Kavalírka, el inusual cine de Praga que se reinventa cada día
Dedicado a clásicos checos y obras de culto de todos los tiempos, el cine Kavalírka ofrece innumerables opciones: ciclos de cine y crochet, debates intelectuales, cine de verano al aire libre y hasta una experiencia integral que consiste en ver una buena película y degustar al mismo tiempo un sofisticado menú temático en cinco pasos. En esta entrevista, el periodista especializado Ondřej Beck nos cuenta por qué ningún cinéfilo que pase por Praga debería dejar de visitar este lugar de culto que, además, heredó el espacio de un histórico cine de la Primera República.
Quienes viven en Praga suelen coincidir, al menos, en un aspecto: la capital checa es una inagotable caja de Pandora que, hasta en los rincones menos turísticos, es capaz de revelar siempre alguna sorpresa. Ese es el caso del Cine Kavalírka, un espacio que, en lugar de pasar las últimas novedades de Hollywood, proyecta una gran cantidad de películas checas, y si bien ofrece también algunos estrenos, parece concentrarse más en los clásicos nacionales y, sobre todo, en las películas consideradas de culto, más de allá de su procedencia geográfica. El periodista de cine Ondřej Beck aclara que, si bien no es tan conocido, el cine Kavalírka de Praga 5 suele congregar a una verdadera legión de fans y advierte que, una vez que se lo visita, es muy difícil dejar de volver.
“Creo que en nuestro ambiente cinéfilo es un cine conocido, yo estuve ahí hace poco para ver la película Ondas (Vlny) de Jiří Mádl, que despertó un gran interés en el público. En esa sala hay cincuenta asientos y la sala estaba prácticamenta llena, salvo por algunas pocas butacas del fondo. Sé que el público va bastante a ese cine. Ahora en invierno está cerrado, pero en verano tienen un hermoso y gran jardín detrás, desde donde se puede ingresar directamente a la sala por una segunda entrada. También hay un bar al aire libre”.
Justo detrás de la bulliciosa calle Plzeňská cuenta Beck que ese apacible y pintoresco jardín que puede disfrutarse en verano es un verdadero oasis. El complemento ideal de un cine muy especial dirigido por una organización sin fines de lucro que se dedica a la difusión del arte audiovisual, a tal punto que participa en varios proyectos educativos pensados para atraer a niños y jóvenes al mundo del séptimo arte.
Cine a la carta
La creatividad es un aspecto esencial del cine Kavalírka: más que pasar películas, la idea es pensar cada proyección como un acontecimiento único que puede complementarse y enriqucerse de infinitas formas. Por ejemplo, una de sus propuestas es un ciclo de films y crochet que, a diferencia de cualquier otro cine, deja la sala parcialmente iluminada para que el público pueda tejer una prenda mientras mira una película. Por otro lado, el ciclo más popular es Film and drink que consiste en disfrutar del cine mientras el público degusta tres tragos temáticos. Por ejemplo, para Piratas del Caribe ofrecen una serie de tragos frutales a base de ron que fueron bautizados: Perla, Caribe y Barbossa. Como si eso fuera poco, algunas proyecciones se completan con comidas. Así, para celebrar el día de los enamorados van a ofrecer Perdidos en Tokio junto a un sofisticado menú gastronómico de cinco pasos vinculados con la película de Sofia Coppola que incluyen, por ejemplo, hongos marinados con maní, cilantro y lima, bao buns, okonomiyaki, mousse de chocolate blanco, maracuyá y caramelo de miso, además del infaltable sake, en una variante con tónica y pera.
“Claro, claro, siempre hacen esas combinaciones. En verano, armaron un ciclo en el jardín: instalaron una gran parrilla y ofrecían también comida relacionada con la película. Tenían una bebida de bienvenida y funcionaba también la parrilla con hamburguesas y otros cortes, como un restaurante casero de carnes de calidad”.
Otra exitosa propuesta del cine Kavalírka es el Club Nerdopolis en el que proyectan películas vinculadas con temáticas de ciencia ficción, descubrimientos y avances tecnológicos para luego concluir con un rico debate acompañado siempre de la mejor cerveza artesanal o café filtrado.
Trayéndolo todo de nuevo al cine
El cine Kavalírka, tal como se lo conoce hoy, abrió sus puertas en 2021 y, a partir del 2022, comenzó a trabajar todo el año, reviviendo así un cine histórico que estuvo cerrado durante mucho tiempo.
“El nombre Kavalírka se lo dieron en 2021. Hoy es un centro audiovisual sin fines de lucro que comenzó a formarse, de a poco, ya en 2016, cuando un grupo de entusiastas empezó a decir que querían revivir el cine Na Zámečnici. Claro, todo dependía de lo económico, y fue bastante complicado el proceso de obtener algunos fondos europeos, incluso de Noruega, pero finalmente lo lograron”.
“Kavalírka es un cine boutique que combina la comodidad de la sala de estar con la experiencia cultural y pública del cine”.
Ondřej Beck
Agrega Beck que, poco después de adquirir el cine y comenzar las reparaciones, los nuevos propietarios mostraron las tremendas condiciones en las que se encontraba el lugar y todo lo que tuvieron que tirar abajo para ponerlo en funcionamiento, luego de haber estado tanto tiempo cerrado sin que nadie se interesara en él. Beck dice que la tranformación que hicieron es en parte comparable a lo que ocurrió con la apertura del famoso Bio Oko, que también recicló un cine anterior. En aquel caso, cuando en 2007 la gente del grupo Aerofilms comenzó a trabajar ahí encontró muchas butacas destrozadas que tuvieron que tirar y reemplazar por algunos asientos provisionales porque tampoco les alcanzaba el dinero, en ese momento, para comprar asientos nuevos. Así que instalaron una gran mezcla de sillones puff, reposeras y hasta parte de un automóvil que usaban como palco y se volvió tan popular que tuvieron que dejarlo incluso después de la renovación porque así lo exigía el público y, de hecho, sigue estando ahí. Lo cierto es que, a pesar de los cambios, el actual cine Kavalírka puede presumir de haber resucitado un cine histórico de la ciudad de Praga que permaneció abierto unas seis décadas.
“Aquel cine se fundó a principios de los años 30. Era un cine clásico de la Primera República, y tenía la típica disposición de la época: una sala clásica con un piso plano, un balcón y una pantalla más pequeña, porque en ese entonces las películas se proyectaban solo en formato académico, es decir, 4:3. El formato panorámico no llegó a los cines checos hasta después de la década del 50 y muy lentamente. La sala de ese cine anterior a Kavalírka tuvo ese formato hasta 1993”.
Yendo del cine al living
El nuevo cine Kavalírka cuenta con un espacio versátil que les permite realizar también eventos de danza, teatro y música, y hasta alquilar el sitio para eventos privados como cumpleaños, talleres o incluso bodas. Otro aspecto interesante es que su nombre viene, a su vez, de los estudios cinematográficos Kavalírka que estaban en una de las colinas de la zona y, luego de un incendio en la década del treinta, desaparecieron para siempre. Cuenta Beck que, por ese entonces, cuando en esa clase de estudios se usaban reflectores potentes y había un poco de polvo, no era nada raro que ocurrieran incendios. Por otro lado, revela que aquel cine que heredó Kavalírka tiene también una curiosa historia.
“Después de la guerra, el cine fue dirigido, por un tiempo, por la famosa actriz checa de la Primera República, Zita Kabátová. Es un dato interesante porque, en sus memorias, ella menciona que dirigió un cine, que es justamente el actual cine Kavalírka, cuando no podía actuar ni en películas ni en televisión".
“La gente sigue yendo al cine para ver la reacción del público a su alrededor”.
Ondřej Beck
Por último, y para no perder de vista el presente, Ondřej Beck resume en pocas palabras qué es lo que puede llegar a encontrar hoy el público en este curioso cine con un pasado que lo respalda y, a la vez, tanto futuro por delante. En primer lugar, dice que se especializa en películas checas más asociadas quizás con el concepto de cine-club que con ámbitos comerciales. Además de ofrecer una curiosa sala de espera para hacer la previa antes de cada proyección y permitir el ingreso con mascotas, una de sus particularidades es que tiene sillas retro de los años 30 que, tal como dice Beck, se usaban en las salas de estar de la época.
“Kavalírka tiene ese estilo que algunos llaman cine boutique, donde uno se siente más como en casa y combina la comodidad de la sala de estar con la experiencia cultural pública y, a la vez, anónima que ofrecen el cine y el teatro. Por eso la gente sigue yendo: para ver la reacción del público a su alrededor”.
Aunque Beck entiende que la gente va cada vez menos al cine, asegura que ese tipo de salas tan interesantes mantienen aún el equilibrio. Y aunque es un experto en cines de Praga, en realidad vive en Brno. A esta altura, dice que no le interesa tener solo un cine favorito, pero suele elogiar al Cinema Flora por ser uno de los pocos en todo el mundo que ofrece el formato de 70 mm IMAX que les permitió proyectar, en formato original, películas como Oppenheimer de Christopher Nolan. Sin embargo, cuando se trata de buscar una experiencia más íntima, asegura que el versátil cine Kavalírka es una excelente opción.
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