Elecciones en Chequia: mucho trabajo por poco dinero dentro de una Europa de contrastes
Con apenas 72 euros por una jornada de 18 horas, las comisiones electorales checas tienen problemas para reclutar miembros. La subida salarial prevista para 2026 llega tras ocho años de congelación, mientras en otros países europeos las remuneraciones y métodos de designación varían enormemente.
A pocas semanas de las elecciones parlamentarias en Chequia, previstas para el 4 y 5 de octubre, partidos políticos y municipios se esfuerzan por cubrir todas las plazas en las comisiones electorales. Sin embargo, la baja remuneración y las largas jornadas disuaden a muchos ciudadanos. Tanto es así, que el Ministerio del Interior checo se ha visto obligado a anunciar la primera subida salarial para estos puestos en ocho años… aunque no llegará hasta 2026.
En la actualidad, un miembro de la comisión electoral checa cobra unos 72 por toda la jornada; el vicepresidente o secretario, unos 85 euros; y el presidente, unos 90 euros. Traducido a horas efectivas —unas 18 en total—, supone cerca de 4 euros la hora para un vocal y menos de 5 euros para el presidente.
En algunos casos, los municipios incluso complementan la retribución con fondos propios, como en Praga 6, con 40 euros extra; en Praga 4, hasta 60 euros más extra por persona, para una jornada que incluye desde el juramento hasta la preparación del local electoral y, por supuesto, la gestión de la votación y el escrutinio, que puede prolongarse hasta bien entrada la tarde del sábado.
La última subida fue en 2018, mientras que el nuevo decreto, que el Ministerio del Interior prevé aplicar en enero de 2026, fijará la paga en unos 143 euros para el presidente y el secretario, 122 euros para el vicepresidente y 102 euros para los vocales.
¿Cuánto se cobra en el resto de Europa?
De esta forma, la realidad checa contrasta con la disparidad de criterios en la Unión Europea. Empezando por el caso español, la designación es por sorteo obligatorio y la remuneración —lineal, sin distinción de cargo— es de 70 euros al día, que puede superar las 16 horas, situándose en la franja baja de la UE junto a Rumanía (70 euros), Eslovenia (74€), Portugal (51,93€) o Eslovaquia (50–70€). En el otro extremo, Irlanda paga 350 euros por la jornada de votación y 250€ por el escrutinio, mientras que Alemania ofrece unos 240€ y Luxemburgo, 200€.
En países como Austria o Dinamarca, el pago depende de las horas de apertura de los colegios: en Austria, entre 33 y 100 euros según la duración; en Dinamarca, 60 euros por menos de cuatro horas y 120 euros por más. En Letonia, la tarifa es horaria: de 5 a 6 euros. Italia fija entre 120 y 150 euros según el tipo de elección y si se prolonga la jornada.
En cuanto al método de elección, la mayoría de países hacen que sus mesas las designen partidos o ayuntamientos, o bien se cubren con voluntarios contratados. Frente a esto, está el caso español, al que se suman Bélgica y Grecia, en el que la mesa electoral se sortea entre todo el censo. Chipre, por ejemplo, recurre a funcionarios, y allí curiosamente el presidente de mesa es el mejor pagado de la UE: 357 euros por jornada, frente a los 180 euros de sus asistentes.








