Errar es humano, viralizarlo es checo: la colección de corderitos de Pascua feos que conquista internet
Desde Estados Unidos, la creadora de Czech Cookbook, Kristýna Koutná, rescata las tradiciones checas de Pascua, más allá de las diferencias culturales, mientras su insólita colección de fotos de “beránky” maltrechos se convierte en un fenómeno que mezcla humor y sentido de pertenencia.
Como tantas otras personas que emigran de su país, al llegar a Estados Unidos como au pair y luego estudiar un semestre en una escuela de Florida, Kristýna Koutná no tardó en pensar en la idea de prepararse comida checa, pero, por supuesto, a su deseo aun le faltaba chocar de lleno con la realidad.
“Y, en realidad, empecé a darme cuenta de que los ingredientes aquí son completamente diferentes, así que tuve que experimentar un poco con la cocina y con la repostería. Luego pensé: si a mí me costó tanto descubrirla, ¿por qué no compartir toda esta información con otras personas que seguramente también estén luchando como yo luché? Así fue que, hace trece años, fundé Czech Cookbook: empecé a hacer videos en YouTube y a recomendar ingredientes que son fáciles de conseguir en las tiendas estadounidenses. Y la verdad es que tuvo mucho éxito: mucha gente se entusiasmó con la idea de poder preparar nuestras recetas clásicas, como por ejemplo los knedlíky, así que fue muy bonito porque gracias a eso ayudé a otros y no me guardé esos secretos solo para mí”.
Recetas checas aptas para todo público
Es decir que, en su exitoso canal Czech Cookbook, Kristýna enseña a hacer, en inglés, recetas tradicionales como česnečka (sopa de ajo), jitrnice, guláš y koláč. Sus videos cuentan con más de treinta y mil seguidores de todas las edades que, además, son muy activos a la hora de comentar cada una de sus recetas.
“Me siguen también los niños, y es muy bonito el hecho de que, por ejemplo, las mamás ven mis videos con sus hijos, y hasta me da la sensación de que ellos cocinan mientras los ven. Porque en mis videos soy muy detallista y perfeccionista: menciono cada uno de los detalles para que a todos les salga bien la receta. No hago estas recetas para expertos en cocina o algo así, sino para que cualquiera pueda prepararlas, incluso un niño que cocina por primera vez. Por eso explico todos los detalles, y así es que cocinan mis recetas personas de casi todo el mundo. Siempre me sorprende cuando alguien me dice que me saluda desde la Patagonia, donde hacen mis recetas, o que hay comunidades checas en distintos países de Asia. Lo más frecuente, por supuesto, es Estados Unidos, Canadá y Australia, porque allí hay muchos más inmigrantes checos".
Kristýna vivió casi veinte años en California, pero hace poco se mudó a Carolina del Norte con su marido brasileño, por lo que fueron de la costa oeste a este del país, aunque también pasaron por la experiencia de vivir juntos en Chequia durante el Covid, para poder estar cerca de sus padres.
“Estuvimos casi dos años en Chequia antes de mudarnos de nuevo a Estados Unidos. Y después regresamos medio año más. Así que mi marido estuvo allí como dos años y medio, incluso jugó al fútbol. Estaba muy entusiasmado y formaba parte del equipo local. Aprendió un poco de checo, sobre todo las palabras sencillas y recuerdo que cuando estaba con los futbolistas, volvía y me preguntaba: ‘¿Qué significa esto?’ Y yo le decía: ‘Bueno, mejor ni te lo traduzco’”.
Exceso de glucosa
A Kristýna le gusta asistir también a los distintos festivales checos que tienen lugar en todo Estados Unidos, algo que se conoce como Koláčky Days o Czech Days. Añade que son muchos los eventos de ese tipo que se organizan cada año, sobre todo en verano, con el objetivo de mantener vivas las tradiciones checas. Y, aunque en términos generales, a Kristýna le gusta vivir en Estados Unidos, su paladar tiene un fuerte reclamo que hacer.
“Los dulces como las koblihy (donas rellenas) son excelentes en la República Checa. Aquí en Estados Unidos solo tienen cupcakes, donuts, cosas así. Y todo es extremadamente dulce, aquí todo lo hacen muy dulce. Así que para mí, si estoy en alguna fiesta o en casa de alguien, siempre pienso: ¿vale la pena comer esto con tantas calorías? Porque sé que realmente será demasiado dulce y no podré comer más de uno. No sé por qué le ponen tanto azúcar, pero es así con todo. El pan es dulce, la bollería es dulce, todo. En todas partes hay azúcar, incluso los productos ahumados son dulces, el jamón es dulce, ese tipo que se hornea entero, por ejemplo. Todo es dulce, incluso el tocino lo hacen con miel”.
Por siempre joven
“Mi abuela siempre quería que la ‘azotaran’ con la ‘pomlázka’ porque quería mantenerse sana y joven; y, mira, vivió hasta los 93 años”.
Kristýna Koutná
Esas diferencias de paladar también se extienden a fiestas como la Pascua, que se celebra justamente hoy. En ese sentido, explica Kristýna que la mayor diferencia es que, en Estados Unidos, la Pascua solo se celebra el domingo, día en que la mayoría de la gente va a la iglesia y, por la tarde, hacen la tradicional búsqueda de huevos de chocolate en el jardín. El lunes, en cambio, es un día completamente normal a diferencia de lo que ocurre en Chequia.
“No tienen días libres como, por ejemplo, nosotros en la República Checa, donde hay, creo, hasta cuatro días sin escuela, y eso aquí no existe. A veces también se celebra el Viernes Santo, pero lo principal es el domingo. Y la tradición checa de “azotar” no se hace para nada. Eso de azotar a las chicas checas aquí causaría bastante rechazo. De hecho, se escandalizan cuando lo comparto o hablo de ello. Cuando los extranjeros conocen esa tradición, les resulta chocante. Pero son simplemente culturas y costumbres diferentes. Para nosotros, a excepción de algunos pueblos donde algunos hombres, ya un poco bebidos, pueden pasarse, se entiende como algo para que la mujer esté sana. Por ejemplo mi abuela, que vivió hasta los 93 años, cada año quería que la azotaran, porque quería mantenerse sana y joven. Y, mira, vivió hasta los 93 y ella lo exigía. Así que nosotros lo vemos de otra manera, pero entiendo que, desde la perspectiva de los extranjeros, puede resultar chocante”.
Más allá de entender esas críticas, Kristýna dice que a ella la tradición de la pomlázka sí le gusta y la comprende, siempre y cuando se practique dentro de los límites de lo aceptable.
“Mi papá siempre se aseguraba de que, cuando mi hermana y yo todavía dormíamos en la cama, él venía, nos tocaba un poco las piernas y nos ‘azotaba’ suavemente, con respeto. Solo quería asegurarse de que las tradiciones se mantuvieran, y yo estaba contenta por eso. Pero una vez estuve en un pueblo con una compañera de clase y experimenté un ‘azote’ que no quisiera repetir. Como mencioné antes, algunos chicos se emborrachan y ya no tienen delicadeza, y eso no me gustó; terminé con moretones, y la verdad que eso no está bien”.
Aquella abuela tan longeva que exigía ser azotada fue, durante décadas, la encargada de hornear el tradicional corderito de Pascua y asegura Kristýna que siempre le quedaba tan precioso que todos los miembros de su familia lo esperaban con muchas ganas.
“Tenía un molde especial, que lamentablemente se rompió, y no podemos conseguir uno del mismo tamaño. Así que cuando mi mamá lo intentó y compró otro molde, la masa se salió toda, porque la receta está pensada para un molde grande. Así que esa era una tradición en nuestra casa. Yo, por mi parte, horneo mazanec y también jidáše. Los jidáše se hornean ya sea el Miércoles Santo o el Jueves Santo, para comerlos en el desayuno por la mañana. Así que esos definitivamente los hago, y también el mazanec para el domingo o el lunes, para que tengamos”.
El encanto de los defectos
Sin saberlo, esos fallidos corderitos que su madre intentó hacer infructuosamente sin el molde adecuado, de alguna forma anunciaban lo que sería uno de los grandes hits de sus redes sociales: la curiosa colección de fotos sobre corderitos de Pascua maltrechos.
“Ahora mismo tengo alrededor de 250 fotos de estos corderitos fallidos que surgen, muchas veces, por no tener un buen molde. Cuanto más intentan decorarlos, peor quedan. Me alegra haberme convertido en esa persona a la que le mandan estos corderitos feos, es una tradición muy bonita”.
Kristýna Koutná
“En 2022 encontré una especie de collage que alguien había hecho en Estados Unidos y pensé: ‘wow, esto es interesante’. Empecé a investigar y encontré muchos corderos de Pascua fallidos por todo internet. Así que los fui coleccionando y compartiendo. Ese fue el primer álbum de estos corderos fallidos y se hizo muy popular. Cada año fueron llegando más y más, porque muchos checos empezaron a enviármelos. Así que la colección fue creciendo. Ahora mismo ya tengo alrededor de 250 fotos de estos corderos fallidos. Así que, después de todos estos años, ya tengo una colección bastante grande. Este año ya hay algunos nuevos, y a todos les encanta, les divierte mucho. Siempre me escriben diciendo que les alegró el día, así que es muy bonito. Y es que, para quienes los hacen, a veces es un accidente: no tienen un buen molde o no lo engrasan bien. Pero muchas veces intentan decorarlos, y cuanto más lo intentan, peor quedan. Entonces salen corderos muy curiosos, muy graciosos. Me alegra que la gente me los envíe, porque de alguna manera me he convertido en esa persona a la que se los mandan. Incluso me dicen que los corderos feos es la mejor tradición de la Pascua, así que me parece muy bonito”.
De tanto coleccionar fotos de corderitos maltrechos, Kristýna terminó convirtiéndose casi en una especialista en detectar los principales errores a la hora de preparar ese dulce que ella considera típicamente checo. Aun así, reconoce que, quizá por la influencia de los inmigrantes checos, también llegó a verlo en algunas ocasiones en Estados Unidos. De todos modos, aclara que allí lo que más se hornea son conejos de mantequilla. Para ella, el simbolismo del cordero resulta especialmente apropiado: por un lado, representa la figura de Jesús como Cordero de Dios y, por otro, evoca la carne, todo aquello que durante la Cuaresma estaba prohibido comer.
“Siempre que la gente intenta darle al corderito una cobertura de crema, las cosas suelen acabar mal: el color se corre, no se desmolda bien o se le rompe la cabeza. Son muchos los casos en los que intentan sacarlo del molde y, como la cabeza no está bien engrasada, tiende a quebrarse. Yo sé que hay familias que, cuando están en la mesa, tienen miedo de empezar a cortarlo porque no quieren arruinar a su corderito tan especial. Actualmente, tengo unas 250 fotos de corderitos y siguen aumentando. Algunos preguntan por los corderitos “bonitos”, y yo también los comparto, pero la gente se divierte más con los corderitos fallidos, lo cual lo entiendo perfectamente porque son muy graciosos. Pero la verdad que sé lo difícil que puede ser hacerlos: cuando lo horneábamos juntas con mi mamá, a veces nos salía una especie de foca, porque no tenía orejas; pero en cuanto al sabor, la mayoría de las veces no se nota. Siempre nos reíamos cuando los horneábamos, y a veces las orejas no se formaban bien durante la cocción, así que terminábamos con esas tiernas ‘foquitas’. Pero la tradición es bonita; a mí me gusta. Sé que la gente cocina con sus hijos, dejando que los decoren o que hagan uno bonito para la mesa. Así que es divertido”.
Hora de cocinar
Asegura Kristýna que parte del éxito de su propuesta integral de Czech Cookbook se debe a que los checos tienen la costumbre de invertir varias horas en la cocina ya que muchos platos son bastante complejos, caseros y llevan su tiempo, mientras que, en Estados Unidos, la tendencia general es mucho más práctica: almorzar un sándwich y cenar comida procesada que se vende en los supermercados y solo hay que calentar. Del mismo modo, se sorprendió al darse cuenta de que en Estados Unidos prácticamente no existen las típicas cantinas o comedores checos, donde la gente puede disfrutar de un buen menú caliente con sopa. En lugar de eso, confirma que la mayoría de los oficinistas comen en locales de comida rápida. Tal vez por esos mismos motivos, su libro de recetas se encuentra completamente agotado.
“En realidad, cuando empecé con mi página y a hacer recetas, yo solo tenía el canal Czech Cookbook y la gente me preguntaba constantemente: ¿y dónde está el libro? Así que, desde ese momento, empecé a pensar que debería publicar un libro de cocina físico y comencé a trabajar en ello. Pero en realidad lo publiqué yo misma, tuve que aprender todo sobre cómo hacerlo. No fui con ninguna editorial, así que mandé a imprimir todo por mi cuenta y lo hice sola. Ya lo he impreso seis veces, y ahora mismo no me queda ninguno, ni en la República Checa ni aquí en Estados Unidos. Así que tengo que volver a ahorrar dinero, porque es caro y yo misma lo financio. Mando a imprimirlo y a distribuirlo, y ahora es aún más complicado y más caro debido a todos los aranceles que Estados Unidos ha impuesto. Así que no es nada fácil. Además, cuando se imprime, hay que hacerlo en grandes cantidades para que valga la pena el precio por unidad y no sea extremadamente caro”.
“Trabajo para mantener vivas nuestras tradiciones checas y compartirlas con la gente”.
Kristýna Koutná
Desde la publicación de ese primer volumen ya pasaron siete años y, como las recetas son tantas, cuenta Kristýna que ya se encuentra trabajando en un segundo volumen. Mientras tanto, además del canal de Youtube, administra con mucha dedicación su página de Facebook, que cuenta con más de cien mil seguidores.
“Le dedico mucho tiempo: intento publicar contenido que entretenga a la gente y estudio mucho las tradiciones. Desde el principio, trato de compartir algo de lo que se pueda aprender, algo nuevo sobre las tradiciones. Por ejemplo, en Navidad comencé a hacer una serie que duró treinta días sobre las tradiciones navideñas, compartiendo cada día una tradición. A la gente le gustó mucho, porque aprendieron sobre nuestras tradiciones navideñas que son muy especiales. La cultura checa es realmente rica, aquí hay muchas personas cuyos padres o antepasados emigraron durante la Segunda Guerra Mundial o antes del 68, o durante el 68. Entonces, hay gente que ya casi no tiene conexión con la cultura checa. Por ejemplo, en Texas o Nebraska hay pueblos que, si bien hasta tienen calles checas, ven también cómo el idioma se va perdiendo. La lengua decae, y las conocidas panaderías checas cierran. Me da pena, porque estuvieron ahí muchos años y la gente las recuerda con cariño. Por eso estoy aquí, para mantener vivas esas tradiciones y compartirlas con la gente: la cultura, la comida, las recetas. Me dedico mucho a Facebook para eso. Paso varias horas al día y siempre me llegan comentarios y me mantengo activa. Leo los comentarios, respondo a la gente o les doy un ‘me gusta’. La gente es muy amable: tengo una gran comunidad, es muy bonito leer los comentarios y conocer a la gente, sus historias, cómo llegaron sus abuelas y abuelos a Estados Unidos, en qué condiciones difíciles vivieron, cómo empezaron y cómo construyeron todo. Es muy interesante”.
Además de esas valiosas tradiciones, en su perfil de Facebook Kristýna comparte numerosas curiosidades, artesanías, fotos, paisajes y humor vinculado con el universo checo que siempre resulta muy inspirador para los descendientes e interesados en las costumbres checas. Y algo que se destaca y se repite con mucha frecuencia dentro de ese material tan caudaloso son las inoxidables imágenes del gran ilustrador Josef Lada.
“Mi esposo, que es de Brasil, no tenía ninguna experiencia con esas ilustraciones, no creció con ellas y está fascinado. Dice que son simples, pero significativas y expresivas. Las ilustraciones son preciosas, y por eso me gusta compartirlas. Incluso hablamos con un descendiente de Josef Lada: pensamos que, si pudiera también ofrecer sus productos sería algo bonito para el futuro. Por ahora, lo que ofrezco son calendarios de mesa, que vendo en Estados Unidos y Canadá. Cada año, durante muchos años, la gente ya sabe que puede comprarlos aquí, porque antes mi mamá tenía que enviármelos. Así que eso está muy bien. Aquí tengo dos calendarios sobre mi escritorio: uno pequeño, otro grande y es bonito tener estas imágenes, y la gente se alegra con ellas. Siempre es algo que anima el día. Ayer mismo pensé que en Facebook hay tantas cosas negativas que lo que yo intento es que mi página haga que la gente se sienta feliz”.
Con ese gran objetivo en mente, atraviesa también estos días Kristýna Koutná y, mientras hace reír a su público con su hilarante colección de fotografías de corderitos de chocolate maltrechos, les desea a nuestros oyentes unas muy felices Pascuas.
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