Cierra la última mina activa de carbón negro en Chequia

En la región de Ostrava-Karviná, la República Checa se prepara para cerrar a finales de enero la última mina activa de carbón negro, ČSM. Como consecuencia inmediata, alrededor de dos mil millones de toneladas de carbón que permanecen en los yacimientos serán inundadas y eliminadas del registro estatal, quedando definitivamente inutilizadas como recurso energético.

El cierre marca el final de la extracción de carbón duro en el país, una actividad que durante décadas fue clave para la economía y el suministro energético. Según las autoridades, la decisión responde tanto a la falta de rentabilidad como a los compromisos de transición hacia fuentes más sostenibles.

Los expertos advierten que, aunque las reservas son enormes, su explotación ya no resulta viable en el contexto actual de altos costos, presión ambiental y políticas europeas de descarbonización. El proceso de inundación de las galerías busca garantizar la seguridad y evitar riesgos de hundimientos o incendios subterráneos.

La clausura de la mina ČSM supone también un impacto social y laboral en la región, históricamente dependiente de la minería. Se prevé que parte de los trabajadores sea reubicada en otros sectores, mientras que el Estado y las empresas locales deberán afrontar el reto de la reconversión económica del área.

Con este paso, la República Checa se despide de una era minera que definió su desarrollo industrial, dando prioridad a la transición energética y a la búsqueda de alternativas más limpias y sostenibles.