Magdalena Jetelová y su exposición Urban Landscape

r_2100x1400_radio_praha.png

Magdalena Jetelová es una de las artistas checas más conocidas internacionalmente. Su incursión en el mundo del arte tuvo lugar ya en los años 60 cuando presentó sus primeras esculturas, con el correr del tiempo su obra ha evolucionado enormemente hasta situarla en el pedestal de los artistas que escriben su nombre con letras mayúsculas.

La obra de Magdalena Jetelová se encuentra marcada por una especie de "magnetismo" que se desarrolla en el contexto de su periódo "pacifista" comprendido como una reacción al régimen comunista de la hoy extinta Checoslovaquia. Su obra de entonces, gigantescas sillas y mesas, fue como una luz intermitente en medio de las tinieblas que cubrían la sociedad checa durante el totalitarismo.

En los años 80 todavía se percibe la lucha de Jetelová contra el sistema imperante. Su obra "Escaleras", representó la desesperación de la sociedad checa de entonces: Las escaleras suspendidas en el espacio no conducían a ninguna parte. Según explicara la artista, esa situación la puso entre la espada y la pared lo que la obligó a abandonar su país natal en 1985 e instalarse en Alemania. El gran escape del régimen comunista la convirtió en un tipo de "leyenda" para ciertos círculos artísticos checos.

Magdalena Jetelová supo aprovechar su nuevo "hábitat" cultural que poco a poco fue influyendo su obra. Si hasta el momento en su trabajo destacaban utensilios de la vida cotidiana trabajados en madera ordinaria pero de dimensiones gigantescas, empezó el camino hacia el empleo de enormes espacios naturales, ya fuese en ciudades o en el campo.

Su obras fueron expuestas en los museos más importantes de Alemania, Austria y EE.UU. Uno de sus críticos llegó a decir que las enormes obras tridimensionales de Magdalena Jetelová "quedaban pequeñas" en los museos.

Resulta que las salas y los patios de los museos no ofrecen muchas veces las condiciones necesarias para apreciar obras superdimensionadas. Otras obras se encuentran directamente en las ciudades o naves de antiguas fábricas lo que permiten apreciar en su totalidad el mensaje de la artista checa Magdalena Jetelová.

La Galería de la Ciudad de Praga muestra actualmente en sus principales salas algunas de las obras de Magdalena Jetelová de mediados de los años 90, en la exposición "Urban Landscape" sobresalen elementos del tiempo y el espacio en un contexto urbano y geográfico.

En fotografías de gran formato los visitantes pueden apreciar, por ejemplo, "Atlantic Wall, 1994-1995". La línea de bunkers del Ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial se extendía desde la costa europea en Noruega hasta España. Fueron construidos entre 1942 y 1944 con el objetivo de impedir una invasión de las fuerzas aliadas. Los monolitos de hormigón armado no soportaron el paso de los años ni las inclemencias del tiempo. Hoy después de más de 50 años los restos de los bunkers nos recuerdan enormes rocas carcomidas por el mar.

Sobre la superficie de los bunkers Magdalena Jetelová proyectó textos luminosos tomados de la obra de filósofos franceses que se refieren a espacios militares y a la filosofía de la violencia en las operaciones militares.

De acuerdo con la crítica, se trató de una obra muy impactante contra la guerra y la violencia. Los textos sobre la superficie irregular de los bunker "desaparecieron" con las sombras de la noche y con lo sombría historia de las guerras protagonizadas a lo largo de la historia de la Humanidad.

Para detallar un poco más la obra de Magdalena Jetelová cabe mencionar el empleo de rayos luminosos. Por ejemplo en lo que se conoció como proyecto Islandia 1992, partió imaginariamente el país en dos, con una línea de rayos láser que simbolizaba la frontera entre América y Europa. Fue una línea divisoria cargada de elementos históricos, culturales y por supuesto geográficos.

Muy interesante ha resultado también la muestra "La Habana 1994-1995". Los visitantes de la exposición de Praga pueden apreciar el punto de contacto o bien de separación entre el mundo que representaba la colonia española, con sus majestuosos palacios de los "señores explotadores", contrastando con la revolución castrista, con la utopía de la sociedad sin clases y del nuevo orden en el llamado Tercer Mundo. De acuerdo con Jetelová ambas culturas se desmoronan y en sus ruinas se encuentran más unidas que nunca.

Los "esqueletos" de las bellas casas coloniales de La Habana son testimonio de una época de oro, pero lo impresionante es que a esos edificios no les dejan morir en paz, para sorpresa de muchos, la ropa tendida en los restos de balcones da a entender que ahí, en esos escombros, viven seres humanos. Se trata de una mezcla de antigua belleza con el horror de nuestros días. La obra se encuentra enriquecida con música latinoamericana.

La exposición de Magdalena Jetelová permanecerá abierta al público hasta el Primero de julio de 2001 en la Galería de la Ciudad de Praga.

Autor: Federico Picado
audio