Chequia tiene la red de bibliotecas públicas más densa del mundo
La República Checa puede enorgullecerse de ocupar el primer lugar a nivel mundial en lo que respecta a la densidad de bibliotecas públicas con una red de más de 6000.
Los checos son una nación de lectores. Cada checo mayor de 15 años suele leer unos 10 libros anualmente, de acuerdo con un reciente estudio aparecido en el servidor Učitel21 de la Universidad Palacký de Olomouc. A esta afición ayuda, sin duda, la densa red de bibliotecas públicas, con más de 6000 entre bibliotecas municipales, escolares, universitarias, de la Academia de Ciencias y de las instituciones sanitarias. Todas están abiertas al público. Hay además varios centenares de bibliotecas especializadas fundadas por diversas organizaciones y empresas.
A modo de comparación, Alemania, que tiene ocho veces más habitantes que Chequia, cuenta con sólo 4000 bibliotecas más, y en Estados Unidos hay una biblioteca por cada 19.500 habitantes aproximadamente, casi diez veces menos que en Chequia, en proporción.
El Estado checo y los ayuntamientos locales cuidan minuciosamente de estos establecimientos. Hace poco, por ejemplo, ha sido remodelada la biblioteca pública de Tábor y el portavoz de la Alcaldía de esa ciudad, Luboš Dvořák, explicó a la Radio Checa la relevancia de estos establecimientos.
“La reconstrucción de la biblioteca fue para nosotros una tarea fundamental, porque somos de la opinión de que estas instituciones no sólo prestan libros, sino que, sin lugar a dudas, son un centro con múltiples funciones educativo-culturales”.
En la remodelación de las bibliotecas ayudan con frecuencia también los estudiantes de arquitectura, como ha sido hace poco el caso de la remodelación de la biblioteca pública en Popůvky, según cuenta Amálie Šmídová, una de las estudiantes participantes en el proyecto.
“Junto con otros estudiantes presentamos algunas ideas, para, por ejemplo, dejar entrar más luz al edificio, o sea, abrir el espacio con más ventanas, y nuestras ideas han sido bien recibidas y gustaron a la comisión planificadora”.
250 años de bibliotecas públicas
La historia de las bibliotecas públicas en territorio checo se remonta al siglo XVIII. El pionero en prestar libros en Praga fue Wolfgang Christian Gerle, un masón proveniente de Fráncfort. En 1772 fundó en el edificio De la Media Estrella Dorada situado en la Plaza de la Ciudad Vieja el primer club educativo y de lectura en la capital checa. Tres años más tarde abrió un centro de préstamo de libros, situado en la cercana calle Karlova. Un libro se prestaba por un cuarto de florín, mientras que el coste por todo el año era de cuatro florines. No obstante, al cabo de algún tiempo, Gerle se enfrentó a serios problemas financieros y tuvo que cerrar tanto el club como la biblioteca, que luego fueron vendidos en subasta.
El hermano de Wolfgang Gerle, Ondřej Gerle, también fue bibliotecario. Gracias a él surgió en Praga el primer club público de lectura de revistas, situado también en la Plaza de la Ciudad Vieja, en el edificio Unicornio Blanco. El permiso oficial lo recibió en 1781, pero a pesar de que en la realización de este proyecto se gastó todos sus bienes, en 1799 se vio obligado a cerrar, al igual que todas las demás instituciones similares de la monarquía austrohúngara, a raíz de un decreto imperial que prohibía la existencia de “centros de préstamo de libros”.
En 1919, un año después de la fundación del Estado checoslovaco independiente, fue aprobada una normativa que le encargaba a cada localidad de cierto tamaño fundar su propia biblioteca como uno de los pasos para que todas las capas de la sociedad del nuevo país tuvieran acceso a la educación. Esto dio inicio al desarrollo de la densa red de bibliotecas que se mantiene y desarrolla hasta la actualidad. En Chequia hay incluso más bibliotecas que escuelas básicas: una biblioteca por cada dos mil habitantes, aproximadamente.
A los checos lo que más les atrae son las novelas policíacas, de fantasía y los cuentos. La mayoría de las personas prefieren libros en papel antes que los electrónicos o los audiolibros.
La mayor y más grande biblioteca en Chequia es la Biblioteca Nacional Clementinum, que dispone de unos ocho millones de libros y cuya historia, en su aspecto original se remonta hasta el siglo XIV.
A su vez, una de las bibliotecas más modernas del país es la Biblioteca Nacional Técnica, situada en el barrio de Dejvice, en Praga, e incluida por una revista de arquitectura hace algún tiempo entre las ocho bibliotecas más singulares del mundo.
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