Débiles manifestaciones contra la OTAN en Praga

Manifestación contra la OTAN, foto: CTK

Anarquistas protestan en estos días en las calles de Praga contra la guerra y la OTAN. Los temores de que se produjeran duros enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, como en el año 2000 durante la cumbre del FMI y el Banco Mundial, no se cumplieron.

Manifestación contra la OTAN, foto: CTK
En la capital checa no protesta este año tanta gente como en 2000. Se esperaba que a las calles saldrían miles de manifestantes, sin embargo, en realidad se reunieron sólo unos centenares de anarquistas.

Uno de los motivos de que las manifestaciones sean pacíficas es que a Praga no llegaron radicales militantes del exterior, como por ejemplo los italianos de la organización Ya Basta!, que durante la cumbre del FMI, en vestimentas blancas y máscaras antigases, estaban en las primeras filas del tumulto que atacó a la policía. Este hecho se debe también a los rigurosos controles en las fronteras checas, los aduaneros no permitieron entrar en el país en los últimos tres días a aproximadamente 320 extranjeros por sospecha de que pudieran provocar disturbios en Praga.

La policía, además, esta vez dispone de un equipamiento adecuado. Dos años atrás, casi con las manos vacías, hacía frente a los adoquinazos y cocteles molotov de los extremistas. Hoy día unos 12 mil policías están equipados perfectamente y tienen la situación bajo el control.

Manifestación contra la OTAN, foto: CTK
La manifestación contra la guerra y la OTAN, que convocó la Federación Anarquista Checoslovaca para este jueves, empezó simbólicamente en la Plaza de la Paz. Los adversarios bajo banderas rojinegras se dirigieron después hacia el Palacio de los Congresos donde tiene lugar la cumbre de la Alianza Noratlántica coreando lemas contra la OTAN, el capitalismo, y también "Viva Argentina" o "Todos somos argentinos", para demostrar su solidaridad con la mala situación económica en ese país.

Los pequeños incidentes y peleas que se armaron durante la marcha fueron disueltas, paradójicamente, por los mismos anarquistas que respetaban tajantemente la disciplina, ya que querían demostrar de esa forma que son capaces de protestar sin utilizar la fuerza. La policía no tuvo que intervenir.