Memoria de la madera, una novela sobre el bosque checo con raíces argentinas

Daniel Ordóñez y Juan Pablo Bertazza

Nuestro compañero Juan Pablo Bertazza ha presentado en Argentina su nueva novela Memoria de la Madera (Alfaguara), que transcurre precisamente en un pueblo boscoso de la República Checa.

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Juan Pablo Bertazza | Foto: Hana Řeháková,  Radio Prague International

Memoria de la madera es la tercera novela de Juan Pablo Bertazza, que además de sus reportajes y entrevistas en Radio Praga Internacional, que casi representan un género en sí mismos, es también escritor, tanto de novelas de ficción como de compilaciones de poesía, y traductor del checo al español.

¿Por qué se llama Memoria de la madera?

La verdad que durante todo el proceso de escritura pensé que se iba a llamar El árbol de la vida. Todo sucede en un pueblo, Zahořany, que está muy cerca de Praga, igual a una hora o algo así, y la particularidad que tiene es que está rodeado por un bosque y eso me servía mucho para la trama que había pensado. Básicamente muestra la relación de una familia checa con ese bosque y, sobre todo, con un árbol.

Pero después me di cuenta de que lo de El árbol de vida estaba ya un poco trillado. Había demasiados libros que se llamaban así, incluso hay un libro de Peter Sis que se llama así que es fascinante.

La embajadora Jarmila Povejšilová y el primer secretario y jefe de misión adjunto Filip Kanda | Foto: Embajada checa en Buenos Aires

Memoria de la madera es bastante enigmático y suena bien. La madera tiene esa memoria que tiene que ver con los anillos concéntricos y todo lo que fui descubriendo acerca de los árboles es muy interesante, que se comunican entre sí, que son capaces de dar alimento a su familia. Esto es bastante insólito, hay árboles que se alimentan entre ellos y eso me impactó mucho. Porque también este libro va también sobre la familia, de la relación de un adolescente con su abuelo.

Es interesante porque, de hecho, es mi tercera novela, pero la primera que es realmente checa, porque si bien la primera, que es Síndrome: Praga, estaba ambientada en Praga, los personajes eran totalmente extranjeros. Acá, por lo menos la intención, era que fueran personajes checos, que tuvieran más la mirada del mundo checa, la manera de relacionarse, si bien se trata de una familia un poco disfuncional…”

Si fuera una familia funcional, no sería tan interesante.

Memoria de la Madera | Foto: Alfaguara

Es verdad, no sería literatura, ¿no? Hay una frase muy famosa que dice, "La felicidad no se escribe". Una historia feliz es muy difícil de escribir, así que en ese en ese sentido fue más fácil.

Como decía, es una familia disfuncional, donde este adolescente no está contento con la vida en este pueblo, porque siente que no tiene oportunidades, que no va a progresar, que no sabe qué hacer con su vida… Y dentro de esa situación un poco asfixiante, se empieza a respaldar cada vez más en la figura de su abuelo, a quien ve como un modelo.

Y bueno, después está algo que en Argentina no conocían, que es una cosa particular que tuve que explicar mucho, el escarabajo de la corteza.

Fue gracioso en las entrevistas que escuché en Argentina, a veces no sabían si esto de las plagas de escarabajos de la corteza eran reales, se lo tomaban casi como realismo mágico o algo así ¿no?

Memoria de la Madera | Foto: Alfaguara

Hay algo de realismo mágico. Fue casi como un dilema que tuve. Hay una cita de Gabriel García Márquez entre los epígrafes. Cuando empecé a escribir el libro tenía muy claro que el primer epígrafe iba a ser de Haroldo Conti, que es un escritor muy importante de Argentina, no muy conocido todavía en el exterior, pero que además tiene una impronta muy fuerte porque es un escritor desaparecido por los militares, tiene una escritura magnífica y creo que ahora está habiendo una revalorización de su obra. Esa primera cita, que es maravillosa, dice: "Uno se cree que los días de un árbol son todos iguales".

Juan Pablo Bertazza firmando ejemplares | Foto: Embajada checa en Buenos Aires

Y, luego, viendo la serie de Cien años de soledad, no leyendo el libro que, por supuesto, lo leí y me encanta, me acordé de esa frase que aparece en el epígrafe que dice algo así como “tiene el don de existir en el momento adecuado”. Por supuesto, eso predispone de alguna manera la lectura por el lado de realismo mágico. Pero la verdad que no considero la novela realismo mágico, estamos muy lejos de esa época, pasaron demasiados años y demasiados registros literarios como para hablar de realismo mágico. Pero sí está la posibilidad y algo hay latente que tiene que ver con un árbol narrador, un árbol que habla. Eso creo que lleva un poco a lo del realismo mágico. Pero la idea era buscar una ambigüedad entre lo fantástico y lo realista, tal vez yendo más al lado del realismo.

La presentación en la Embajada checa en Buenos Aires | Foto: Embajada checa en Buenos Aires

¿De todas las entrevistas que acabas de dar en Argentina, te quedas con alguna en especial?

Son todas muy importantes pero, por ejemplo, hay un programa de televisión, Los 7 locos, que es muy emblemático para la literatura, creo que hace 30 años que lo vienen dando o más. Entonces, es como que yo siento que publicar un libro es ir a ese programa, y eso es muy es muy reconfortante, la verdad.

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