Swap Prague: una lucha contra el consumismo extremo

Con las tendencias de la moda que cambian rápidamente y la necesidad de la gente de comprar y comprar, el volumen de residuos textiles que producimos como sociedad se ha vuelto alarmante. Una de las maneras de afrontar este consumo desenfrenado es el “swap”, un intercambio de cosas para deshacerse de lo que uno ya no necesita y adquirir algo que sí le hace falta. Una de las pioneras de este concepto en Chequia es la organización Swap Prague. Radio Praga Internacional entrevistó a una de sus fundadoras, Lucie Poubová, sobre cómo adentrarse en un estilo de vida más sostenible.

"El Dalái Lama decía que le encanta ir al supermercado, que le gusta mucho pasear por allí y que luego se va muy feliz porque dice: ‘Genial, no necesito nada de esto’. Y creo que muy pocos de nosotros seríamos capaces de salir de un supermercado sin comprar nada”.

Millones de toneladas de textil terminan en vertederos cada año. En vertederos que contaminan ecosistemas naturales, sobre todo en África, Asia y América Latina, creando catástrofes ecológicas. En 2019, el ciudadano medio de la Unión Europea compró 19 kilos de prendas, zapatos y textiles para el hogar, de acuerdo con datos publicados por la Agencia Europea de Medio Ambiente. La misma institución advierte que las compras excesivas generaron casi siete millones de toneladas de residuos textiles en 2022, es decir 16 kg por ciudadano comunitario.

De acuerdo con Lucie Poubová, una de las fundadoras de la organización Swap Prague, comprar cosas forma parte de nuestra manera de ser.

Foto: Swap Prague

“Gastar en cosas es parte de nuestra vida, una parte importante. ¿Y en qué voy a gastar el dinero? En cosas cotidianas, como comida, pero también en objetos que me llaman la atención y me parecen bonitos. El Dalái Lama decía que le encanta ir al supermercado, que le gusta mucho pasear por allí y que luego se va muy feliz porque dice: ‘Genial, no necesito nada de esto’. Y creo que muy pocos de nosotros seríamos capaces de salir de un supermercado sin comprar nada”.

Swap Prague surgió como una serie de eventos de intercambio de cosas, introduciendo el fenómeno del “swap” en Chequia hace nueve años. Para darle continuidad a sus actividades y maximizar su alcance, sus fundadoras, Lucie Poubová y Kristýna Holubová, decidieron formar un grupo en Facebook del mismo nombre. Este cuenta actualmente con unos 45.000 miembros que, a diario, intercambian desde ropa, productos para niños y váuchers por vencer hasta frutas del huerto familiar, inmuebles o juguetes sexuales.

Kristýna Holubová y Lucie Poubová  (a la derecha) | Foto: Swap Prague

A menudo aparecen también anuncios de personas que buscan ayudar a alguien en apuros o que están intentando encontrar un objeto con valor sentimental, cuenta Poubová.

“Por ejemplo, a alguien se le rompe una taza querida de su infancia e intenta conseguirla y, por lo general, la encuentra. O una amiga estaba buscando unos cubiertos muy específicos como regalo para su marido, de esos que todos recordamos de nuestra niñez, y al final, después de preguntar a unas diez personas, consiguió reunir los cinco juegos de cubiertos. Así que es interesante el abanico de personas que hay ahí y cómo se pueden conseguir muchas cosas”.

Foto: Swap Prague

Son precisamente estas historias las que le interesan a Poubová, según afirma, y añade que también ella encontró su “tesoro,” por pura casualidad, entre los restos de un swap realizado hace varios años.

“En lo que quedó del swap descubrí una chaqueta blazer azul. La tengo desde hace unos ocho años. La llevaba cuando estaba embarazada, básicamente, la llevo todo el invierno, excepto los días más fríos. Es una chaqueta de cachemira que no podría permitirme si fuera nueva. Y se quedó allí. Era lo que sobró del intercambio. Una chaqueta 100% cachemira. Es imposible encontrar algo así. No sé, creo que costaría como 800 euros. Y es mi prenda favorita. Un día dejará de servirme y eso me pone triste. Y no sé con qué la voy a reemplazar. Porque no voy a poder comprar una nueva. Así que busco en tiendas de segunda mano, busco en mercadillos. Todavía no la he encontrado. En ocho años”.

El swap no es solo para chicas en faldas de batik

Lucie Poubová y Kristýna Holubová organizan en el marco de Swap Prague toda una serie de actividades: eventos para empresas, talleres para escuelas, swaps en Praga y el resto el país, con el fin de concienciar al público de que no siempre necesita lo que cree que necesita. Y que no lo necesita nuevo.

Foto: Swap Prague

El camino hacia una vida más sostenible, menos marcada por el consumo, muchas veces empieza por un simple paso, explica Poubová.

“Lo primero es mirar si no tenemos el objeto ya en casa, lo cual está relacionado con el hecho de que necesitamos saber dónde están las cosas, tener un hogar un poco organizado. Una de las posibles guías es el sistema de Marie Kondo, que también tenemos en nuestra página web, en forma de manual resumido que se puede descargar. Lo hemos actualizado con consejos sobre cómo deshacerse de las cosas de forma sensata y cómo pensar mejor las compras la próxima vez. Porque la prevención es importante. No obstante, aunque Marie Kondo sea una inspiración increíble, muy poderosa, puede que no funcione para todo el mundo. Sin embargo, es bueno hacer un inventario en casa, empezar por saber qué tengo y dónde lo tengo. Así quizá puedo descubrir qué falta en mi armario. Así es como empieza todo, en nuestra casa. O en nosotros mismos”.

“Creo que muchas veces son las personas con menos dinero las que más cosas tienen. Compran cosas que no son tan caras, que a lo mejor no son de buena calidad y no aguantan mucho, así que no pueden usarlas a menudo y se ven forzados a comprar otras. Es un círculo vicioso”.

Una de las motivaciones puede ser un esfuerzo por un poco más de minimalismo, por deshacerse de cosas que no nos sirven y que ocupan espacio en nuestros hogares. Pero la motivación también puede tener un enfoque social, según cuenta Poubová, cuando uno se empieza a plantear las preguntas de cómo puede ser una camiseta tan barata, si no la habrán fabricado niños en Bangladés, etc.

Recuerda que, cuando empezaron con el swap, muchos lo consideraban como algo típico para chicas en faldas de batik, como las que estudiaban con ella en la Facultad de Filosofía de Praga. No, obstante, Poubová afirma que se trata simplemente de un esfuerzo por comprar menos, de reflexionar mejor en lo que uno gasta su dinero, de ir a tiendas de segunda mano, etc. Algo que pueden hacer todos. Al mismo tiempo, explica, no tiene que ver necesariamente con la situación económica de las personas.

Foto: Swap Prague

“Creo que muchas veces son las personas con menos dinero las que más cosas tienen. Compran cosas que no son tan caras, que a lo mejor no son de buena calidad y no aguantan mucho, así que no pueden usarlas a menudo y se ven forzados a comprar otras. Es un círculo vicioso”.

Cien mil millones de prendas cada año

La misión de Swap Prague es demostrar cómo funciona la economía circular, con sus puntos fuertes y débiles, guiar al público hacia hábitos más responsables frente al medio ambiente y las comunidades y concienciar sobre maneras de vivir un poco más sostenibles, con el fin de que la cantidad de residuos que producimos no se nos vaya de las manos aún más. Porque los datos, de acuerdo con Poubová, demuestran claramente que no se puede seguir así.

Foto: Swap Prague

“Simplemente deberíamos ser conscientes de que hay una cantidad enorme de material, que se fabrican 100.000 millones de prendas al año. Y he encontrado un dato que dice, según la Fundación MacArthur, que entre los años 2000 y 2015 se duplicó la cantidad de ropa fabricada. Pero la gente no se duplicó. Son cifras realmente alucinantes, y además la ropa la usamos en una media de 7 o 10 veces, lo que también me parece una locura. Y algunas prendas ni siquiera nos las ponemos, ¿verdad? Y hay cosas que no se venden y se quedan en las tiendas. Obviamente, no vamos a cambiar, lo material no va a dejar de interesarnos, pero hay que hacer algo con esa cantidad, porque si no, nos ahogaremos en ella. Y no se trata solo de ropa”.

El volumen de textiles enviados a vertederos en Europa ha disminuido, pasando del 21% en 2010 al 12% en 2022, mientras que la cantidad que termina en incineradoras aumentó del 10% en 2010 al 14% en 2022. Estos datos podrían provocar la ilusión de que la situación va mejorando, no obstante, la Agencia Europea de Medio Ambiente continúa con la información de que desde el año 2000, la exportación de textiles se ha casi triplicado, alcanzando 1,4 millones de toneladas en 2019 y el mismo volumen en 2023. La institución afirma asimismo que, a pesar de que estos residuos deberían ser reutilizados o reciclados, un volumen considerable se quema o se abandona en la naturaleza, principalmente en países africanos y asiáticos.

En los talleres de Swap Prague, Lucie Poubová y Kristýna Holubová, suelen recurrir a un ejemplo en Latinoamérica para ilustrar la gravedad de la situación.

Foto: Swap Prague

“Siempre le enseñamos a los niños el desierto de Atacama, en Chile. Se dice que Atacama es el lugar más seco del mundo. Y ahora destaca por otro récord, porque es allí donde se encuentra uno de los mayores vertederos de textiles del mundo. Y todo lo que se lleva allí, allí se queda. En Estados Unidos es parecido, y aquí, en Europa, lo enviamos todo a algún lugar de África, donde también hay varios vertederos. Los locales logran aprovechar algunas cosas, hay tiendas que se dedican a ello, pero el volumen es tan enorme que, en realidad, solo estamos desplazando el problema de Europa a otro sitio”.

Para dirigirse a un público aún más amplio, Swap Prague decidió explorar nuevos horizontes este año y lanzó el Swap Festival, que se celebró a finales de abril en casi 90 lugares en toda Chequia. Y la primera edición fue todo un éxito, cuenta Poubová.

“El festival duró una semana. Participaron unos 88 organizadores de todo el país, incluso uno en Bratislava. Y todos los organizadores nos enviaron sus resultados al final de los eventos, y sabemos que se intercambiaron un total de 21 toneladas de cosas. Que la gente trajera 21 toneladas es muchísimo. Así que estamos muy contentas de que esta edición experimental haya salido tan bien. Y hay otras cifras interesantes, como que algunos eventos duraron varios días, por lo que en realidad fueron 123 días de eventos. Y acudieron 7500 visitantes. Así que tenemos cifras muy precisas y estamos muy felices de haberlo puesto en marcha y de que la primera edición, o la edición cero, haya salido tan bien y haya tenido tanta repercusión en todo el país”.

Bolsas compostables para residuos orgánicos domésticos | Foto: Swap Prague

De acuerdo con Poubová, el festival es prueba de que el intercambio puede funcionar muy bien, sobre todo a nivel local. Al mismo tiempo aboga por que los swap que se organizan brinden un valor añadido, un aspecto educativo, que ofrezcan talleres, una lectura, para que no sea solo un evento donde uno puede conseguir algo gratis, sino que se lleve también nuevos conocimientos e inspiración.

Con eso en mente, Poubová invita a los que se encuentren en Praga el próximo 2 de agosto, a que vayan al parque Riegrovy Sady y participen en un gran swap que se verá acompañado por diferentes lecturas y también talleres, por ejemplo, sobre cómo reparar cosas.

Una nueva legislativa europea para fomentar el reciclaje

No todo el material que la gente lleva a un swap encuentra un nuevo hogar. Poubová estima que, de promedio, hay un 10-15% de prendas que nadie se lleva. Una parte se dirige a tiendas de caridad, pero muchas veces se trata de ropa ya tan gastada y de tan baja calidad que no se puede vender. En ese caso, es mejor que termine en una incineradora que en un vertedero.

Este es el objetivo de una nueva legislación europea que entró en vigor el 1 de enero de este año y que exige que todos los municipios en la Unión Europea ofrezcan la posibilidad de clasificar los textiles. A pesar de que los contenedores de metal designados para la recolección de textil son bastante comunes en Chequia, aproximadamente 70.000 toneladas de textil terminan anualmente en contenedores para residuos mixtos, de acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente checo, es decir sin posibilidad de ser reusados o reciclados.

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