“Los checos son reticentes a lo nuevo”. Linda Zeilina-Cross explica la cautelosa postura de Chequia frente al cambio climático
Linda Zeilina-Cross es la fundadora y directora ejecutiva del Centro Internacional Financiero Sostenible (ISFC). Afirma que, aunque los checos no aceptan fácilmente las novedades en materia medioambiental, se esfuerzan mucho para adaptarse al desarrollo sostenible y trabajar para combatir el cambio climático.
Linda Zeilina-Cross, una letona experta en sostenibilidad que trabaja en Praga, se ha dado cuenta de que, en muchos casos, el público general checo no tiene acceso a toda la información y noticias que hay sobre el clima. Las discusiones para crear leyes y políticas se dan entre los altos mandos. Al hablar con Radio Praga Internacional, explicó que, no solo no se conoce bien lo que se está haciendo actualmente por el medio ambiente, sino que tampoco se celebran los logros climáticos como se debería.
“Creo que un ejemplo de un gran logro positivo es el caso de la capa de ozono. Poca gente lo reconoce, pero deberíamos celebrar que realmente logramos que se dejara de degenerar, así que no estamos fracasando en absoluto”.
Menciona que, además, los cambios de políticas son tan lentos que, para la persona común, puede parecer que no se está haciendo nada.
“Cuando alguien intenta cambiar políticas o sistemas, nunca pasa nada de la noche a la mañana. Así que, para alguien que lee a diario las noticias, parece que casi nada ha pasado. Con Trump como presidente de Estados Unidos, tal vez se han dado unos pasos atrás con respecto a la sostenibilidad. Pero, al mismo tiempo, lo que la gente no ve, y que pasa cada vez más, es que las políticas y el trabajo que ya se hicieron hace años ahora están causando cambios, aunque sea a puertas cerradas”.
Un problema difícil de entender
Linda Zeilina-Cross agrega que una de las razones de tanto escepticismo y por la cual los cambios han sido tan lentos es lo difícil que era dar a entender el problema. Hace unos años, las consecuencias del cambio climático sonaban solo como teorías abstractas, no eran algo tangible y fácil de percibir. En un contexto así, la gente prefiere que su estilo de vida permanezca intacto.
“Comenzó, sobre todo, como una discusión teórica sobre el cambio climático. No es fácil de entender, no conecta muy bien con la gente y las discusiones políticas al respecto son tan teóricas que es difícil traducirlas a soluciones prácticas. Tal vez eso le ha dado una imagen negativa al tema. Está la percepción de que la gente habla mucho pero luego no pasa nada”.
Algunos ejemplos de cambios que han tenido una recepción negativa han sido los vehículos eléctricos y el cambio hacia las energías renovables. Si las cosas se vuelven más caras y las oportunidades laborales cambian, es más fácil culpar a la sostenibilidad que a la dependencia que tenemos al petróleo y a las importaciones de terceros países, cosas que ahora son volátiles.
Finanzas sostenibles en Praga
Cuando Zeilina-Cross llegó a Praga por primera vez en 2017, vio este gran escepticismo y desconfianza por lo desconocido. Ella venía trabajando en finanzas sostenibles y se dio cuenta de que su nicho no era muy conocido en Chequia. Por eso, decidió fundar una organización independiente que se dedicara a ello: el Centro Internacional Financiero Sostenible. En su entrevista con RPI explicó en qué consiste su carrera.
“Creo que la gente debería pensarlo de la siguiente manera: cuando recibes tu pensión, te gustaría saber que ese dinero está bajo un menor riesgo y que ese riesgo está bien manejado. Lo mismo con el dinero que depositas en el banco. Como hemos visto, los incendios forestales o las sequías muestran que el riesgo que pone el clima es un riesgo muy físico y real. Esa es una parte de mi trabajo.
Una segunda parte tiene que ver con algo que todos deberíamos considerar. ¿Queremos agua potable? ¿Queremos aire limpio? Entonces las finanzas sostenibles se deben encargar de los efectos externos que producen las empresas”.
Las finanzas sostenibles afectan tanto al gobierno como a la sociedad en general. Tienen que ver con buenas condiciones laborales, salud y seguridad en el entorno de trabajo, días de vacaciones y permisos de maternidad. De esta manera se puede ver que tiene interesantes aplicaciones prácticas.
¿Los checos apoyan la sostenibilidad?
La recepción que su trabajo ha tenido en Chequia es diferente a la de otros países. Zeilina-Cross menciona que en su natal Letonia la gente está más abierta al cambio por ser un país tan pequeño. Los checos, por otra parte, son bastante más difíciles de convencer.
“Definitivamente creo que los checos son muy escépticos, conservadores y hasta se preocupan por cualquier cosa nueva. Hay cierta dosis de escepticismo que es saludable, pero creo que tal vez necesitan combinarlo, poco a poco, con entusiasmo y ganas de explorar lo nuevo.
No creo que sea tan simple, pero argumentaría que definitivamente tienen más escepticismo y negatividad que en Europa occidental, donde la gente suele pensar ‘ya veremos qué pasa. No tenemos que decir que no antes de intentar’”.
Con el paso de los años, las finanzas sostenibles han cambiado significativamente. Principalmente durante las elecciones pasadas y el gobierno anterior, ya había gente interesada que quería discutir sobre ellas. De hecho, en aquel entonces se creó una unidad especializada en finanzas sostenibles dentro del Ministerio de Finanzas, lo que convirtió a Chequia en uno de los mejores ejemplos de Europa.
La experta explica que una de las motivaciones ha sido Alemania. La República Checa tiene una gran industria automotriz con una cadena de suministro que se extiende hasta Alemania. Como a ellos les preocupa mucho su sostenibilidad y emisiones, los checos tuvieron que conversar, colaborar y desarrollar bastante su industria.
Sin embargo, a pesar del progreso, actualmente predomina cierta incertidumbre. Con la llegada del nuevo gobierno, se ha dado un paso atrás. La unidad de finanzas sostenibles fue desmantelada, y mucha gente preocupada por el cambio climático ha dejado el Ministerio.
Beneficios económicos por ser sostenibles
Aunque el gobierno ralentice ciertos cambios, Zeilina-Cross sigue trabajando en varios proyectos centrados en la industria inmobiliaria, asegurándose de que los edificios sean construidos con los estándares de sostenibilidad más altos.
También desarrolla proyectos centrados en la electricidad como, por ejemplo, instalar paneles solares o más puntos de carga para carros eléctricos. Otros se enfocan en ayudar a un fondo de capital privado que invierte dinero en compañías según sus emisiones de carbono e impacto social.
Explica que han estado trabajando incluso con la industria automotriz.
“Un ejemplo muy positivo es una compañía dedicada a la cadena de suministro de la industria automotriz que ha logrado reducir su tasa de lesiones y de ausencias por enfermedad entre un 30% y 40% en un año. Este es un gran logro, porque significa que la gente no se está lesionando y es más saludable. Ahora están premiando a los gerentes con pequeños bonos y, además, la compañía luego recibirá más inversiones”.
Lo que está motivando a los emprendedores checos a aplicar finanzas sostenibles son estos beneficios económicos, no tanto la mejora del medio ambiente. Parece que tener una empresa sostenible les da mejores resultados. Más allá de las bonificaciones y mayores inversiones, el coste de la electricidad baja cuando usan alguna energía renovable como la solar. Además, comprometerse con ciertas medidas medioambientales los ayuda a diferenciarse en el mercado: muchos consumidores apoyan este tipo de negocios al considerar que van en la dirección correcta.
Buscando otras fuentes de energía
Una cuestión diferente que aborda Zeilina-Cross en su entrevista es la implementación de la energía nuclear. Está claro que la electricidad es crucial actualmente y que hay que conseguirla de alguna forma. El problema principal es qué tan cara puede ser y quién la va a pagar.
Los checos ven favorablemente la opción de usar energía nuclear. Según Zeilina-Cross, la razón para ello son las oportunidades de empleo que podría crear, especialmente en pueblos pequeños. Así que, si los costos lo permitieran, se podrían construir una o dos plantas y, en caso de que el Estado lo subsidiara, sería una fuente de energía muy barata.
El único problema sería encontrar un lugar para depositar los desechos nucleares, que naturalmente nadie quiere tener cerca. La experta resalta que también es importante que se discuta el tema de una manera honesta y sin difundir el pánico.
El progreso es lento pero seguro
Cuando RPI le preguntó a Zeilina-Cross sobre los obstáculos que ve en el desarrollo de la sostenibilidad, ella explicó que hay bastantes, pero que no es nada nuevo.
“Siempre vamos a tener que lidiar con obstáculos. Todo el tiempo llegan malas noticias y todo el tiempo aparecen nuevos retos, pero creo que tenemos que mantenernos enfocados en el panorama general y recordar el progreso que ya hemos logrado”.
Uno de los logros que la ayudan a mantenerse optimista es toda la información y los análisis de mercado que se han venido publicando recientemente. Aunque muchos no conozcan el dato, Zeilina-Cross celebra el hecho de que el uso de vehículos eléctricos en Europa pasó de un 5% a un 30% en tan solo cinco años. Chequia sigue siendo uno de los países con el menor porcentaje de la región, pero la especialista está segura de que eso es por la ideología y salario de los checos, que tarde o temprano cambiarán para bien. Ha notado que las innovaciones toman tiempo en llegar a la ciudadanía por su escéptica forma de pensar: es difícil que acepten algo nuevo y caro cuando no saben cómo va a funcionar. Una vez entienden los beneficios de todo, según afirma, trabajan tan rápido que incluso superan a otros países de Occidente.
Otra motivación para ella es el análisis de la segunda transformación económica, al que ella tuvo acceso antes de su publicación.
“Es el nuevo análisis en el que, en términos de producción industrial de tecnología limpia, comparan a distintos países europeos. Y, ¿sabes qué?, a Chequia le está yendo mucho mejor de lo que cualquiera esperaría. Está en el top cinco de Europa. Esto no es algo que escuchamos en las noticias o de lo que solemos enorgullecernos, pero creo que esto que está pasando detrás de cámaras puede llevar a un cambio muy rápido”.
Menciona que algo importante para el desarrollo sostenible es cuando en distintos sectores se dan cuenta de que tienen la misma meta. Por ejemplo, un profesional que trabaja en el sector de la electricidad no habla con quienes se dedican a bienes raíces, así que puede ser que estén aspirando a objetivos similares sin darse cuenta. Pero, cuando finalmente se percatan de eso, pueden crear grandes colaboraciones.
Para Zeilina-Cross esto es lo más interesante. Uno nunca sabe de dónde puede venir el cambio, y siempre es una sorpresa encontrarse con sinergias peculiares. A ella le emociona saber que se está formando un efecto bola de nieve en el que, cada vez, hay más personas e industrias trabajando juntas hacia la misma meta.








