Lémures de Madagascar, serpientes extrañas y peces extintos en el zoo de Pilsen

Lémures que solo sobreviven junto a un lago remoto de Madagascar, serpientes que cazan con una cola en forma de araña, peces de México extintos en la naturaleza y rinocerontes indios solitarios. Estas son solo algunas de las especies raras y amenazadas que se pueden visitar en el Zoológico y Jardín Botánico de Pilsen, con casi 100 años de antigüedad. 

Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“El Jardín Zoológico y Botánico de Pilsen tiene ya 99 años. Es el segundo zoológico más antiguo de la República Checa, que vivió parte de su historia en otro lugar. Lleva en su ubicación actual desde 1963 y en 1981 se fusionó directamente con el jardín botánico. En la actualidad, ambos jardines están completamente interconectados y, por supuesto, desde 1996 se organizan exposiciones sobre hábitats y biogeografía”.

El zoológico de Pilsen en los años 60 | Foto: ZOO Plzeň

Así describe el zoológico de Pilsen su portavoz, Martin Vobruba. El parque cuida actualmente a más de 1100 especies, con aproximadamente 6500 animales que cada año visitan aproximadamente medio millón de personas. Se especializa en la fauna y flora de islas. Pero otra característica interesante del zoo de Pilsen es que tiene un gran número de exposiciones poco habituales que no se pueden ver en otros sitios.

Martin Vobruba | Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

Una de las más populares es la del Río Checo, donde se pueden ver nutrias o siluros. O también, aprovechando un lugar histórico del complejo, en un búnker de la Segunda Guerra Mundial, se pueden observar animales que en su hábitat natural viven bajo tierra o son activos de noche, cuando no hay luz.

A su vez, tienen numerosos animales raros y en peligro de extinción. Uno de ellos es el rinoceronte indio, que es además uno de los animales favoritos de Vobruba.

El solitario rinoceronte indio

Rinoceronte indio | Foto: Olga Vasinkevich,  Radio Prague International

“El rinoceronte indio es más bien solitario, por lo que no busca la presencia de otros individuos en la naturaleza durante el año para convivir, ya sea en pareja o manada. Pueden encontrarse, por ejemplo, en un abrevadero, pueden vivir uno al lado del otro, pero no viven juntos. Lo normal es que a los dos años las crías sean adultas y en los zoológicos es alrededor de esa edad cuando abandonan a su madre y normalmente su zoo de origen. Es un animal muy hermoso. Les confieso que para mí es uno de mis animales favoritos de nuestro zoo”.

Rinoceronte indio | Foto: Olga Vasinkevich,  Radio Prague International

Además de especies raras y exposiciones únicas, el zoológico forma parte de numerosos programas de ayuda a animales, que describió en detalle Kristýna Rothová, conservadora de mamíferos del Zoológico de Pilsen.

Kristýna Rothová | Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“Nuestro zoológico forma parte de una sociedad o asociación llamada EASA, que es la Asociación Europea de Zoológicos y Acuarios. Dentro de esta gran asociación hay varios programas de cría de animales. La mayoría de ellos se refieren al rescate de especies amenazadas en zoológicos. Sin embargo, no siempre se trata de especies en peligro o en peligro crítico en la naturaleza, aunque a menudo las dos cosas confluyen. También tenemos una serie de programas de cría que tienen como objetivo regular el comercio ilegal y cosas así. Sin embargo, el punto más importante es el Programa Europeo de Especies en Peligro, que es en realidad el nivel más alto que tenemos. Nuestro jardín tiene, me atrevería a decir, más de 100 especies en este programa”.

Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

Entre las especies más críticas en el programa, la conservadora destacó al bandro, un animal de la familia de los lemúridos que en la naturaleza sólo se encuentra alrededor de un único lago en Madagascar. Al tener un hábitat tan pequeño, en la naturaleza su población podría contarse en docenas, y es por eso que su presencia en los zoológicos es muy importante.

Lémures de Madagascar

Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“En el caso del bandro, es una especie que vive en los juncos cerca del lago, es un nadador muy capaz, cosa que no le permitimos aquí muy deliberadamente, pero se puede ver en la exposición. En todo caso, en su hábitat natural se alimenta de cañas y bambúes que hay alrededor del lago, por lo que es realmente un especialista en alimentos y los errores más comunes en la cría de zoológicos es que era alimentado como un lémur regular, le daban verduras, frutas y eso era perjudicial para él a la larga. Es por eso que nosotros, ya desde el año 2017, cinco años después de que llegara aquí, hemos sido capaces de reproducirlo”.

Foto:  J. Vogeltanz,  ZOO Plzeň

Desde ese 2017, Rothová destaca el nacimiento de, al menos, 10 individuos de este lémur específico, que al tratarse de una especie protegida por el Programa Europeo de Especies en Peligro, tiene un coordinador que decide dónde va a parar cada uno de los animales. Normalmente, Rothová afirma que estos animales viajan a otros zoológicos, y explica que devolverlos a la naturaleza no suele ser una opción por numerosos motivos.

¿Devolver los animales a su hábitat natural?

Foto: Jan Homolka,  ZOO Plzeň

“Para muchos animales sería absolutamente imposible devolverlos a la naturaleza. Cuando estuve en Madagascar durante un mes, vi que ni siquiera hay un sitio donde devolverlos. Y mucho menos animales de zoológicos que están habituados a los humanos y tendrían la tendencia de buscar a las personas. En Madagascar, ningún santuario tiene vallas, lo que significa que el lémur simplemente se iría y llegaría a alguna parte. Y en el momento en que llegara a un pueblo, podría convertirse fácilmente en parte de la dieta de la gente de allí. Por eso, con los lémures es muy difícil repatriarlos. Pero nosotros, por ejemplo, apoyamos otro proyecto, dirigido a los lémures negros, que son unos de los lémures más amenazados del mundo. Y cualquier conservación de esos lémures se hace directamente en Madagascar, tienen a los individuos con collares, los vigilan, saben si se están reproduciendo, etc”.

Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

Aun así, Rothová explicó que cuidar e intentar reproducir animales en peligro de extinción tiene dos funciones importantes. Primero, en caso de que se llegue al extremo de que esos animales se extingan en la naturaleza, sigue teniendo mucho valor que existan en cautividad, pero sobre todo, la conservadora puso el foco en que nunca se sabe cuándo podrían cambiar ciertas condiciones en algunas partes del mundo. Como ejemplo, Rothová imaginó que, de repente, en Madagascar hubiera mucho más apoyo y financiación a la repatriación de lémures. En tal caso, sí que existiría la posibilidad de buscar individuos aptos para devolverlos a su hábitat natural.

Arca de Peces | Foto: Zoo Plzeň

Por otro lado, el zoológico de Pilsen sí que cuenta con especies extintas en la naturaleza que se planean devolver a su hábitat. Se trata de peces, y dos de las especies en peligro son originalmente de México, como explica su conservador, Karel Kodejš.

Especies extintas en la naturaleza

Arca de peces | Foto: ZOO Plzeň

“Tenemos cuatro especies de peces extinguidos en la naturaleza. En una exposición llamada Arca de Peces, donde viven peces de acuario o pequeños peces tropicales más raros, tenemos dos especies de México, una especie de Sulawesi y una especie de Rumanía, el Scardinius racovitzai, que están extintos en la naturaleza. Por desgracia es el nivel más alto de peligro que una especie puede alcanzar: existir únicamente en el zoológico. El siguiente nivel ya es la extinción definitiva. Dicho esto, estamos involucrados en un proyecto que restaura hábitats naturales y una de esas especies en peligro, la poecilia mexicana, debería ser reintroducida de nuevo en la naturaleza en los próximos años. Si sale bien, la especie solo estará en peligro crítico en los zoológicos, lo cual es algo positivo para nosotros, al fin y al cabo queremos proteger esas especies, y no presumir de que tenemos una especie extinta”.

Además de peces, Karel Kodejš es conservador de reptiles en el zoológico de Pilsen. Como tal, tiene a su cargo el “Reino del Veneno”, un pabellón en el que mantienen, entre otros, serpientes bien curiosas. Una de ellas, la víbora de Mangshan.

El Reino del Veneno

Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“La superficie del hábitat de esta especie es sólo un poco mayor que la de Pilsen, unos 190 kilómetros cuadrados, así que podríamos decir que es un animal especializado en esa montaña, está habituado a unas condiciones muy específicas. Están acostumbradas a noches frías, son amante del frío y necesitan hibernar, por eso hemos decidido equipar su terrario con aire acondicionado, nebulización y otras cosas”.

La víbora, reconocida por su intenso color verde, es una de las serpientes que más llaman la atención de los visitantes. Sin embargo, para Kodejš, la más fascinante de todas es la víbora de cola de araña, que utiliza la punta de su cola, que imita a una araña, para atraer a sus presas. Al mover esta “araña” falsa, la serpiente atrae a los pájaros, que intentan capturarla y terminan convirtiéndose en la verdadera presa.

Hiedra venenosa | Foto: Zoo Plzeň

La víbora que atrae a su presa con una cola en forma de araña

Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“La mayor rareza que tenemos es la víbora de cola de araña. Estas serpientes atraen a sus presas con su cola, ya que al final la última escama está expandida, formando una especie de pompón, de modo que cuando la víbora está aleteando o moviendo esa cola, realmente da la ilusión de ser una araña o una solífuga. Los pájaros son entonces atraídos hacia ella, tratan de atraparla, y en ese momento la víbora, que además es del color de las rocas de su alrededor, en perfecto camuflaje, ataca al pájaro y se lo come”.

Víbora araña en Pilsen | Foto: ZOO Plzeň

Esta serpiente, que proviene de las montañas de Zagros en Irán, es también interesante por el hecho de que no fue nombrada correctamente hasta 2006, y es que antes de eso se pensaba que las colas en forma de araña eran solo una anomalía de individuos concretos, y no una característica de su especie. El Zoo de Pilsen es de momento el único lugar donde se puede ver esta serpiente en Chequia, que requiere de unas condiciones muy específicas, aclara el experto.

Víbora araña en Pilsen | Foto: Zoo Plzeň

“Es un animal súper raro, interesante por su comportamiento. E interesante también por estar acostumbrado a ese entorno específico de alta montaña, con lo que su terrario también es muy moderno. Tiene sensores separados de humedad y temperatura en cada nivel de las rocas, y cada nivel se puede ajustar individualmente. Debido a la hibernación, existe la posibilidad de traer aire frío desde el techo, por lo que incluso en este pabellón esencialmente tropical, podemos mantener 16 grados en el terrario. También podemos cambiar la duración del día y ajustarla dependiendo de lo que sucede en la naturaleza. Al traer la serpiente por primera vez, uno de los cuidadores miraba todos los días en internet para ver cuál era la temperatura en Zagros ese día, y ajustaba la temperatura en el terrario en función a eso. Podrían soportar condiciones peores, pero entonces no prosperarían y no se reproducían, por ejemplo. Por eso, cuando conseguimos animales tan raros, decidimos darles las mejores condiciones, así que tecnológicamente este terrario es casi como un ordenador”.

Karel Kodejš | Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

El nivel de detalle y esfuerzo que Kodejš describe en el terrario de la víbora de cola de araña refleja la pasión del equipo del zoológico de Pilsen por ofrecer a cada animal las mejores condiciones posibles, combinando ciencia, tecnología y creatividad para conservar y dar a conocer la biodiversidad más extraordinaria y amenazada del mundo para todos los que deciden visitar el jardín.

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