La vuelta al mundo en 97 días: hace 90 años, dos checos a bordo de un Škoda conquistaron el globo
El 25 de abril de 1936, los viajeros Břetislav Jan Procházka y Jindřich Kubias partieron desde Praga en un Škoda Rapid para dar la vuelta al mundo: recorrieron tres continentes, 15 países y casi 28.000 kilómetros en una de las expediciones automovilísticas más audaces de la época de entreguerras.
El 25 de abril de 1936, un discreto Škoda Rapid partió desde la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga con una misión que iba mucho más allá de la aventura. En aquel entonces, Checoslovaquia era un estado joven y la marca Škoda buscaba consolidarse en el mercado internacional. Las travesías de larga distancia servían como prueba de la fiabilidad y modernidad de sus vehículos.
Al volante estaba el empresario praguense Břetislav Jan Procházka, viajero experimentado y promotor de la marca. Lo acompañaba Jindřich Kubias, que ejercía como navegante y segundo conductor. Ambos emprendieron el viaje con un modelo de serie ligeramente modificado: un Škoda Rapid de cuatro cilindros, suspensión independiente en las cuatro ruedas y frenos hidráulicos, características avanzadas para su tiempo.
De Europa hacia Oriente
La primera etapa los llevó a través de Alemania, Polonia y los países bálticos hasta la Unión Soviética. Desde Moscú, continuaron hacia el sur hasta Bakú, en el mar Caspio. Allí el vehículo fue trasladado por barco a Irán, donde una tormenta de arena puso a prueba la resistencia del coche y retrasó la expedición.
Para no perder la conexión marítima hacia la India, los viajeros recorrieron el tramo entre Quetta, en el actual Pakistán, y Bombay prácticamente sin detenerse durante tres días. Solo en la ciudad india pudieron hacer una breve pausa antes de continuar.
Asia y el salto a América
Desde Bombay, la ruta siguió hacia Sri Lanka, Malasia y Singapur. Posteriormente, varios trayectos marítimos los llevaron a Hong Kong, Shanghái y finalmente al puerto japonés de Kóbe. En aquella época, gran parte de las carreteras asiáticas eran de grava y la infraestructura resultaba limitada, lo que aumentó la dificultad del viaje y también la atención que generó.
Desde Japón, cruzaron el Pacífico con escalas en Honolulu hasta llegar a San Francisco. Estados Unidos representaba una etapa clave, tanto por la distancia como por el prestigio asociado a los récords automovilísticos.
Récord a través de Estados Unidos
El trayecto entre San Francisco y Nueva York, de unos 5300 kilómetros, lo completaron en 100 horas y 55 minutos. Con ello superaron el récord existente por más de nueve horas, un logro notable que atrajo la atención de la prensa estadounidense y reforzó la reputación internacional de Škoda.
Regreso a Europa
Desde Nueva York, el vehículo fue transportado por barco hasta Cherburgo, en Francia. Desde allí, la tripulación continuó por carretera a través de París y Núremberg hasta regresar a Praga el 1 de agosto de 1936, cinco minutos antes del mediodía.
El viaje duró 97 días, de los cuales 44 correspondieron a conducción efectiva. El resto del tiempo se destinó a travesías marítimas y trámites aduaneros.
Una hazaña para la historia de Škoda
Durante la década de 1930, Škoda organizó varias expediciones de larga distancia para demostrar la calidad de sus automóviles. El modelo Popular había llegado a Calcuta en 1934, mientras que otras rutas atravesaron Europa, Estados Unidos y México. Ese mismo año, otro Rapid participó en un safari africano de más de 52 000 kilómetros.
La vuelta al mundo de Procházka y Kubias se convirtió en una de las empresas automovilísticas más audaces de la época de entreguerras y consolidó la imagen de Škoda como fabricante capaz de competir en condiciones extremas.








