Aprender a flotar: el novedoso proyecto que busca atraer a las nuevas generaciones de astronautas checos
El proyecto Zero-G permitió a 26 estudiantes checos experimentar en carne propia cómo se siente ser un astronauta a bordo del Airbus A310.
¿Qué es lo que se siente al flotar en un ambiente de gravedad cero? Veintiséis estudiantes checos ya pueden contestar perfectamente esa pregunta gracias al proyecto único Zero-G, que busca atraer a los futuros astronautas, científicos e ingenieros checos. El 30 de marzo, los participantes vivieron la experiencia a bordo de un Airbus A310 especialmente adaptado para simular las condiciones de gravedad cero fuera de la atmósfera terrestre. Al vuelo, encabezado por Aleš Svoboda, se unieron científicos, educadores y figuras públicas. Radio Praga Internacional habló con uno de los organizadores del programa, Jan Spratek del Planetario de Praga. Según el experto, que también es colaborador en la Oficina de Educación de la Agencia Espacial Europea, esta misión trasciende la mera emoción de experimentar la gravedad cero, adentrándose en un propósito mucho más profundo.
“La mayor meta que tenemos en la Misión Espacial Checa es la posibilidad de mandar a astronautas checos a la Estación Espacial Internacional. Todo lo que hacemos en torno a este objetivo, como es el proyecto Zero-G entre otras actividades, tiene el propósito de inspirar y motivar, especialmente a los estudiantes y los jóvenes en general”.
Quizá muchas personas en República Checa no sean aún conscientes del gran potencial que posee el país en la industria espacial, pero, tal como destacó Spratek, ya es hora de cambiar eso.
“Algunos de los componentes a bordo de la Estación Espacial Internacional son checos. Construimos cohetes. Fabricamos satélites que luego son plenamente operativos cuando se ponen en órbita. No todos se dan cuenta de lo avanzados que estamos”.
El proceso de selección de los participantes fue bastante intenso, ya que casi 900 candidatos compitieron por tan sólo 26 lugares. Los finalistas debieron sobresalir no sólo con sus aptitudes académicas, sino también con sus habilidades para el trabajo en equipo, su resiliencia, así como sus capacidades comunicativas en situaciones complicadas. Asimismo, todos los participantes pasaron por varios exámenes psicológicos y físicos.
Durante el vuelo, un grupo de instructores profesionales guiaron a los participantes a través de los retos que implica la falta de gravedad, enseñándoles, por ejemplo, a flotar de forma segura. Spratek describió la experiencia como un éxito, pero resaltó que el impacto más significativo quizás se observe después del vuelo.
“Los estudiantes ya hablan de cómo podrían utilizar esta experiencia y los contactos que establecieron para promover el desarrollo y las capacidades de la República Checa. Les mostramos que los grandes sueños se pueden cumplir y esperamos que esto les inspire a dedicarse un poco más a campos como el de las matemáticas, la física o la ingeniería”.
Los organizadores tienen la esperanza de poder realizar más misiones como esta en el futuro. Entretanto, Spratek anima a los estudiantes y los maestros a explorar y aprovechar las muchas oportunidades que ofrece Chequia en este ámbito. Un rango verdaderamente amplio que va desde el programa educativo de la Agencia Espacial Europea hasta observatorios locales y clubs de robótica.








