L'arannà lleva la tradición de Ibiza y Formentera al festival Colours of Ostrava

El concierto

¿Qué ocurre cuando una tradición casi olvidada se encuentra con la electrónica contemporánea? Esa es la pregunta que plantea Turmarí, el nuevo proyecto de L'arannà, el dúo catalán que llevó al festival Colours of Ostrava una reinterpretación de la música tradicional de Ibiza y Formentera. Entre cantos ancestrales, sintetizadores y paisajes mediterráneos, las artistas reivindican una identidad que va mucho más allá de la imagen de fiesta.

Anna Sala y Lara Magrinyà | Foto: Kristina Kellnerová,  Radio Prague International

L’arannà, el dúo catalán de pop electrónico experimental formado por la ibicenca Lara Magrinyà y la gironense Anna Sala, presentó en el festival Colours of Ostrava Turmarí, un proyecto que reinterpreta la tradición musical de Ibiza y Formentera desde una perspectiva contemporánea. En conversación con Radio Praga Internacional, Lara Magrinyà explicó el origen de esta propuesta.

Proyecto Turmarí

“ Turmarí es un proyecto que está todo inspirado en la tradición musical de Ibiza y Formentera. Lo que hemos hecho es tomar la manera tradicional de cantar de las islas Pitiusas (Ibiza y Formentera), que es super característica y muy poco conocida, y es esta manera de cantar, como una especie de yodel, el cant redoblat. También hemos puesto instrumentos tradicionales en escena junto a instrumentos más modernos y hemos intentado crear unas canciones que son contemporáneas, pero que tienen una esencia antigua. También incluimos música electrónica, que sí que es algo más actual y que nos lleva más hacia adelante”.

Líneas paralelas de Ibiza: tradición, fiesta, naturaleza

El concierto | Foto: Kristina Kellnerová,  Radio Prague International

El resultado es un espectáculo evocador en el que la música dialoga con proyecciones de los paisajes más vírgenes de Formentera. Las imágenes, las voces y los instrumentos se entrelazan para construir un mosaico que refleja las múltiples identidades de unas islas conocidas internacionalmente por su vida nocturna, pero cuya riqueza cultural va mucho más allá de ese estereotipo.

“Es verdad que Ibiza tiene esa identidad asociada a la fiesta, pero también cuenta con un sustrato mucho más tradicional. Lo curioso es que ambos mundos prácticamente no se tocan: quienes conocen la Ibiza de la fiesta casi nunca conocen la otra, y quienes están más vinculados a la tradición pocas veces se sienten atraídos por esa Ibiza más cercana al cliché. Nuestra manera de entender la isla ha sido precisamente hacer ese max mix: intentar encontrar un punto de encuentro entre esas dos líneas paralelas y construir una Ibiza muy personal”.

Aunque Turmarí reúne muchas de esas realidades, las artistas reconocen que condensar toda la complejidad de Ibiza en un solo proyecto es una tarea imposible.

“Aun así, creemos que intentar abarcar Ibiza es muy complicado. Esa idea de las líneas paralelas sucede en muchos otros niveles, también en el plano social. Está la Ibiza de los años sesenta, la Ibiza de la raíz, la de quien va solo un par de días y quizá ni siquiera pisa una playa porque se sumerge por completo en la noche. En realidad, existen muchísimas Ibizas, y nos apetecía jugar con todas ellas para crear una especie de performance, un puzle”.

Ese puzle, presentado por primera vez en la República Checa, despertó una reacción especialmente emotiva en Ibiza. Anna Sala explica que el proyecto ha sido recibido con sorpresa y agradecimiento, y revela también el origen de su nombre.

“Las veces que hemos actuado en Ibiza, la reacción de la gente —sobre todo de los ibicencos, de los que tienen los apellidos de toda la vida, Tur y Marí, de ahí el nombre Turmarí— ha sido muy bonita. Les sorprende mucho y están encantados de que, por fin, alguien haya recuperado esta música, que estaba un poco en desuso, para hacer algo contemporáneo. Es verdad que todavía hemos actuado pocas veces en la isla porque el proyecto se estrenó hace muy poco y apenas acabamos de presentarlo allí. Pero la reacción ha sido casi de shock. Recuerdo que, durante una prueba de sonido, una chica se nos acercó y nos dijo: 'Es que estáis cantando como cantaba mi abuela'.”

El concierto | Foto: Kristina Kellnerová,  Radio Prague International

La anécdota hace referencia al cant redoblat, un canto tradicional de las Islas Pitiusas que durante décadas formó parte de la vida cotidiana y que hoy apenas sobrevive fuera de algunos círculos especializados.

“El cant redoblat fue una tradición musical viva durante mucho tiempo, pero hoy prácticamente ha desaparecido. Ya no se escucha y, de hecho, las generaciones más jóvenes que han llegado de fuera ni siquiera saben qué es o que existe. Por eso se produce esa especie de sorpresa: 'Guau, estoy volviendo a escuchar algo que pertenece a mi pasado, pero integrado en una propuesta completamente actual'. La verdad es que la reacción está siendo muy emocionante”.

Por primera vez en Ostrava y en Chequia

Ovaciones | Foto: Kristina Kellnerová,  Radio Prague International

Con una propuesta que reivindica el patrimonio musical de las islas Pitiusas, su paisaje y la identidad de quienes llaman hogar a Ibiza y Formentera, L'arannà conquistó al público de Ostrava. Aunque ninguna de las dos conocía el festival antes de recibir la invitación, ambas aseguran que la experiencia superó todas sus expectativas.

“La verdad es que no conocíamos el festival, pero cuando nos propusieron venir alucinamos. Pensamos que era una pasada poder estar aquí. Teníamos muchísimas ganas de venir, de conectar con el público y también de descubrir a otros grupos que forman parte del cartel. Además, estos días, cada vez que hemos contado que veníamos al Colours of Ostrava, la reacción ha sido siempre la misma:'¿En serio? ¡Es increíble, qué fuerte, qué suerte!'. Nos hemos dado cuenta de que es un festival muy conocido”.

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