Las cuevas del karst de Moravia podrían sumarse a la Lista de Patrimonio Natural de UNESCO
Las cuevas Kateřinská y Punkva, junto con el abismo de Macocha en el corazón del Área kárstica protegida de Moravia, podrían unirse a la Lista de patrimonio mundial de la UNESCO.
Las formaciones rocosas conocidas como karst, que se encuentran en la parte sureña de la región de Moravia, son las más grandes y significativas en su tipo. Se extienden a través de más de 90 kilómetros cuadrados y abarcan unas 1100 cavernas y gargantas. Recientemente, el ministro de medioambiente, Petr Hladík, ha expresado que la naturaleza en esta región es verdaderamente única y, por lo tanto, merece su lugar en la prestigiosa nómina de la UNESCO. En entrevista para la Radio Checa, Milan Jan Půček, quien encabeza la Administración de las Cuevas de la República Checa, explicó qué es lo que vuelve tan especial a este sitio.
“Todo el karst moravo es extraordinario y único. Sin embargo, decidimos escoger las cuevas de Punkva con el abismo de Macocha, ya que desde el punto de vista del Patrimonio mundial es inusual ver un abismo junto con un río que salga a la superficie y hasta permita la embarcación. Con respecto a la cueva Kateřinská, la añadimos porque queríamos mandar nuestra solicitud para algo que se llama sitio mixto, lo cual quiere decir, patrimonio cultural y natural a la vez. En Kateřinská, además de esos vastos escenarios y formaciones impresionantes, se encuentran dibujos de carbón que tienen alrededor de 7000 años y, desde mi punto de vista, son sumamente importantes”.
Otra característica fascinante del sistema de Punkva es su humedal, protegido bajo el Convenio de Ramsar, un tratado que alienta a los países a proteger y usar sus humedales de forma sostenible.
Para postularse a la Lista de la UNESCO, hay que cumplir con tres requisitos. El primero es que el sitio cuente con el mayor nivel de protección. La siguiente fase implica añadir el sitio a la lista tentativa checa, un paso que se espera entre que en vigor este mismo año. Y, por último, un estudio internacional comparará el sitio con otros semejantes en el mundo para confirmar su excepcionalidad. Půček reveló qué sucedería en el caso de que este estudio apruebe el ingreso de estos sitios.
“Si el estudio comparativo confirma la excepcionalidad del sitio, nuestro paso siguiente el año que viene será preparar un plan de gestión. Este plan es obligatorio para cumplir con otro criterio, que requiere la demostración de cómo vamos a proteger el sitio y, al mismo tiempo, hacerlo accesible para los visitantes”.
Se espera que el proceso de la preparación de toda la documentación dure aproximadamente tres años antes de la entrega oficial a la sede de la UNESCO en París. No obstante, Půček aclaró que, a pesar de la complejidad de todo el proceso, al final este reconocimiento podría fomentar el turismo en la región.
“Hace poco visité Eslovaquia para investigar allí las cuevas que ya forman parte de la Lista de la UNESCO. Este suceso no dio pie a un exceso de turismo. Al contrario, atrajo a más visitantes internacionales y los repartió más equitativamente a lo largo del año. En el caso del karst moravo, esto puede traer un verdadero beneficio para los hoteles, los restaurantes y los negocios locales, ya que podrán contar con visitantes durante todo el año”.
Hasta el momento, la República Checa cuenta con 16 otros sitios incluidos en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, aunque todos ellos por su valor histórico o arquitectónico. El único sitio natural en consideración que podría alcanzar ese estatus son, precisamente, las Rocas de Prachov en el Paraíso de Bohemia.















