Rusia nunca se fue de Chequia: de los tanques al sabotaje

La invasión soviética de Checoslovaquia en agosto de 1968

Han pasado más de 30 años desde que las tropas de ocupación soviéticas tuvieron que irse de Checoslovaquia, pero como explica el  periodista de investigación Jaroslav Spurný en un nuevo libro, los servicios de inteligencia rusos nunca se marcharon del país. De la ocupación militar se pasó al sabotaje encubierto, el lavado de dinero y las campañas de desinformación. Y los políticos checos, de forma consciente o inconsciente, a menudo les ayudan.

En la madrugada del 21 de agosto del año 1968, Checoslovaquia amaneció con el sonido de los tanques patrullando las calles. La invasión liderada por la URSS puso fin al periodo de apertura y liberalización de la Primavera de Praga y dio inicio a más de dos décadas de ocupación militar.

Pero incluso tras el fin de la Cortina de Hierro, un evento simbolizado por la caída del Muro de Berlín en 1989, Rusia nunca se retiró realmente de la vida checa, simplemente cambió sus métodos.

Jaroslav Spurný | Foto:  Karolína Němcová,  Český rozhlas

Al menos eso argumenta el periodista de investigación Jaroslav Spurný en su obra publicada recientemente Vrbětice: el ataque que cambió a la República Checa. El libro investiga la serie de explosiones que se produjeron en un depósito de municiones en Moravia en el año 2014, matando a dos ciudadanos checos y provocando la evacuación de cientos de personas residentes en pueblos de los alrededores durante un importante periodo de tiempo.

Años después se reveló que había sido causado por agentes del GRU, la agencia de inteligencia militar rusa. Spurný explica que Chequia ofrecía un ambiente ideal para que la inteligencia rusa actuará cómodamente y con éxito.

“Rusia, y antes de ella, la Unión Soviética, tienen una enorme ventaja en que pueden actuar contra sociedades abiertas. Las democracias son abiertas, y son relativamente fáciles de penetrar por influencias externas. En cambio, entrar en una sociedad cerrada, como lo es Rusia, es extremadamente complicado”.

Vrbětice: el ataque que cambió a la República Checa | Foto: Respekt

Incluso años después del colapso de la Unión Soviética, Rusia pudo continuar construyendo una extensa red de agentes gracias a las conexiones trabadas en las décadas previas, los lazos comerciales e incluso la hospitalidad del propio Estado checo.

“Hasta que se reveló lo de Vrbětice en 2021, Rusia tenía una embajada muy grande aquí. Chequia era un país donde la inteligencia rusa operaba con facilidad. Conocían bien el país desde la ocupación soviética e incluso después. Ya no necesitaban desatar el caos. Era una zona segura para lavar dinero, comprar propiedades y mantener la influencia”.

Spurný resalta que hasta recientemente operaban en Chequia más de 13.000 compañías rusas.

Pero el ataque en Vrbětice alteró la dinámica. No solo hubo un cambio evidente en el comportamiento ruso, sino también en la respuesta de las instituciones checas. Spurný cree que antes del ataque, muchos políticos checos aún esperaban mantener una relación amistosa con Moscú. Incluso después de que Rusia se anexara Crimea en 2014, algunos continuaban siendo cautelosos para no provocar al Kremlin.

Cualquier ilusión se desvaneció definitivamente con la invasión de Ucrania en 2022 y salieron a la luz múltiples operaciones de sabotaje orquestadas por el GRU por toda Europa incluyendo Alemania, Polonia, Bulgaria y el Reino Unido.

“Ustedes los viejos perdieron la Guerra Fría. Nosotros estamos aquí para ganarla”

Spurný advierte que la presencia rusa en Chequia iba más allá del espionaje. Orquestaron operaciones de influencia, campañas de desinformación y lo que él llama ‘participantes dispuestos’ entre políticos checos y figuras públicas.

Miloš Zeman | Foto: Khalil Baalbaki,  Český rozhlas

“La Embajada rusa solía organizar recepciones e invitaba regularmente a políticos checos, algunos de los cuales tenían acceso a información sensible. Puede que no hayan sido agentes pagados, pero la información valiosa puede compartirse casualmente, incluso entre tragos”, explicó. Entre los invitados regulares había figuras del Partido Comunista, el partido de extrema derecha Libertad y Democracia Directa (SPD), y el entonces presidente de la República Checa Miloš Zeman.

Sobre Zeman, Spurný explica que su presidencia fue crucial para la propagación de narrativas rusas dentro de la esfera pública en Chequia.

“Permitió que la gente, aquellos que antes podían sentir que era inapropiado, empezaran a apoyar la propaganda rusa”.

Embajada rusa en Praga | Foto: Michaela Danelová,  Český rozhlas

Hoy las campañas de desinformación continúan representando una amenaza. Aunque el número de propagandistas en activo es bajo, el alcance que tienen es desproporcionado. Spurný calcula que alrededor del 4% de la población está regularmente expuesta a narrativas prorrusas y que ayudan a esparcirlas.

Su libro termina con una anécdota relatada por el jefe de la inteligencia checa, Michal Koudelka. En una reunión de exoficiales de la KGB, un agente joven del GRU supuestamente declaró: “Ustedes los viejos perdieron la Guerra Fría. Nosotros estamos aquí para ganarla”.

Para Spurný, esta mentalidad encapsula a lo que la Republica Checa y el mundo democrático en general enfrentan todavía.