La oposición exige al Gobierno medidas para que los estudiantes vuelvan a clases
El regreso de los estudiantes a clases se ha convertido en uno de los mayores debates políticos del momento. El Gobierno busca la aplicación de medidas que permitan que al menos parte de los estudiantes de secundaria vuelvan a las aulas.
El Gobierno se prepara para pedir una nueva prolongación del estado de emergencia a la Cámara Baja. Los comunistas amenazaron con votar en contra, mientras que el Ejecutivo asegura que sin la prolongación del estado de emergencia, que vence el domingo, colapsará el sistema sanitario del país.
Gracias a una alianza con los comunistas, el Gobierno del primer ministro Andrej Babiš siempre ha conseguido los votos necesarios en la Cámara Baja
para la aprobación, entre otras cosas, de la prolongación del estado de emergencia. No obstante, ahora los comunistas aseguran que el Gabinete no ha cumplido la promesa de facilitar el regreso a clases de otros grupos de estudiantes, así que cuestionan su respaldo a la prolongación del estado de emergencia.
Desde otras formaciones políticas también se escuchan críticas contra el Gobierno en lo referente a la falta de una estrategia clara que permita el regreso a clases.
El viceprimer ministro, Jan Hamáček, compareció ante los medios de comunicación después de la sesión del Gobierno de este lunes e indicó que están trabajando para hacer posible el retorno de algunos estudiantes más a las aulas.
“Vamos a empezar los debates sobre los métodos que podríamos aplicar. En caso de que todo funcione según las necesidades de seguridad sanitaria estipuladas y se puedan realizar las pruebas de coronavirus, los estudiantes del último curso de secundaria podrán volver a clases desde el 1 de marzo y los del tercer curso a partir del 7 de marzo“.
Los políticos han pedido al sector sanitario que elabore una metodología que permita realizar pruebas de coronavirus que no sean agresivas para los estudiantes y maestros. Los análisis deberían realizarse diariamente antes del ingreso de los alumnos a las instalaciones escolares y se analizan varias posibilidades, como por ejemplo que se hagan las pruebas en casa.
El Gobiero espera dar una respuesta a la mayor brevedad y conseguir que los comunistas y otras agrupaciones opositoras respalden una nueva prolongación del estado de emergencia.
Otra de las situaciones que tensan las relaciones entre la oposición y el oficialismo parten del sistema de reserva y aplicación de las vacunas contra el COVID-19.
Los problemas con el suministro de las vacunas han provocado que muchas personas desconozcan cuándo les tocará el turno. El grupo de mayor riesgo, esto quiere decir las personas mayores de 80 años, todavía no ha sido vacunado en su totalidad.
La oposición insiste en que desde el principio ha faltado una buena campaña de motivación. Desde los gobiernos locales se levantan las voces críticas como es el caso del gobernador Martin Půta, de la región de Liberec.“Ahora nos hemos enterado de que las vacunas no se distribuyen de acuerdo al número de habitantes en las diferentes regiones. El suministro está sujeto al número de personas inscritas en el registro central. En nuestra región tenemos muchos ancianos que todavía no se han registrado, sería bueno que lo hagan cuanto antes, eso nos ayudaría mucho“.
Al lado de los problemas con la lentitud de la vacunación, ya sea por problemas con el suministro de dosis o en el sistema de registro, aumentan las dificultades en el propio sistema sanitario. La situación en los hospitales empeora día a día debido al alto número de personas hospitalizadas, ahora a esta realidad se suma el hecho de que no hay personal suficiente para la atención adecuada de los pacientes post-covid, según dijo Martina Hvozdenská de los sindicatos del Hospital de la ciudad de Zlín.
“Aumenta el número de personas que acuden a controles médicos después de haber superado el COVID-19. Muchos necesitan tratamientos que se prolongan por un periodo de hasta tres meses, en la mayoría de los casos se trata de problemas pulmonares“.
En la República Checa se confirmaron este lunes 7663 nuevos casos de coronavirus. En los hospitales checos hay 5855 personas ingresadas con COVID-19 mientras que la cifra de fallecimientos por coronavirus desde el comienzo de la pandemia ronda los 17 500.
El oficialismo argumenta que el incumplimiento de las medidas restrictivas, por un amplio sector de la población, dificulta la lucha contra la expansión del coronavirus y alertan ante la presencia de la llamada variante británica en el país.








