Milagros de la Navidad praguense en dos novedades literarias
En el período más especial del año, conversamos con dos autores muy distintos que, sin embargo, tienen algo en común: haberse inspirado en la atmósfera festiva de la capital checa para escribir dos libros que vieron la luz hace apenas dos años y muestran, con sus respectivos estilos, que tal vez no exista nada en el mundo tan evocador como pasar una Navidad en Praga.
Si Praga es de las ciudades más hermosas del mundo y la Navidad el momento más mágico del año, entonces no debería sorprender que la suma de ambas cree algo único y superador: la Navidad praguense suele convocar, año a año, a turistas de todo el mundo que no dudan en hacerle frente al frío, motivados por la atmosféra inigualable de los mercaditos, la iluminación y los aromas envolventes que condensan miles de años de tradición y cultura navideña.
Navidad praguense en los libros
Así como la Navidad ha dejado huella en clásicos emblemáticos de la literatura universal —desde Cuento de Navidad de Charles Dickens hasta El cascanueces y el rey de los ratones de E.T.A. Hoffmann, que inspiró el célebre ballet de Tchaikovski, pasando por Navidad de un niño en Gales de Dylan Thomas— también la Navidad praguense ha entrado hace tiempo por la puerta grande de la literatura, y continúa inspirando nuevas páginas año a año. Por ejemplo, en la novela de Paul Wiegler Das Haus an der Moldau (La casa junto al Moldava), publicada en 1927, ya se describían los mercaditos navideños de Praga:
“Entre el Ayuntamiento y la iglesia de Týn se habían montado los puestos de madera de los comerciantes, de los que surgiría el mercado navideño. En las tiendas de los comerciantes colgaban los San Nicolás con barbas de algodón blancas, mitras de obispo de papel dorado y varas adornadas con cintas, Krampus negros, diablos rojos con largas lenguas rojas, cadenas y llaves. Frente al reloj del Ayuntamiento, los niños se agolpaban ante los puestos de dulces y pan de jengibre con letras ornamentadas que prometían fidelidad eterna”.
La casa junto al Moldava de Paul Wiegler (1934)
Sobre la navidad praguense, de hecho, también han escrito, por ejemplo, Jan Neruda y Karel Jaromir Erben. Pero, entre las obras recientes, una de las que más se destaca por su fuerza y emotividad es, sin lugar a dudas, Vánoce v Praze (Navidad en Praga) del narrador, dramaturgo, periodista y músico checo Jaroslav Rudiš.
Un paseo navideño nocturno por Praga
Multifacético como pocos, Rudiš suele convertir trenes y ciudades centroeuropeas en relatos universales. Muy reconocido, por ejemplo, por su trilogía gráfica Alois Nebel, el también fundador de la Kafka Band publicó en 2023 su libro Navidad en Praga en alemán (Weihnachten in Prag), que un año más tarde saldría también en checo, traducido por Michaela Škultéty. Aunque aún no ha sida volcada al español, se trata de una historia muy dinámica y ágil que comienza con la llegada del autor, el mismo día de Nochebuena, a la Estación Central de trenes de Praga y narra toda una salida que emprende con otras personas esa misma jornada, tal como él mismo explica en entrevista exclusiva con Radio Praga Internacional.
“Yo escribí un cuento para el Frankfurter Allgemeine Zeitung, que se llamaba Navidad en el paraíso checo y que ilustró Jaromír 99. Y ese cuento resonó tanto que me llamaron los de mi editorial en Alemania para proponerme un libro navideño. Y así se nos ocurrió con Jaromír hacer Navidad en Praga: un paseo navideño nocturno por Praga. Y Jaromír lo ilustró, yo lo escribí y luego salió publicado. Es más bien un cuento que contiene mucho de lo que a mí me gusta: algo de magia, misterio, humor, melancolía, nostalgia, historia. Todo eso en un espacio pequeño. Quizá, si alguien no conociera ninguno de mis libros, yo le diría que este es el primero con el que debería empezar. Allí está ya todo esbozado”.
Uno de los aspectos más sorprendentes de este pequeño y atractivo volumen es que, aunque su autor es checo y la historia está llena de referencias locales y navideñas —como los puestos que venden carpas en la calle o la antigua costumbre de conservarlas en la bañera—, sus personajes se lanzan en una aventura onírica por numerosos lugares turísticos de la capital, mágicamente engalanados por la atmósfera navideña.
“Yo pienso que la luz en Praga es, de algún modo, mágica. Es una luz suave, delicada, envolvente”.
Jaroslav Rudiš
“Describo mi Praga favorita: lugares que me gustan y que incluyen a esos sitios tan turísticos como el Puente de Carlos o la Plaza de la Ciudad Vieja o algunas de las tabernas más conocidas. Pero, al mismo tiempo, me aventuro en mi historia con esa especie de trío, que luego se vuelve cuarteto, también a lugares que quizá no son tan conocidos, como el puente ferroviario bajo Vyšehrad, que me gusta mucho. Es uno de los puentes más bonitos de Praga. O, por ejemplo, la taberna U Vystřeleného oka. Ahí, de hecho, conocí a Jaromír 99, con quien íbamos juntos a tomar cerveza y creamos ahí el cómic Alois Nebel. Todo nació allí y también ahí concluye nuestro mágico cuento navideño. Y tengo la sensación de que está bien que esté ambientado en una taberna: lo sentí así y entiendo que no es algo patético: toda la historia es muy soñadora, un relato melancólico y onírico. También se espera allí un milagro navideño, que finalmente ocurre en la estación principal”.
La luz praguense
Entre todas esas descripciones entrañables de la capital checa en Navidad, se destaca un pasaje en el que Rudiš parece decirlo todo acerca de la luz de Praga:
“Parece que esa luz está en todas partes. Es la luz de las farolas y de los tranvías, la luz de las tabernas y de los vasos de cerveza llenos, la luz de los amantes y la luz de los abandonados. La luz de los burdeles y de los casinos, la luz de los santos y de los crucificados, la luz de las iglesias y de los hospitales. La luz de los árboles de Navidad y de las velas en los cementerios y de las lámparas de los desvíos en las estaciones. La luz en los ojos de los gatos, de los perros y de las ratas. La luz de la vida y la luz de la muerte. La luz de los rincones donde huele a amor. La luz de los rincones donde apesta a sangre y poder. La luz del oro en las orejas, los dedos y los dientes del Rey de Praga. La luz de la cabeza de Kafka. Es una luz que no tiene principio ni fin. La luz eterna de Praga. Solo que esa luz, de repente, ya no es amarilla, sino roja”.
“Yo pienso que la luz en Praga es, de algún modo, mágica. Es una luz suave, delicada, envolvente. Yo pienso en las viejas lámparas amarillas, cuya iluminación proviene aún del alumbrado a gas de Praga. Y eso, creo, es algo único. La luz en Berlín es completamente distinta de la luz en Praga. Y yo siempre tengo muy presente esa luz praguense cuando se acerca Navidad. En esa época la aprecio mucho y me alegra esperarla. Y, por supuesto, a esa esencia pertenecen también ciertos olores: por ejemplo el de las salchichas y uno que me gusta mucho que es el olor de la cerveza, de la espuma de la cerveza. Ese olor también se siente en el libro. Para mí, eso son un poco las Navidades praguenses”.
Navidad en Praga de Jaroslav Rudiš (2023)
La religión de las tabernas checas
Aunque Rudiš vive actualmente en Berlín aclara que, siempre que puede, trata de regresar a Praga en esta época del año para, entre otras cosas, y tal como cuenta en el libro, realizar junto a sus amigos la gira cervecera por el llamado zoológico de Praga, es decir, las famosas tabernas praguenses con nombre de animal porque, tal como dice el autor en su historia, “cuando un bar en Praga incluye un animal en el nombre, se trata de un buen bar”.
“Siempre empezamos en U Jelínků (De los ciervos), luego vamos a U Černého vola (Del toro negro), después bajamos tambaleándonos y vamos a U Kocoura (Del gato), y aunque ese ya no tiene nombre de animal, finalmente terminamos en U Vystřeleného oka (Del ojo reventado)”.
En esa misma taberna, en la época en la que aún vivía en Praga, se reunía tan seguido con sus amigos a tomar cerveza que hoy está convencido de que, incluso sin saberlo, cada uno de esos encuentros lo fueron inspirando para escribir Navidad en Praga, un libro en muchos sentidos milagroso en el que, en sintonía con la metamorfosis de Gregorio Samsa, muestra cómo el mismo día de Nochebuena, según manda la tradición praguense, muchos borrachos se terminan convirtiendo también en una fauna mansa.
“Y, por supuesto, es literatura, una especie de literatura mágica, allí todo es posible, así que para mí como autor se abren incluso las puertas de las iglesias, eso también lo subrayaría: la fuerza de las iglesias praguenses en Adviento. También ellas juegan un papel central en mi libro, especialmente la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, que me gusta mucho y está en el centro de Praga. Ahí donde mis héroes se detienen, se abren las puertas de las iglesias y se abren también las puertas de esas tabernas. Así que sí, todo eso que cuento en mi libro lo aprendí en Praga”.
En la historia de Rudiš incluso hay un momento en que el grupo camina en plena Navidad por una Ciudad Vieja despojada casi de turistas. Aunque no está del todo seguro de que eso ocurra exactamente así en la realidad, el autor considera que uno de los grandes encantos de Praga radica justamente en que, incluso en esa pequeña superficie que representa la Ciudad Vieja, resulta posible evitar a las masas de turistas con solo doblar en una esquina o entrando en un pasaje.
De hecho, asegura que la propia Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves casi siempre está vacía cuando él va a visitarla, como si la gran masa de turismo que bulle alrededor no se percatara de su existencia. Lo mismo ocurre, en su opinión, con algunas tabernas clásicas de Praga. En todo caso, señala además un fenómeno curioso de la Navidad praguense: mientras muchos locales se marchan a pasar las fiestas en sus casas de campo, su lugar parece ser ocupado por los visitantes que llegan desde un espacio profundamente ligado a la vida y la obra de este escritor, un escenario que, en este libro, se convierte, tal como él mismo explica, en un personaje con derecho propio.
“Sí, a donde siempre iba cuando aún vivía en Praga, es a la Estación Central, donde justamente en mi cuento ocurre un milagro navideño, que creo que una historia navideña siempre necesita: en este caso, es el Niño Jesús quien llega nada menos que a la Estación Central de trenes de Praga”.
Nada más romántico que Praga en Navidad
Aunque con características totalmente distintas, el mismo año en que apareció en alemán el libro de Jaroslav Rudiš, la autora británica de origen galés Helga Jensen publicó también Christmas in Prague, un libro al que considera muy importante dentro de su producción de literatura romántica que ha tenido buena acogida en el mercado internacional y ella ha sabido ambientar en otras ciudades muy famosas del mundo como París y Venecia.
“La Navidad en Praga significa mucho para mí porque es mi primer libro navideño. Aunque ya había escrito siete libros, este fue el primero de Navidad que escribí. Y, obviamente, al estar ambientado en una ciudad tan hermosa como Praga, eso lo hace aún más especial, porque siento que el escenario es realmente único en esta historia”.
Christmas in Prague (La Navidad en Praga) cuenta la historia de Olivia, una mujer inglesa a quien su tía Grace le pide como última voluntad que viaje a la capital checa para entregarle un mensaje a Marek, su antiguo amor. En la capital checa ella no tardará en conocer a Tomas, el sobrino de Marek, quien además de guiarla por la ciudad la ayuda a redescubrir, entre otras cosas, la magia de la Navidad.
“Sin adelantar demasiado de Una Navidad en Praga, el lector se puede imaginar, por ejemplo, una propuesta romántica en los jardines nevados del Castillo de Praga, que es el lugar más mágico para una novela. Hay tanta arquitectura hermosa y la cultura también es fascinante, como así también la comida y las tradiciones navideñas. Por eso tenía que ambientar un libro en la preciosa Praga y la verdad es que no podía imaginar un sitio mejor para una novela navideña: con nieve, un castillo, el río, el Puente de Carlos y el reloj astronómico. Hay tantos lugares hermosos en la ciudad de Praga. Así que estoy encantada de haber situado un libro allí y, en especial, un libro romántico porque ¿qué puede ser más romántico que un libro ambientado en Praga?”
Por supuesto, además de la belleza y los encantos arquitectónicos de la ciudad no faltan en esta novela referencias gastronómicas concretas, como bien confirma el siguiente fragmento:
“El olor de las salchichas locales chisporroteando en las parrillas al aire libre combinado con la dulzura de los waffles y el trdelník checo (pastel de chimenea) queda flotando en el aire. ¿Estaría cediendo un poco al espíritu festivo si comiera algo navideño?”
La Navidad en Praga de Helga Jensen (2023)
“Los mercados de Navidad fueron siempre algo muy importante para mí también, así que los incluí en la historia. Con todos esos maravillosos aromas de la comida, la atmósfera, los villancicos y todas esas cosas hermosas. ¡Oh, Dios! ¡Hay tantas cosas fabulosas que hacen que Praga sea tan especial en la época de Navidad!"
“Eso es lo más importante como escritora: que los lectores hayan disfrutado tanto del libro que ahora quieran visitar Praga en Navidad”.
Helga Jensen
Christmas in Prague puede encontrarse en numerosas librerías de la República Checa en su edición inglesa. Sin embargo, tal como lo indica la referencia a la siempre polémica condición checa del trdelník, se trata de un libro dirigido, sobre todo, a los turistas que hasta ahora no ha sido traducido al checo. Jensen confía en que esa traducción llegue algún día porque para ella significaría cumplir un sueño y, además, permitiría que los propios locales disfruten de esta historia. Mientras tanto, se muestra muy satisfecha con la cálida recepción que la novela ha tenido a lo largo de estos dos años.
“En mi país fue recibida muy bien: todos los que conozco amaron la historia y tuve muy buenas reseñas. Además, incluso tengo lectores que están planeando viajar a Praga en Navidad porque han leído el libro. Y eso, para mí, lo dice todo. Eso es lo más importante como escritora: que los lectores hayan disfrutado tanto del libro y de las descripciones de Praga que ahora quieran visitar la ciudad por sí mismos. Ese es el mayor cumplido. Así que espero que haya sido bien recibido también en República Checa, pero la verdad es que fue definitivamente bien recibido por gente que ahora mismo está deseando viajar a Praga, sobre todo en esta época navideña”.
Así como en el libro de Rudiš y en tantas otras historias navideñas siempre hay espacio para lo mágico, en este caso el milagro parece ir más allá de la trama: radica también en que esta autora británica ha contribuido con su obra a convertir a Praga en un destino aún más popular en Navidad, pese a que ella misma nunca vivió esa experiencia ni ha visitado hasta ahora la capital checa, destino que por el momento solo conoce a través de Google Maps.
“Lamentablemente, nunca he experimentado una Navidad en Praga. Me encantaría hacerlo algún día y espero que sea muy pronto, pero es cierto que he inspirado a muchas personas a pasar la Navidad en Praga, y tengo un par de lectores que esperan con ilusión pasar allí esta misma Navidad, lo cual me alegra muchísimo. Por supuesto, hice bastante investigación sobre la época navideña en Praga mientras escribía el libro. Así que sí, me encantaría pasar una Navidad en Praga. Algún día, algún día definitivamente lo haré”.
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