Humanoddity, la marca que desafía la industria de la moda y los hábitos de consumo
La marca de ropa Humanoddity supera los límites de la moda lenta al centrarse en la creación de prendas que se pueden ajustar y arreglar fácilmente.
Últimamente, la cuestión de la calidad de la ropa que compramos y los hábitos de consumo que han adoptado muchos ha sido abordada tanto por expertos en la industria de la moda, como por numerosos creadores de contenido en las redes sociales. En las discusiones acerca de este tema resuenan términos como “fast fashion” (moda rápida), en referencia a las marcas que venden ropa demasiado barata y de baja calidad, fabricada en grandes cantidades y usando prácticas dañinas para el medio ambiente, así como “slow fashion” (moda lenta), la práctica de centrarse en la creación de prendas en cantidades menores, pero de mejor calidad.
Con su marca de ropa Humanoddity, Daniel Weber, co-fundador y estudiante en la Universidad Técnica de Brno, supera los límites de la moda lenta al elaborar prendas que se pueden ajustar y arreglar fácilmente para que cada pieza dure años. En entrevista para Radio Praga Internacional, Weber expresó que su misión va más allá de esto y su objetivo es inspirar más debates sobre la industria de la moda y los hábitos de los consumidores.
“Creo que somos más un proyecto que una marca. Tratamos no sólo de hacer ropa y mostrar el proceso detrás de ello, sino también compartir información sobre la industria de la moda rápida, sus alternativas, las compras de tiendas de segunda mano, el arreglo de la ropa y más. Nos gusta verlo como un conjunto, es decir, no sólo elaborar y vender algo, sino contar la historia completa y mostrar una alternativa a la gente”.
Las prendas de Humanoddity son de fabricación doméstica. La marca colabora con talleres en Zlín, lugar conocido históricamente por la producción de indumentaria. Entre las tareas más complicadas está la obtención de los materiales que se usan después, ya que la selección de la tela usualmente tiene el impacto medioambiental más significativo.
“Principalmente, elegimos tejidos sobrantes. Estas son telas de segunda mano de alguna otra marca que se ha quedado con sobras sin utilizar o de fábricas que han cerrado, pero todavía guardan muchas telas en sus almacenes. En la República Checa, existe el increíble proyecto Textile Mountain que preserva telas de este tipo”.
Otra alternativa de la marca es hacer uso de telas certificadas. Por ejemplo, a la hora de utilizar algodón, Humanoddity elige el que lleva la certificación GOTS (Estándar Global de Textiles Orgánicos por sus siglas en inglés), reconocida mundialmente como la mejor que se puede obtener.
“También buscamos alternativas locales al algodón como, por ejemplo, el lino o el cáñamo, que se producen aquí en Europa. El algodón siempre se importa desde afuera, lo cual tiene su impacto. Buscamos opciones locales alternativas, pero es difícil porque toda la producción de telas en Europa ya ha cerrado. Por ejemplo, en la República Checa ya casi no existe. No obstante, tomamos en cuenta la pieza que estamos haciendo. No queremos producir piezas muy a la moda o de baja calidad. Más bien, buscamos crear prendas que la gente podrá tener por mucho tiempo porque así solía ser en el pasado. Por ejemplo, uno tenía mayores márgenes de costura para sus pantalones y podía hacerlos unos centímetros más largos o más cortos”.
Weber reconoció que durante mucho tiempo la marca experimentó dificultades en llegar al público, ya que no quería apostar por un marketing demasiado agresivo y llamativo. Por el momento, su principal canal de comunicación son las redes sociales, especialmente Instagram, que también tiene sus límites y desventajas. Sin embargo, destacó Weber, su prioridad es evitar el marketing falso y ser lo más transparentes posible porque las personas lo notan y aprecian. Asimismo, la marca intenta expresar un mensaje contra el consumismo excesivo.
“Queremos mostrar a la gente que no tiene que comprar mucho y que puede utilizar lo que ya tiene y aprender a arreglarlo. Considero que el arreglo es una parte importante del ser humano, ya que ayuda a entablar cierto vínculo con las piezas. Te das cuenta de lo difícil que es elaborar algo y cuidar de ello, y por eso le tienes más respeto. Así que procuramos demostrar precisamente esto. No queremos ofrecer sencillamente una alternativa y decir ‘cómprense nuestra ropa porque es la mejor’. Queremos transmitir un mensaje: presten más atención a la calidad, a cómo las cosas están hechas y de dónde provienen. Y claro, aprendan a cuidar de ellas todo lo que se pueda”.








