La doctora que receta consejos para aprender checo y cura los traumas de las declinaciones

Médica y profesora Tereza

Mientras avanza en su especialización en medicina general, Tereza Luňáková dedica parte de su tiempo a compartir su lengua materna con estudiantes extranjeros. Para ella, las declinaciones son como síntomas que requieren diagnóstico, paciencia, práctica y acompañamiento. Así, combina la precisión clínica con la pasión pedagógica, demostrando que curar y enseñar pueden ser dos caras de la misma vocación.

“Tanto un profesor como un médico deben percibir bien al otro ser humano para que el resultado sea lo mejor posible”.
Tereza Luňáková

En los últimos años, las posibilidades de aprender una lengua poco difundida como el checo se han multiplicado de manera sorprendente, a tal punto que hoy existen docentes casi a la medida de cada tipo de estudiante. Para muchas personas, enfrentarse a los siete casos del checo y a sus incontables excepciones puede convertirse en una verdadera amenaza para la salud: mareos ante las declinaciones, palpitaciones al tener que elegir entre verbos perfectivos e imperfectivos, y hasta insomnio por intentar recordar el género de cada palabra. A quienes sienten que la vida misma se les va en el intento de dominar esta lengua, se les presenta Tereza Luňáková: una médica que, además de dedicarse a la práctica clínica, enseña checo a extranjeros.

En entrevista con Radio Praga, asegura que su vocación por la enseñanza la acompaña desde siempre: ya en la Facultad de Medicina impartía clases de francés en una escuela de idiomas, tanto por gusto como para no perder contacto con esa lengua. Hoy, combina la precisión del diagnóstico médico con la paciencia pedagógica, ofreciendo un remedio eficaz contra los traumas gramaticales.

Médica y profesora de checo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Y después de terminar la carrera de medicina, tras la graduación, me fui a hacer una pasantía en París, en el Centro Checo, y una de mis actividades allí fue también enseñar checo a los franceses. Esa es en realidad una de las misiones del Centro Checo, esté donde esté en el mundo. Y allí descubrí que me gustaba mucho y me llenaba, así que continué con ello incluso después de regresar de la pasantía a la República Checa. Y en realidad luego se fueron sumando más cursos, y ahora enseño tanto en el Centro Checo a distancia como en cursos privados de checo”.

La terapia de la empatía

A pesar de que pueda sorprender bastante esa combinación quizás poco usual entre vocación médica y vocación docente por tratarse de universos tan distintos, Tereza considera que, en el fondo, ambas actividades tienen también un fuerte elemento en común.

Médica y profesora Tereza | Foto: archivo personal de Tereza Luňáková

“Sin duda, el vínculo fundamental es que trabajo con personas. Eso significa que es importante poder empatizar con ellas y, en realidad, pienso que tanto un profesor como un médico deben percibir bien al otro ser humano para que el resultado sea lo mejor posible. Se trata mucho de comunicación, y creo que eso es algo que yo tengo”.

Además de impartir clases para el Centro Checo de París y en grupos privados, Tereza está cursando actualmente un posgrado en la especialización de medicina general, una combinación que, según cuenta, le sienta muy bien.

“Creo que me ayuda, en el sentido de que tomo la profesión docente con más ligereza porque sé que, en comparación con la medicina, en realidad no hay tanto en juego. Y quizá por eso lo disfruto aún más”.

“Recomiendo, sobre todo, escuchar materiales auténticos, como la radio, o ver alguna serie con subtítulos y luego hablar sobre ella”.
Tereza Luňáková

Aunque las clases a veces le sirven para relajarse respecto a la práctica médica e incluso logran alegrarle el día, Tereza está convencida de que, además, con sus cursos de checo cumple una verdadera misión.

“Me gusta porque es algo que para mí es natural y puedo transmitirlo a personas que, de otro modo, difícilmente tendrían acceso al idioma. Para mí es en realidad una misión con sentido. Tengo la sensación de que pocas personas en el mundo hablan nuestro idioma porque somos un país pequeño y, en realidad, fuera de aquí en el corazón de Europa no se utiliza. Y así siento que hago un cambio bastante grande cada vez que le enseño checo a alguien”.

La importancia de los materiales auténticos

Contra lo que suele decirse sobre lo traumático que puede resultar para un hispanohablante aprender checo, Tereza Luňáková asegura verlo justo al revés: le sorprende la facilidad con que muchos de sus estudiantes se enfrentan a la pronunciación, aun cuando se trata de sonidos completamente distintos que, en algunos casos, deben aprender desde cero. Al mismo tiempo, reconoce que para quienes no están familiarizados con las lenguas eslavas, el checo plantea obstáculos considerables: los siete casos, las declinaciones y el aspecto verbal que distingue entre verbos perfectivos e imperfectivos. Sin embargo, insiste en que no es imposible dominarlo y, con humor de médica, ofrece consejos para no morir en el intento.

Médica y profesora Tereza | Foto: archivo personal de Tereza Luňáková

“Recomiendo, sobre todo, escuchar materiales auténticos, como la radio, o si encontramos alguna serie, verla con subtítulos y luego hablar sobre ella. Yo, personalmente, aprendí francés sobre todo a través de la cultura, es decir, mediante la música, la radio, los pódcast y ese tipo de cosas, aunque para eso ya se necesita cierto nivel. Además, me gusta mucho el canal de YouTube Easy Languages, en particular Easy Czech, donde los checos salen a la calle y hacen pequeños diálogos con la gente. Es checo auténtico, adaptado a distintos niveles, y existe prácticamente en todos los idiomas. Es uno de mis canales favoritos. También hay otros recursos, como páginas web o manuales, por ejemplo Česky krok za krokem”.

A propósito de los materiales auténticos, muchos estudiantes se preguntan si realmente vale la pena exponerse a conversaciones en checo a toda velocidad. Por un lado, puede ayudar a entrenar el oído; pero, al mismo tiempo, resulta frustrante y desmotivador no entender casi nada. Tereza recomienda, en ese sentido, buscar amigos checos dispuestos a hablar más despacio y de manera articulada, para avanzar en un ritmo más adecuado. Aunque, en su opinión, lo más importante es tener siempre claro el motivo por el que se estudia un idioma que exige tanto esfuerzo.

Médica y profesora de checo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Bueno, yo pienso que la persona tiene que encontrar su propia motivación. Decirse por qué realmente quiere aprenderlo. Muy a menudo es por la pareja o por el trabajo. Depende de cuál sea la razón. Y si esa motivación sigue ahí, entonces diría que hay que darse cuenta y aceptar de que pasar fase de estancamiento en el idioma es algo totalmente normal”.

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