La galería de Praga que no se cansa de traer novedades
Julia Bailey es una historiadora del arte británica que trabaja como la directora de la Galería Rudolfinum en Praga. Explica los secretos de una institución que está constantemente trayendo nuevas exposiciones.
Julia Bailey llegó a Praga hace casi ocho años sin conocer a nadie y sin saber checo; solo contaba con sus conocimientos en historia del arte, curaduría y escritura. Entre sus razones para mudarse estaba el Brexit: ella quería vivir en la Unión Europea y sentía que se le estaban cerrando las puertas si se quedaba en el Reino Unido. Al mismo tiempo, la Galería Nacional de República Checa tenía interés en internacionalizarse en cuanto a su fuerza laboral, la oportunidad perfecta para Bailey.
Otra de sus razones tiene que ver con Milan Kundera. Durante sus años de estudio leyó El libro de la risa y el olvido, que la llevó a interesarse por Europa Central y la literatura de disidentes.
“Leí este libro y, de hecho, luego me leí todas las obras de Kundera porque me gustó mucho su estilo de escritura. Desde entonces empecé a pensar más en la literatura disidente. A raíz de eso comencé a pensar en las prácticas artísticas disidentes en toda Europa Central y del Este, lo que finalmente me llevó al tema de mi doctorado.
Así, empecé a trabajar en ese campo, y eso es lo que me trajo a Praga. Se podría decir que, de una manera bastante indirecta, todo se inició con ese libro”.
Un aire fresco para Rudolfinum
Desde hace dos años es la directora de la Galería Rudolfinum, el centro cultural checo donde se encuentran la Orquesta Nacional Filarmónica y la Galería Rudolfinum. Llegó justo para cubrir la plaza del antiguo director, Petr Nedoma, quien mantuvo su puesto por 30 años.
Bailey elogia lo bien que le estaba yendo a la galería durante la dirección de Nedoma y quiere hacer honor a su legado, pero también admite que, después de tres décadas, es necesario realizar pequeñas renovaciones. Afortunadamente, menciona que su equipo la acogió con los brazos abiertos y que está colaborando con ella para darle un nuevo aire al lugar.
En su entrevista con Radio Praga Internacional explica el enfoque que está introduciendo.
“Estoy intentando asegurarme de que la galería esté al tanto de las conversaciones del mundo del arte a nivel global. Al mismo tiempo, quiero que represente algunos puntos de discusión locales.
Mi intención es asegurarme de que Praga esté conectada internacionalmente y que nosotros aquí les demos oportunidades a artistas para que salgan al mundo y conecten con otros en el extranjero”.
Sus esfuerzos han tenido un éxito notable, ya que en 2025 el número de visitantes a la galería subió un 50%. Este fue el segundo año con más público en toda la historia del lugar.
Bailey se muestra feliz de que varias de sus exhibiciones personales inspiraran a los espectadores sin importar la edad. Tanto las generaciones más jóvenes como las mayores sintieron una fuerte conexión y regresaron frecuentemente a la galería.
Una de sus exposiciones más populares fue Poetics of Encryption (Poesía de la encriptación), que empezó en Berlín, pasó por Copenhague y concluyó su gira en Rudolfinum. Se enfocaba en explorar el lado oscuro del internet y en cómo el público general lidia con el hecho de que está atrapado dentro de la tecnología, pero que al mismo tiempo no tiene acceso a ella en el sentido de no saber cómo funciona realmente. Esta fue, de hecho, la primera exhibición grupal de Bailey y, desde el inicio, ella sabía que iba a tener un gran impacto.
Una institución opaca a la otra
Para organizar todas las exposiciones temporales en las que trabaja, Bailey explica que depende de los fondos del Ministerio de Cultura.
“La mayor parte de nuestros fondos viene del Ministerio de Cultura. Estamos agradecidos, pero me gustaría que hubiera más diversidad para no tener que depender tanto de ellos. Creo que sería bueno tanto para el Ministerio como para nosotros.
Hasta ahora ha sido algo difícil conseguir apoyo del sector privado, parece que en Chequia eso en general no se suele hacer mucho. Así que actualmente nos apoya el Ministerio de Cultura, pero me esfuerzo bastante para intentar cambiar eso”.
Afortunadamente, la Galería Rudolfinum no ha sufrido cortes de presupuesto ni tiene que preocuparse por ello. La razón detrás de su suerte es la Orquesta Filarmónica y su enorme importancia cultural para la República Checa. Aunque operan de forma separada, al compartir el mismo edificio, el Ministerio las reconoce como una sola entidad. La orquesta es la que representa a ambas partes, y la que tiene conexiones y conversaciones con el gobierno.
Bailey comparte un aspecto curioso sobre otra de las implicaciones que tiene compartir edificio con una institución tan importante. Muchos checos no saben que Rudolfinum es más que el hogar de la orquesta y piensan que la galería debe ser algo nuevo.
No obstante, la directora explica que el sitio fue construido e inaugurado específicamente para ser un “templo de la cultura”. Esto significa que, además de encargarse de música, siempre ha funcionado como un centro artístico para la nación. La galería ha existido desde sus inicios en 1885 y, de hecho, fue la cuna de la colección que luego sirvió para fundar la Galería Nacional.
¿Una galería sin colección permanente?
Como la colección permanente de Rudolfinum fue trasladada, Bailey actualmente solo trabaja con exhibiciones temporales. Cuenta que en su trabajo anterior en la Galería Nacional sí se había dedicado a lo permanente y que, hasta cierto punto, lo extraña. Por otro lado, también reconoce que es más práctico dedicarse a lo temporal.
“Tener una colección permanente es maravilloso. Me encanta poder encargarme de ella y trabajar en ella. Me gusta tenerla como una fuerza que guía lo que hago, los tipos de artistas que puedo mostrar y los temas que debería tratar. Así que es un poco triste [no tener una].
Sin embargo, en términos de flexibilidad y funcionalidad, es mucho más fácil operar sin una colección permanente.
A decir verdad, suelen ser tan costosas que parecen un pozo sin fondo. No se trata solo de tener cosas bonitas. Hay que guardarlas y también conservarlas. Es necesario tener gran cantidad de trabajadores que se encarguen de las obras y se aseguren de que se mantengan siempre impolutas. Normalmente esto suele ser una lucha contra la naturaleza, porque las obras se van a deteriorar tarde o temprano.
Es muy demandante tener una colección permanente. Por ejemplo, gran parte de los problemas con los que lidia la Galería Nacional tienen que ver con el hecho de que una buena parte de sus fondos tienen que ir hacia la manutención de su colección”.
El edificio y la cultura como guías
A falta de una colección permanente, Bailey se inspira en el edificio de Rudolfinum para decidir qué presentar y cómo. Explica que casi todas sus exhibiciones se relacionan y conectan de alguna manera con el lugar por toda su decoración tan minuciosa. El Rudolfinum está lleno de pinturas, esculturas, relieves y ornamentos que convierten al espacio en una obra de arte imposible de ignorar.
La directora pone como ejemplo una exposición donde el tema era el agua; un tema también relevante para la arquitectura del lugar. La galería se ubica al lado del agua y su orientación responde al flujo del río. Por lo tanto, cada vez que hay que decidir cómo organizar obras, hay que tomar en cuenta la disposición del espacio dictada por el agua.
La directora de la galería agrega que otro factor decisivo para elegir lo que expondrá son los temas. Se interesa por mostrar artistas de distintos orígenes, no solamente de Chequia, para que el público checo aprenda nuevos puntos de vista. Al mismo tiempo, busca que los locales se identifiquen con las obras.
“Para mí siempre es importante que, sin importar el tema, los checos puedan comprenderlo y que puedan venir a la exhibición y pensar ‘yo tengo una opinión respecto a esto’, ‘yo ya entiendo este tema’ o ‘hay algo aquí que es relevante para mí’”.
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Da algunos ejemplos como la exposición del artista colombiano Iván Argote que habla del espacio público desde una perspectiva poscolonial. Discute cuestiones como a quién se representa en el espacio público y cuál es la historia ligada a ello. Los praguenses pueden comprender semejante tema fácilmente. En Praga, todas las esculturas que se ven en la ciudad tienen una historia detrás y, de hecho, sigue habiendo una fuerte discusión sobre las estatuas relacionadas con el régimen comunista.
También está el caso de otra exhibición donde participan dos artistas indígenas canadienses. Abordan la pérdida de su lengua materna a causa del colonialismo. En la República Checa no es difícil comprenderlo: el checo se vio amenazado por el alemán durante varios siglos.
Cada una de estas exhibiciones dura tres meses. Sin embargo, el tiempo que toma prepararlas es mucho más largo. Bailey admite que las planea con dos años de antelación. Actualmente están trabajando en lo que se mostrará en 2028 y comienzan a pensar en las posibilidades para 2029.
El futuro de la Galería Rudolfinum
A pesar de trabajar de cara al futuro, no se imagina a sí misma manteniendo el mismo puesto por 30 años, como lo hizo el anterior director.
“Es algo curioso que Petr Nedoma comenzara su rol a la misma edad que yo. Eso me hace preguntarme si la historia se repetirá conmigo, pero no creo que vaya a ser así. Es más, creo que incluso sería positivo que la institución se renovara cada cierta cantidad de años”.
Bailey le puede dar un aire fresco a la galería por un tiempo, pero es evidente que incluso lo nuevo se hará viejo en el futuro. Para un lugar que se enfoca en traer nuevas tendencias con diversidad de artistas, es importante que se mantenga la novedad constantemente.









