Fuego después del armisticio: los últimos muertos de la Segunda Guerra Mundial
El Ejército nazi capituló incondicionalmente en la noche del 8 de mayo, y sin embargo, mientras todo el continente celebraba, en el corazón de Bohemia siguieron produciéndose enfrentamientos hasta la madrugada del 12 de mayo. En el pueblo de Milín sonaron los últimos disparos de la Segunda Guerra Mundial en tierras checas, como recordó un superviviente para la Radio Checa.
El 11 de mayo de 1945, tres días después de la rendición del Ejército nazi, sus miembros se iban juntando en las carreteras checas en dirección al oeste, huyendo hacia Alemania. Todos querían rendirse al ejército estadounidense, y nunca del Ejército Rojo, al que temían extraordinariamente, pero tampoco querían caer en manos de las nuevas autoridades checas. Sin embargo, el mando estadounidense cerró su línea de demarcación y dejó de hacer prisioneros.
Además, los partisanos y miembros de la resistencia dificultaban la huida de las detestadas fuerzas ocupantes y los miembros de las SS y la Wehrmacht, por su parte, se vengaban contra la población civil, asesinando y destruyendo todo a su paso.
En este contexto, un grupo de alemanes se hicieron fuertes en Slivice, un asentamiento de la localidad de Milín, a seis kilómetros de Přibram, que pasaría a la historia como uno de los últimos lugares del continente europeo donde se luchó en la Segunda Guerra Mundial, como contó a la Radio Checa Josef Velfl, director del Museo de la Minería de Přibram.
“La batalla tuvo lugar en la noche del 11 al 12 de mayo de 1945. Estuvo precedida por un enfrentamiento con los miembros de las fuerzas militares de Hitler que se habían hecho fuertes en la cuenca de Milín después de que el ejército estadounidense bloqueara la línea de demarcación. Contra este grupo salieron primero partisanos de Příbram, pero fueron severamente diezmados porque iban armados sólo con armas de infantería ligera y enfrente tenían un ejército experimentado y entrenado”.
Tras el fracaso de los partisanos, llegó el Ejército Rojo, prosigue Velfl.
“Después de que los partisanos se quedaran en desventaja, llegó a Příbram el Ejército Soviético, los miembros de tres frentes ucranianos, que lanzaron un ataque en horas de la tarde y la noche y obligaron al grupo alemán a rendirse, lo que supuestamente ocurrió alrededor de las 3 de la mañana del 12 de mayo”.
Soldados estadounidenses y checos terminaron uniéndose también al combate.
El caos en la zona en esos primeros días de la posguerra, con tanta tropa huyendo de su propio destino, de las represalias y las previsibles ansias de venganza de los pueblos que habían sido ocupados y masacrados. Por la misma región, en esos mismos días, pasó el Ejército de Vlásov, un grupo de rusos colaboracionistas con los nazis, que sin embargo, terminaron enfrentados a los propios alemanes, cuenta Velfl.
“En la misma zona, se enfrentaron los días 9 y 10 de mayo, unidades del conocido como Ejército de Vlásov, los miembros del Ejército Ruso de Liberación (ROA) que también se enfrentaron contra el ejército alemán luchando por la ruta de retirada hacia el suroeste. Y desde el suroeste y el oeste, se unieron a los combates también miembros del ejército estadounidense, en concreto, de la 4ª División de tanques”.
“No sabíamos qué estaba pasando”
Un habitante de Milín, Jiří Vostarek, que entonces tenía ocho años, recuerda a la perfección aquella agónica noche escondido con sus padres.
“Realmente vivimos momentos tristes aquí en las últimas horas de la guerra, el 11 de mayo, con mi padre y mi madre en el sótano donde estábamos escondidos. No sabíamos qué estaba pasando, había disparos, retumbaba todo. Hasta la mañana no cesaron los disparos. Entonces, por el monte salían las tropas y llegaron los soldados del Ejército Rojo, que fueron los primeros de las tropas de liberación en llegar aquí a Milín”.
El panorama al salir de su escondite era desolador, recuerda.
“Frente a nosotros, todo el valle estaba lleno de armamento y ruinas. Más tarde supimos también que había muertos entre los habitantes de Milín. Habían matado a los Štěpán a cientos de metros de nuestra casa”.
Los Štěpán no fueron los únicos. Josef Velfl menciona al que se tiene como la última víctima de la Segunda Guerra Mundial en Checoslovaquia.
“Se considera como una de las últimas víctimas de la Segunda Guerra Mundial en la lucha por esa vía de avance a un legionario de la Primera Guerra Mundial, Josef Sládek, de Chraštice, que es un pueblecito muy cerca de Milín, que fue alcanzado por una ráfaga de ametralladora alemana el 12 de mayo aproximadamente a las 6 de la mañana”.
La destrucción que habían causado los nazis en su ocupación durante la guerra, la seguían causando en su retirada, pero esta vez el objetivo era ser hechos presos por los estadounidenses y no los rusos. Lo que no sabían es que según se había acordado en Yalta, Estados Unidos los iba a entregar a todos sin excepción a las autoridades soviéticas en cualquier caso. Y así se hizo.
Relacionado
-
80 años del final de la Segunda Guerra Mundial en Checoslovaquia
En Radio Praga Internacional repasamos los principales eventos que marcaron el histórico año de 1945 y cómo se vivieron en la antigua Checoslovaquia.








