“Los libros tienen superpoderes: enseñan muchas cosas sobre la vida”
La estudiante checa Eliška Tajovská obtuvo el primer lugar del Premio de excelencia académica que entrega la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid gracias a sus excelentes calificaciones y a un ensayo sobre la influencia de la vida académica en la vida cotidiana de una persona.
En el marco del Premio de excelencia académica para estudiantes internacionales que entrega la Universidad computlense de Madrid, se realizó la semana pasada una ceremonia en la que, además de las autoridades académicas, participaron también representantes de las embajadas de Chequia y Francia. Es que el segundo y tercer lugar lo obtuvieron las francesas Romy Michel de la Universidad Paris Cité y Anais Geraci de la Universidad Lyon 2 Lumiere, mientras que el primer premio fue para la estudiante checa Eliška Tajovská de la Universidad Carolina de Praga. El reconocimiento incluye un diploma y la posibilidad de rendir en forma gratuita el examen para obtener el certificado SIELE de español en recompensa por el mérito académico y la escritura de un ensayo, tal como nos contó desde Madrid la gran ganadora.
“Pues, es para estudiantes de Erasmus o de intercambio. Y si estás en Madrid todo el año, y tienes buenas notas en el primer cuatrimestre, puedes solicitar el premio con un ensayo de mil palabras. Pues, es solamente notas y el ensayo, y el tema del ensayo fue cómo el estudio en la Facultad de Filología influyó en mi trayectoria personal y académica. Y después gané como mejor ensayo”.
Pongamos que hablo de Madrid
Eliška lleva adelante la carrera de Filología Española y Filología Checa. Ahora se encuentra en el tercer año de estudio, en Madrid, ciudad que eligió no solo por el nivel de su universidad, sino también por la gran oferta cultural de la capital española. Ya lleva casi diez meses viviendo en Madrid, ciudad que había visitado antes en dos ocasiones aunque ahora, por supuesto, todo es distinto.
“Ahora es mi segunda casa, de verdad. Creo que la gente es muy abierta y amistosa, o al menos todos los que yo he conocido, tanto españoles como otros estudiantes de Erasmus. Disfruté mucho de la cultura, de los teatros, y los cines, y conciertos. Por ejemplo, el semestre pasado hubo un festival de jazz, y cada día en cualquier lugar había algo de jazz. Y, por supuesto, la vida académica fue increíble y tuve mucha suerte con los profesores y las asignaturas, y en la vida personal todo me salió muy bien también, de verdad. Pues no sé qué elegir como lo mejor: los amigos, creo, los amigos de Erasmus y también los de aquí, que tengo un grupo muy pequeño y siempre salimos cada semana. Pero eso es la vida”.
“Yo no sabía nada de la literatura hispana y me enamoré”
Eliška Tajovská
Nacida en un pequeño pueblo cerca de la ciudad de Brno, Eliška se mudó a Praga para estudiar y va a volver a la capital checa a fines de junio. Tal como demuestra su excelente nivel, a pesar de tener solo 21 años, hace ya mucho tiempo que habla español.
“Fui a una escuela secundaria para ocho años y tuve español para seis años. Siempre me gustaron la literatura y las lenguas. Y me terminé graduando del español en el instituto. Y después quería, por supuesto, estudiar la literatura checa y la lengua checa, pero sin perder contacto con el español. Entonces intenté dar el examen de ingreso también para español y ahí tuve que leer como diez libros de hispanohablantes, tanto de Hispanoamérica como de España. Y me encantaron todos los libros, los libros que leí fueron increíbles: Borges, Cortázar, Vila-Matas. Yo no sabía nada de la literatura hispana y me enamoré”.
De Cortázar leyó la colección de cuentos Bestiario y de Borges Historia universal de la infamia y El libro de los seres imaginarios que incluye nada menos que una entrada sobre el Golem. También leyó a Cervantes, Federico García Lorca y Pedro Calderón de la Barca. Y en lo que respecta a las universidades asegura que ambas experiencias fueron excelentes con sus semejanzas y diferencias.
“Creo que mi casa es Chequia, pero a España voy a volver siempre”.
Eliška Tajovská
“En Madrid y en España, en general, todas las asignaturas son para dos horas y dos veces por semana. En Praga es una hora y media una vez por semana. Pues en Praga tienes más asignaturas concentradas en algo específico, como las optativas, por ejemplo: mujeres en la literatura, o la selva en la literatura, es decir, hay mucho más espacio para las asignaturas optativas, creo. Y como en cada asignatura de España hay mucho más tiempo, se puede ver más profundamente determinado tema. Pues todo tiene sus rasgos buenos. Creo que en Praga te da más perspectiva y en España es más profundo. Ah, y los profesores de hispanística de Madrid son especiales, pero en Praga también es una familia, y no sé si son los estudios hispanos que crean esta atmósfera de amistad, pero sí, en eso no me pareció tan diferente”.
Lo interesante es que, tal como suele suceder en estos casos, la experiencia académica le abre una nueva senda en la que seguir explorando en el futuro.
“No sé, es que ahora extraño Chequia mucho, mucho. Ya son diez meses y quiero volver, creo que mi casa es Chequia, pero a España voy a volver siempre. De Chequia extraño, sobre todo, a mi familia y mis amigos y un poco la tranquilidad porque España es muy enérgica y a veces ruidosa, y también extraño la cerveza checa, sé que es un detalle pequeñito, pero extraño la cerveza”.
Del autor al lector
En ese ensayo que, junto a sus excelentes calificaciones, le permitió quedarse con el primer premio del concurso, Eliška se propuso explicar hasta qué punto el universo académico es capaz de influir en la vida de una joven de su edad.
“Quería hacerlo un poco original y no solamente hablar de mis emociones sino combinarlo con algo un poco más filosófico y también reflexionar sobre lo más importante de mis estudios, que, para mí, fue el hecho de que algunos autores contemporáneos vinieran a nuestras clases muchas veces: una autora de cuentos, y este semestre una autora de poesía, y eso me encantó, pensando un poco en la idea de la muerte del autor de Roland Barthes. Pues yo trabajé con eso de que los autores realmente vinieron a nuestras clases y pues están respirando, no están muertos y el pulso humano detrás de las palabras importa. Y después hablé un poco del valor de las humanidades y cómo se mezcla la vida cotidiana y la académica”.
La idea se le ocurrió gracias a que la poeta Berta García Faet, ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández, y la cuentista Rosa Navarro visitaron una clase de literatura contemporánea, lo cual permitió que tanto Eliška como los demás estudiantes tuvieran la posibilidad de debatir sobre su obra y repensar al menos un poco aquel concepto de Roland Barthes.
“También estoy de acuerdo con que el lector tiene el papel más importante, con eso sí estoy de acuerdo, solo que, ahora, con la inteligencia artificial y la autoficción, creo que el autor obtiene, otra vez, un papel muy importante. Es verdad que con el lector la obra cobra nueva vida, pero en este tiempo no creo que podamos quitar del todo al autor del texto”.
En otras palabras, en un contexto en que la inteligencia artificial es capaz de escribir un cuento, un poema o incluso un libro, asegura ella que el pulso detrás de las palabras adquiere especial relevancia. Y, por supuesto, una parte fundamental del ensayo habla también de su propia experiencia como estudiante checa viviendo en Madrid.
“No sé si realmente lo puedo explicar, pero en el ensayo hablo mucho de lo que significa estar en un nuevo país, otro idioma, otra cultura y otra universidad y cómo la vida académica y la cotidiana se mezclan y no se pueden separar. Y me está enseñando cosas como la tranquilidad y la paz interna, cómo estar en un mundo sin conocer a nadie. Y yo creo que Erasmus te ayuda a crear confianza en ti misma. Y es muy importante leer y recordar a la gente la importancia de los libros porque en la literatura contemporánea hablamos, por ejemplo, de las dictaduras. Y lo peor es la ignorancia y que la gente no lea porque cuando no nace el deseo de leer, no pueden encontrarse los poderes que los libros tienen. Realmente los libros te pueden enseñar tantas cosas sobre la vida, sobre violencia, sobre órdenes y tal. Y si la gente no lee, eso se pierde y es peligroso para la sociedad. Es mi opinión, pero yo amo los libros”.
Aunque reconoce que no sería del todo atinado caer en el lamento de que ya no se lee, sí tiene la sensación de que la lectura es una práctica bastante específica que también tiene muchos detractores.
“Depende bastante de cada círculo porque en mi círculo se lee mucho, pero también tengo amigos de mi ciudad donde estudiaba, en el instituto, que leían. Pero las veces que volví al instituto para hacer algunas presentaciones para los estudiantes sobre viajes o algo así y empezaba a hablar de los libros, ellos decían no queremos leer porque leer es obligatorio y no queremos hacerlo”.
Admiradora del poeta y músico checo J. H. Krchovský, asegura Eliška que el año pasado disfrutó mucho la asignatura sobre cuento hispanoamericano de la profesora Dora Poláková, gracias a la cual pudo leer también a autores que no conocía como Mariana Enriquez y Silvina Ocampo. Y aunque muchas veces consideró la posibilidad de dedicarse a la literatura, es consciente de que ganarse la vida escribiendo no es nada sencillo, aunque quizás este premio tambén le sirva de estímulo en ese sentido.








