El animador argentino Diego Polieri reflexiona sobre Los Simpson, Tarzán, la “época Pixar” y la IA
Con motivo de su participación como jurado en el festival internacional de animación Anifilm en Liberec, conversamos con el animador argentino Diego Polieri, conocido por su trabajo en proyectos como Spider-Man: A través del Spider-Verso, la serie de Netflix Love, Death & Robots, o el videoclip At The Door de The Strokes. Durante la charla, Polieri reflexionó sobre los cambios en las técnicas de animación, la evolución digital, y los límites que impone la inteligencia artificial.
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Diego Polieri fue uno de los tres jueces principales en la categoría de largometraje en el Festival Internacional de Animación Anifilm, en Liberec. En su visita a Praga, el dibujante y director de animación reflexionó sobre el proceso de evaluar las películas, labor para la cual fue necesario primero encontrar un lenguaje común con los otros dos jueces, de Alemania y Egipto. El argentino compartió que, al tener cada uno un background muy diferente, hubo varios puntos de vista que tuvieron que encontrarse para poder llevar a cabo dicha evaluación. Así, las charlas de los tres se alargaban a menudo hasta horas tardías mientras iban y venían por los rincones de Liberec.
“A la hora de desarrollar mi criterio, trato de ver que la película me conmueva, me toque de alguna manera. Después, me interesa estar inmerso en la película, la mayor inmersión que tenga en la película lo considero un buen signo. Y después también traté de filtrar mi gusto personal un poco más con la razón y ecualizarlo, digamos, con un pensamiento más teórico”.
Además de figurar como juez, Polieri lideró un workshop en el festival, donde acercó el proceso detrás de la animación 2D que llevó a cabo en la película Spider-Man: A través del Spider-Verso. El argentino, que se especializa en el método de animación 2D tradicional, es amante del dibujo y la expresividad de los planos hechos a mano. Con las nuevas tecnologías que están transformando aceleradamente la industria audiovisual, el artista nos acercó algunas de las más usadas en un ejemplo bien conocido.
Las técnicas de animación de Los Simpson
“El caso de Los Simpson es un buen ejemplo del proceso de producción”, explica Polieri al hablar de la transición de técnicas en la industria. “Los Simpson empezaron antes de la digitalización, se hacían en papel. Eran puramente dibujados a mano y eran muy bellos, muy lindos esos episodios”. El animador hace referencia a la primera etapa de la serie, cuando toda la producción era en el método 2D tradicional, y todos los planos se dibujaban a mano. Más adelante, Polieri aclara que Los Simpson empezaron a mezclar esta técnica con la técnica cut-out, que se apoya en un software para optimizar los tiempos de producción sin perder del todo la esencia estética de los personajes.
Dentro del enfoque cut-out, el animador destaca un aspecto clave que agiliza la producción: el rigging.
“Tengo entendido que hay mucho rigueado. El rigueado quiere decir que se prefabrican los dibujos y después se pueden ir utilizando donde se necesiten. Eso ahorra mucho tiempo. Pero eso es gracias a lo digital, al software”.
Así, en lugar de dibujar cada expresión desde cero, los estudios cuentan con bibliotecas de elementos animables, como un rostro de Bart Simpson ya configurado con múltiples expresiones que se activan según convenga la escena. “De la otra forma, está de alguna manera automatizado”, resume Polieri, señalando que esta técnica “funciona muy bien” para mantener una apariencia fluida y consistente en pantalla.
Sin embargo, Polieri no duda en señalar que, a pesar de las ventajas prácticas del sistema digital, el 2D tradicional sigue siendo una técnica insustituible por su capacidad expresiva. “En el 2D tradicional cada dibujo lo haces vos y lo manipulas a gusto. Obviamente, cuanto mejor dibujante y animador seas, mejor, porque lo vas a hacer de la manera justa. Pero te da esa versatilidad porque vos estás teniendo control de todo lo que hay en la pantalla, estás dibujando cada plano. Y desde ahí, es infinito todo lo que puedes hacer”.
Animar como Miguel Ángel
Para ilustrar esta diferencia, el animador recurre a una analogía escultórica: “Con el 2D tradicional puedes generar muchas sutilezas. Desde el movimiento y hasta cómo rotar los objetos en el espacio. Entonces una mano la ves de todas las perspectivas y queda muy naturalista. Es como la diferencia entre una escultura de Miguel Ángel y algo más contemporáneo, más plano, que está más basado en el diseño gráfico y la síntesis”. De este modo, la animación tradicional permite alcanzar un grado de detalle tridimensional que la técnica cut-out difícilmente puede replicar.
¿Y cómo puede el espectador distinguir entre ambas técnicas? Polieri sugiere observar la complejidad del movimiento y, en cierto modo, las imperfecciones propias del trazo manual. “Cuando es muy buena, la animación 2D tradicional también puede limitarse. Si pensamos, por ejemplo, en Los supercampeones de los japoneses, utilizan 2D tradicional, pero para abaratar costos lo hacen tan sencillo que es muy poco lo que realmente animan. Son más bien dibujos lindos con poco movimiento”. En contraste, recuerda la ambición técnica de producciones como Tarzán de Disney, donde la animación 2D tradicional alcanza un dinamismo expresivo que solo es posible gracias al trabajo minucioso de dibujar cada cuadro individualmente. “Esa sutileza de movimientos y de tridimensionalidad en el personaje, con distintos gestos, etc., sólo lo puedes lograr cuando dibujas cada plano por separado. El cut-out no te permite esa versatilidad”.
Esperanza frente a la inteligencia artificial
Respecto a los retos contemporáneos de la industria, Polieri señala que la inteligencia artificial es una de las principales preocupaciones del sector. Aunque reconoce que la IA ya tiene un lugar dentro del proceso de animación, especialmente en la técnica cut-out, aún está lejos de igualar la sensibilidad artística de un animador humano. “Lo que sería innovador para la técnica es que la inteligencia artificial permita generar los intermedios o directamente una animación tradicional desde cero en forma automática. Eso no existe hasta el momento, porque sería la computadora dibujando con un criterio muy humano de cómo son esas fases”. Según el artista, la IA aún se limita a mover formas preexistentes, sin la capacidad de interpretar ni construir una secuencia de dibujos con intencionalidad expresiva.
En un presente donde las herramientas digitales y automatizadas prometen velocidad y eficiencia, la mirada de Diego Polieri recuerda que la animación es, antes que nada, una forma de arte. Si bien el avance tecnológico abre nuevas posibilidades, también plantea desafíos éticos y estéticos sobre el papel del artista y el alma de una obra animada. Para Polieri, mientras la inteligencia artificial no logre replicar la sensibilidad humana, el trazo del animador seguirá siendo insustituible. Porque, como él mismo concluye: “la animación tradicional es infinita porque tú controlas cada cosa que aparece en la pantalla”.
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