Los bellísimos emblemas que distinguían las casas de Praga antes de que se usaran números
Uno de los grandes encantos del barrio praguense de Malá Strana es fijarse en los emblemas que adornan las entradas de las casas y que le da a cada una su nombre. En total, se conservan unos 70 de estos relieves, especialmente en la calle Nerudová que sube al Castillo, pero tuvieron que ser muchos más.
Los Tres Violines, el Lucio de Plata, la Copa de Oro, los Dos Soles, el Cordero Rojo, la Remolacha Blanca, el Cangrejo Verde… son solo algunas de las bellas casas de Malá Strana famosas por sus emblemas. Estas pequeñas piezas artísticas eran, sin embargo, la forma que tenían para distinguir unas casas de otras en la capital checa hasta que la emperatriz María Teresa ordenó que se pusieran números para una mejor orientación en las ciudades y de paso, seguramente, facilitar la vida a carteros principiantes, entre otros.
En el barrio de Malá Straná, se encuentran unos 70 de estos emblemas, pero se cree que fueron bastantes más en el pasado, dijo a la Radio Checa la especialista de Prague City Tourism Jaroslava Nováková.
“Creo que había muchos más, pero no lo sabemos con exactitud. Es necesario dividir Malá Strana en dos partes: la primera, antes del incendio y la segunda después de ese gran incendio de 1541. Fue después cuando el número de estos emblemas en las casas aumentó significativamente”.
El servicio postal, que comenzó en el siglo XVI, fue una de las muchas razones que hacían necesario distinguir bien cada casa. Las razones para elegir un motivo u otro eran distintas. Muchas veces tenía que ver con la profesión o gremio de su propietario, cuenta Nováková refiriéndose a la casa de los Tres Violines.
“Aquí vivía un excelente lutier de laudes y violines. El hombre que hizo famoso este lugar se llamaba Thomas Edlinger. Este hermoso emblema muestra, entre otras cosas, que aquí hubo varias generaciones de lutieres, porque Thomas Edlinger también formó a su hijo en la profesión, y él mismo se había hecho cargo del taller tras la muerte del anterior lutier. Por eso, uno de los violines está girado, da la espalda a la calle. Es un emblema realmente encantador”.
Otras veces, como en el caso de los leones o los osos, lo que se quería mostrar era el poder de la familia. O simplemente se buscaba protección y fortuna, como con los santos y algún que otro amuleto.
“Hay uno muy pequeño y quienes no sepan de él probablemente ni lo verán fácilmente, ya que en realidad es un emblema en el que se representa a San Venceslao a caballo. El caballo blanco tiene una hermosa herradura, pero con una postura inusual, ya que si el caballo tuviera girada la pata así, no podría recorrer ni un solo metro. Sin embargo, es un ejemplo típico de emblema, ya que a la gente le gustaba mucho poner algún tipo de protección para tener suerte y alegría en la vida, y eso es precisamente lo que expresa esta herradura dorada”.
En cualquier caso, pasear por Malá Strana, cuando uno conoce el origen de cada emblema, es pasear por la historia de Praga, prosigue Nováková.
“En cada una de estas casas recordamos a algún personaje muy famoso. Por ejemplo, aquí, en el León Rojo, vivía la madre del famoso pintor barroco Petr Brandl. Y en la casa del Nabo Blanco, creo que muchos oyentes aún recuerdan a su famoso habitante. Fue uno de nuestros actores checos más populares, Josef Kemr, que vivió aquí”.
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