Entrevista con un padre que adoptó a una niña de un babybox: “Su madre hizo algo muy bueno”
Los babyboxes cumplen 20 años de existencia en República Checa. En esta entrevista, conversamos con “Ondřej”, padre de una maravillosa niña que forma parte de los 277 bebés que han sido acogidos por este sistema. A pesar de confesarse muy agradecido por cómo esta invención cambió su vida y la de su pequeña “Ema”, el joven padre tiene algunos reparos acerca de su funcionamiento.
“Presione el botón verde. La puerta se abrirá automáticamente. Inserte al bebé dentro de la caja. Quince segundos después, la puerta se cerrará automáticamente”.
Estas instrucciones acompañan a una caja metálica empotrada en un pared que en República Checa se conoce como babybox y permite que los padres de un bebé recién nacido puedan dar en adopción a su niño o niña de forma anónima. Esta invención cumple 20 años de existencia en el país y ya cuenta con 88 unidades instaladas en distintas partes del territorio que, hasta ahora, han acogido a 277 bebés.
A unos 25 minutos a pie del babybox que reza aquellas instrucciones despojadas de emoción, nos encontramos con “Ondřej” (nombre utilizado para proteger la identidad del hombre) y su encantadora hija de tres años y medio, “Ema” (nombre ficticio), en parque muy bonito de Praga 6. Su vínculo afectivo ha sido posible gracias a esta invención y, en este día soleado, al joven hombre se le ilumina el rostro cuando recuerda el día que recibió aquel llamado de los Servicios Sociales y se enteró de que sería padre.
“Fue un shock, la verdad. Es algo que no se puede imaginar. Todo fue muy rápido. Llevábamos registrados solo un mes y medio para poder adoptar, y todos decían que el proceso podía tardar bastante. Así que cuando nos informaron, entré en pánico (risas). Tuvimos que llamar a nuestros jefes, organizar todo y al día siguiente fuimos a la ciudad a hacer el papeleo. Conocimos a la niña dos días después. Todo fue muy rápido y realmente impactante. Recuerdo ese día perfectamente, y nunca lo olvidaré. Fue un shock, pero estaba muy feliz”.
La opción de adoptar a un niño o niña de un babybox se dio de forma natural en el caso de “Ondřej” y su pareja.
“Comenzamos a considerar la adopción hace unos cinco o seis años, todo fue conversado con mi pareja en profundidad. Hablamos sobre cómo formar una familia y la adopción siempre fue una opción para mí, porque no me importa tanto si es un hijo de mi sangre o de otros padres. Para mí, lo principal era construir una familia. Entonces comenzamos con la formación para la adopción que se brinda en el país cuando uno se registra en el sistema. Ahí aprendimos que hay muchas formas de formar una familia, y una de ellas es la adopción a través del babybox. No pensamos en detalle ninguna opción en particular, porque hay tantas, como la adopción directa de los padres biológicos o también mediante intervención de las autoridades. Y, en realidad, la forma no marcó una gran diferencia. Claro, sí que es diferente para la niña, porque no conocemos a sus padres biológicos, pero para nosotros no fue un gran obstáculo”.
El anonimato, un beneficio y una desventaja a la vez
El anonimato de los padres es una de las grandes ventajas y, a la vez, desventajas de este sistema. Por un lado, la preservación de la identidad de los padres que dejan a un recién nacido en un babybox es lo que les brinda seguridad para tomar la decisión y llevarla a cabo, de modo tal que, en caso de no poder hacerse cargo del niño o niña, no tomen una determinación más trágica para el bebé. Sin embargo, esta garantía no permite a los niños conocer a sus padres biológicos. Por esta razón, la aprobación legal de este sistema, allá por 2005, no ha sido sencilla. En aquel proceso, finalmente, el derecho del niño a la vida prevaleció por sobre el derecho a conocer su identidad. “Ondřej” confirma que, efectivamente, no tiene ningún dato acerca de los padres biológicos de su niña.
“No, en realidad solo tenemos algunos rumores, algunos indicios no confirmados que nos llegaron por parte de los servicios sociales, pero se basan sobre todo en habladurías. Y varían mucho, dependiendo de si vienen de familias de acogida o si nos lo contó algún trabajador social del ayuntamiento. Así que no sabemos quiénes son los padres y ya ha pasado mucho tiempo. De hecho, intenté contactar con una organización no gubernamental que ayuda a encontrar a los padres biológicos, pero no pudieron ayudarnos porque teníamos muy poca información”.
Para “Ondřej”, el tema de la identidad es verdaderamente sensible, por esta razón, desde un primer momento, no ha ocultado a su pequeña niña sus verdaderos orígenes. Su postura se vio reforzada por la formación que recibieron él y la madre adoptiva de la niña antes de conocer a “Ema”.
“Hay una formación intensa, de unos tres o cuatro meses. Podría ser más rápido, pero elegimos una organización que tarda un poco más porque así puedes digerir toda la información y las experiencias, lo que para mí fue mejor. Tuvimos esta formación para la adopción durante tres meses, reuniéndonos una vez por semana con otras parejas y personas que querían adoptar o ser familia de acogida. Es una experiencia intensa también a nivel emocional, porque recibes mucha información y tienes que procesarla. Te preparan para entender que todos estos niños tienen padres biológicos y que en algún momento tendrás que enfrentarte a eso, porque es parte de la herencia del niño.
Te enseñan cómo incluir esa realidad en la vida del niño y no ignorar la existencia de los padres biológicos. También cómo manejar el trauma, el abandono, la pérdida. Porque eso es muy importante: ayudarlos a afrontarlo, ya que les acompañará durante mucho tiempo, probablemente toda su vida. Es parte de su identidad”.
Implicancias legales
A pesar de que los babyboxes existen desde hace 20 años en el país, algunos puntos legales acerca de su funcionamiento no siempre son claros para la sociedad. ¿Pueden los padres biológicos reaparecer y reclamar la tenencia de un bebé?
“Es una buena pregunta, porque yo no lo sabía, pero hay un tema legal con los babyboxes. Pensé que al dejar al niño en el babybox, los padres renunciaban a sus derechos, pero no es así. Se considera como un niño abandonado, pero los padres biológicos conservan sus derechos parentales durante seis meses. Después de eso, el niño ya puede ser adoptado legalmente. Y sí, eso fue difícil de aceptar, porque imagina que estás cuidando de una niña maravillosa durante tres o seis meses y, de repente, los padres biológicos aparecen y dicen que quieren recuperarla. Legalmente pueden hacerlo. Para los padres adoptivos, eso puede ser muy duro, porque ya estás formando un vínculo con ese niño, y luego desaparece. Y no tienes derecho a verlo, ni a estar con él.
Puede pasar. Y fue una de las pocas desventajas del proceso de adopción mediante babybox. Pero aun así, los aspectos positivos eran mucho mayores que los negativos.”.
“Ondřej” no puede evitar pensar en las razones que pueden llevar a un padre a abandonar a su hijo. A pesar de que le resulta inimaginable, reconoce que las condiciones de vida de una persona que toma esa decisión tienen que ser, necesariamente, extremas. El concepto de babybox, de hecho, hasta le resulta difícil de entender y acepta que algunas críticas que tiene parte de la población para este sistema no carecen de argumentos.
“Siento que los babyboxes son un tema controvertido, porque ahora mi hija no conoce a sus padres biológicos y tal vez nunca los conozca. Creo que ella tiene derecho a saber quiénes son.
Pero, por otro lado, estoy muy agradecido de que tengamos a esta hija maravillosa, que tengamos una familia. Los babyboxes ayudan a muchas personas que están en apuros, a padres que sienten que no serán capaces de cumplir su rol. Para ellos, esto puede ser una solución. Pero también tiene sus defectos, sus desventajas. Me duele pensar que tal vez ella nunca sabrá quiénes son sus padres, que no tengamos ninguna información para contarle. Puede que eso la ponga triste en el futuro. Así que sí, lo siento mucho por ella”.
Un caso sensible
Según su opinión, esta no es la única falencia del sistema. En el caso de “Ema” en particular, “Ondřej” asegura que existieron irregularidad y que el proceso se podría mejorar para proteger a todas las partes involucradas en un tema tan sensible.
“Creo que hubo una mala praxis en el caso de mi hija, porque retrasaron el proceso de adopción y también su estancia de acogida mientras intentaban localizar a la madre biológica, porque tenían algunos indicios. Pero al final todo resultó ser falso, no la encontraron. En cuanto a la madre biológica, en mi opinión, no hizo nada malo. Hizo algo muy bueno: al menos se preocupó por su hija. Porque podría haber terminado todo mucho peor. Desde mi punto de vista, los padres hicieron lo correcto. Hoy está segura, está con nosotros, en una nueva familia, y está bien cuidada. No entiendo por qué la policía, el ayuntamiento y los trabajadores sociales intentaron encontrar a la madre. Eso podría haber sido muy estresante para ella, incluso haberla presionado para que cambiara de idea y reclamara a la niña. Tomar esa decisión debió de ser durísimo. ¿Qué condiciones de vida tienes que tener, qué estado psicológico, para tomar la decisión de dejar a tu hijo?
Por eso creo que fue injusto tratar de localizarla. No hizo nada malo. Dejar un bebé en un babybox es totalmente legal. Y si empiezan a buscar a los padres, podría sentar un precedente muy negativo.
Si los padres saben que la policía podría buscarlos, ¿quién usará un babybox? Hay que tener cuidado con esto. Yo, a pesar de todo, por supuesto que estoy muy agradecido”.
El agradecimiento que siente “Ondřej” no se extiende tanto al propulsor de la idea de los babyboxes en el país, Ludvík Hess, al menos no a su accionar en la actualidad. Según “Ondřej”, la injerencia de Hess en cada uno los 277 casos de niños aparecidos en estos dispositivos ha hecho que todo el proceso de adopción se vuelva menos transparente. Si bien Hess ha hecho un trabajo fundamental para que se implementara el sistema, su control sobre es tal que hasta es el encargado de elegir los nombres de los niños que son dejados en uno de estos recintos.
Pero “Ondřej” prefiere no finalizar su relato con una crítica. Y a pesar de que la paternidad no llega en una caja con instrucciones, su pequeña “Ema” no ha dejado de sonreír durante este encuentro en un parque. Apenas se ha inquietado cuando unos periodistas le robaron la atención de papá y los distrajeron de sus juegos de padre e hija.








