad aquel chiste.
“Juntamos tres partes: yo tengo un amigo, Omar Nogar, que fue muchos años ministro de energía de Tierra del Fuego, y lo junto con Juan Cruz Fernández, que es el dueño de ese bar y de la cervecería Checa, con el intendente de Reconquista en la provincia de Santa Fé, Enrique Vallejos, y digo hagamos una cosa: uno tiene una empresa de eventos, otro tiene una cerveza y el otro es intendente de una ciudad, hagamos algo que no existe, hagamos el Český Fest, la fiesta nacional de la cerveza checa en Argentina, con una estética checa muy cargada, donde tengamos los food trucks con el menú en checo y en español, y que sea una fiesta checa”.
Alfajores de cerveza negra checa
Por supuesto, lo primero que hicieron fue avisarles a las colectividades checas, que tenían la agenda bastante cargada y, además, mostraban algunas reservas lógicas por tratarse de algo totalmente nuevo. Aun así, lograron llevar adelante ese inédito evento un sábado y domingo inolvidables para ellos, más precisamente el 14 y 15 de diciembre de 2024, con más de veinte mil personas y una batalla de djs que intercalaban música electrónica checa con fragmentos de poemas en ese idioma, algo muy especial para gente que quizás nunca había estado en contacto con el checo en su vida. Agrega Daniel que, además del éxito del encuentro, algo a destacar es que aparecieron cuatro familias de descendientes checos a las que no conocían. En lo que respecta al menú, explica Daniel que la idea era incluir algo checo en cada comida que ofrecían los food trucks. Sin ir más lejos, había una pizza de hermelín.
“Entonces, yo los agarré, los llamé y les pregunté qué hacían: hamburguesas, alfajores; bueno, a todo lo que ustedes hacen tenemos que darle un componente checo y el que hace alfajores, que tiene una fábrica que hace dos millones de unidades por mes, con la cerveza checa de mi amigo hizo una especie de alfajor de cerveza negra checa porque la idea era que podían vender comida siempre y cuando tuviera algo checo y el tipo hizo un alfajor de cerveza negra checa. Al que hacía helados le digo no me vas a venir con gustos como dulce de leche y frutilla, y terminó haciendo helado de Marlenka gracias a una torta que había probado. Estaba Filip Kanda, el vicejefe de Misión de la Embajada Checa en Argentina y no lo podía creer”.
La apuesta era tan grande y salió tan bien que, a manera de agradecimiento, la primera ciudad que visitó la actual embajadora checa Jarmila Povejšilová fuera de Buenos Aires fue, precisamente, Reconquista, y por supuesto, la idea de los organizadores es no quedarse solo con ese promisiorio debut y seguir adelante.
“Le vamos a dar a Reconquista por haberse jugado una fecha anual que en lugar de diciembre va a ser en noviembre pero como este Český Fest es un evento que tiene cerveza y un componente gastronómico y musical cualquier municipalidad lo puede llevar”.
Otra condición es que, de la música y de las imágenes de República Checa que se proyectan en pantalla gigante se encargan ellos, gracias a un material obtenido por Czech Tourism. Por otro lado, la idea es que participen también las distintas compañías de baile de las comunidades checas. Y tienen, entre ceja y ceja, un objetivo para nada lejano.
“Queremos llegar al objetivo de hacer un Český Fest al mes en distintas ciudades, y que la gente vea la cerveza checa, el idioma checo y la música checa y una gatronomía adaptada también a lo checo”.
El alma checa
En cuanto a la cerveza, que es el alma misma de la fiesta, si bien no puede decirse que sea del todo checa, cuenta Daniel que se trata de algo único en el mundo: surgió en Argentina, pero está fuertemente inspirada en la cerveza checa.
“Hicieron seis tipos de cerveza con la marca Chěca y con una fuerte estética checa, inclusive tienen una línea de regiones y ciudades checas: Moravia, Pilsen, etc y en su momento le ofrecieron a la embajada sacar ediciones limitadas con los rostros de mujeres checas destacadas”.
En ese aspecto, expresa Daniel que el gran objetivo de Český Fest es hacer que se difunda cada vez mejor el costado más agradable de República Checa que, entre otras cosas, conforman la cerveza, sus paisajes y la música.
“Y yo como lingüista creo en el poder mágico de la palabra y del idioma, y de las veinte mil personas que vieron una palabra escrita en checo yo sé que si en apenas cinco dejé la semillita de la curiosidad en aprender checo yo cumplí mi función. Si de esas veinte mil personas que vieron un menú de comida escrito en checo dejé la curiosidad de que alguien lea un libro en checo yo cumplí mi función, para eso lo hice”.
“Si de las veinte mil personas que vieron una palabra escrita en checo dejé en cinco la semillita de la curiosidad en aprender ese idioma yo cumplí mi función”.
Daneil Villalón
Sin embargo, dice Daniel que, aunque a veces no parezca, hay una base muy importante sobre la que, en todo caso, hay que empezar a profundizar.
“Es algo que yo hablo con los diplomáticos: muchas veces los checos no son conscientes de la buena publicidad o del peso del nombre que tiene República Checa e incluso en la etapa de Checoslovaquia porque todos los gringos del campo saben que las buenas desmontadoras de algodón son checas, que los primeros frigoríficos de Argentina a principios del siglo XX eran checos como el Tatra en el norte de Santa Fé, en el límite con Chaco, que las turbinas de las centrales hidroeléctricas en la región argentina de Cuyo no son americanos ni soviéticas, sino checas. Entonces la gente grande es muy consciente del peso de la palabra checo/checa en los motores de los molinos de trigo. En uno de los viajes donde siempre me termino por sorprender una señora muy mayor me regala la placa de un motor de harina del abuelo, que lo habían traído de República Checa. Entonces, República Checa es más conocida de lo que piensan los propios checos; y en el caso de las generaciones más jóvenes, que son quizás más urbanas, todo pasa más por la música, Praga, el turismo y los viajes, pero el nombre de República Checa tiene un peso en Argentina que ni siquiera los checos terminan de valorar y se podría explotar mucho más”.












