Chequia se prepara para recibir a inmigrantes de Ucrania

Lubomír Zaorálek, foto: ČTK

La República Checa se mantiene firme en su rechazo a la política de Bruselas que insiste en la aplicación de un sistema de cuotas para la distribución de los inmigrantes entre los países comunitarios. El canciller advirtió ante la posible ola de inmigrantes de Ucrania que pedirán asilo en Chequia.

Lubomír Zaorálek, foto: ČTK
Los países del Grupo de Visegrád, Polonia, Hungría, Eslovaquia y Chequia, se mantienen firmes contra el plan de Bruselas de aplicar un sistema de cuotas obligatorias que determina el número de inmigrantes que debe acoger cada país comunitario.

El ministro de RR.EE. checo, Lubomír Zaorálek, dijo que Chequia tiene sus propios inmigrantes que llegan desde Ucrania.

“Este año atendimos un total de 990 solicitudes de protección internacional. En más de la mitad de los casos se trató de ucranianos, seguidos de cubanos y al final 60 sirios. El ministro del Interior, Milan Chovanec, me dijo que todos recibieron una respuesta positiva”.

El canciller checo alertó que somos testigos de una situación muy peligrosa que se está dejando de lado. Como consecuencia de la crisis de Ucrania hay en estos momentos alrededor de un millón y medio de desplazados, que empezarán a moverse hacia Europa.

Milan Chovanec, foto: ČTK
“Resulta evidente que vamos a trabajar, a prestar ayuda a los ucranianos. Les daremos asilo político, en caso de que lo pidan, porque vienen de un país que está en guerra. Tendremos que crear condiciones para que puedan vivir en nuestro país”.

Los políticos checos han repetido hasta la saciedad que los inmigrantes utilizan Chequia como país de tránsito, que no quieren radicarse aquí, y es por eso que no le encuentran sentido a la política de las cuotas. El ministro Zaorálek expresó su desacuerdo con las criticas desde Bruselas contra los países del Grupo de Visegrád.

“Nos critican porque supuestamente no somos flexibles a la hora de aceptar las propuestas de Bruselas sobre inmigración, pero yo veo falta de flexibilidad a la hora de reaccionar a nuestras propuestas de reforzar las fronteras exteriores de Europa, de crear centros de registro y tomar medidas para controlar la gigantesca ola migratoria”.

La crisis migratoria ha puesto a tambalear el espacio de libre circulación Schengen. Cada vez son más los políticos y ciudadanos que piden que los controles fronterizos, renovados de manera temporal, se refuercen, así como las fronteras exteriores de Europa.