El alce viajero Emil terminó sus peripecias en Šumava

La odisea del alce viajero Emil llegó al parecer a su fin. El animal pasó por cuatro países y su nuevo hogar lo halló en la sierra de Šumava, en el suroeste de Chequia.

Foto: Policie ČR

El joven alce Emil, cuya larga travesía fue seguida este año por miles de habitantes de Europa Central, terminó su viaje, al menos por el momento, en la sierra de Šumava, que se extiende en el sur de Bohemia. En su viaje pasó por cuatro países –Polonia, Eslovaquia, Austria y Chequia–, superó varios ríos y se comió un montón de manzanas, en plantaciones, jardines o árboles en los caminos.

A comienzos de junio, Emil apareció en Moravia del Norte, en el noreste de la República Checa. Varias personas se toparon de sorpresa con él, entre ellos Dominik Věrný, de la localidad de Korytná, quien lo vio en julio y compartió su vivencia con la Radio Checa.

“Justamente salimos de casa con mi amigo y acordamos ir a la represa local para sentarnos allí en un banco a charlar. Fuimos allá y pasados diez minutos vi la silueta de un animal que salía del bosque. Pensé que se trataba de un corzo o algo así, pero al acercarse me quedé muy sorprendido porque me di cuenta de que era un alce”.

Foto: Barbara Seiberl-Stark

Según Samuel Prchlík, el amigo que iba entonces con Dominik, el animal no les tenía nada de miedo.

“Nos dimos cuenta de que el animal no aparentaba tenernos miedo, se fue acercando a nosotros, hasta que luego dio media vuelta y se dirigió allá, por detrás de una de las colinas. Al parecer, se fue para tomar agua del estanque. A nosotros sí nos dio un poco de miedo, mi amigo se quedó un poquito atrás incluso… El alce era bastante grande, yo diría que con la altura de su cabeza nos sobrepasaba a los dos”.

Foto: Samuel Prchlík

Para Dominik y Samuel ese encuentro con el alce Emil fue la mejor vivencia de este año y coincidieron en estar muy contentos por haber visto a ese animal viajero tan de cerca y de figurar entre las relativamente pocas personas que tuvieron esa posibilidad.

Al pasar después el majestuoso animal por Moravia del Sur, fue visto cerca de la ciudad de Hodonín por Tomáš Horváth, quien también guarda un bonito recuerdo del animal.

Foto: Tomáš Horvath

“Un día por la madrugada tomábamos café con mi amigo en la terraza de mi casa. Eran como las cinco de la mañana, ya que los dos somos muy madrugadores. Yo me puse a ver las noticias en mi celular y de pronto leo que alguien fotografió a un alce muy cerca de donde nos encontrábamos. Entonces le dije a mi amigo que también nosotros podríamos salir a buscar el animal, que podría ser divertido, y así lo hicimos. Nos topamos con el alce Emil en la carretera principal que va a Eslovaquia. Daba vueltas por allí y parecía muy feliz. Justo salía el sol, y el animal quedaba delante, fue una vista realmente hermosa. Más por ser muy temprano, y aunque era verano, hacía frío todavía y el animal exhalaba vapor por la nariz. En fin, un animal muy bonito”.

El alce Emil visitó también un festival de música metal celebrado en verano en la localidad morava de Vizovice y varias veces provocó que se detuviera la circulación tanto por carreteras como por vías férreas. En Austria, uno de los países de la odisea de Emil, le consagraron una canción que apareció en You Tube.

En vista del peligro que el animal representó, sobre todo, en las autopistas, en septiembre las autoridades de Austria decidieron sedarlo y liberarlo en plena naturaleza en las proximidades del Parque Nacional de Šumava, en Chequia, donde vive ya una población de alces.

Jan Dvořák, portavoz del Parque Nacional de Šumava, considera importante que el joven alce Emil traiga nueva genética, como dijo a la Radio Checa.

Jan Dvořák | Foto: Ivana Schweitzerová Kolaříková,  Český rozhlas

“La presencia de un nuevo alce en Šumava, que probablemente proviene de Polonia, y luego de su largo recorrido y su posterior traslado, es naturalmente un gran aporte para la población de alces de Šumava. Lo más importante no es que ayude a aumentar la reproducción, sino el hecho de que trae una nueva genética”.

Cabe desear, por tanto, que el alce Emil adopte Šumava como su nuevo  hogar, se quede y se integre con la población local de su especie, para que, finalmente, abandone esa afición a los viajes en solitario.

Autores: Ivana Vonderková , Leona Nevařilová | Fuente: i-rozhlas
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