Chequia apuesta por el comercio justo: 143 millones de tazas de café en 2024
Los consumidores checos compraron en 2024 más de 1250 toneladas de café y 3500 de cacao con certificación Fairtrade, mayormente de Latinoamérica. Esto generó más de 1,5 millones de euros en apoyo a agricultores y comunidades. Sin embargo, las industrias del café y cacao enfrentan un aumento de precios sin precedentes con impacto global.
"Como si los precios se volvieran locos. Solo en los últimos dos años el precio del cacao ha subido un 250% y el del café se ha duplicado. Es una situación extrema".
Café, cacao, plátano, té o flores. Muchos checos se han acostumbrado a escoger productos que llevan el sello de Fairtrade, es decir, la garantía de que fueron producidos bajo condiciones laborales justas y mediante procesos respetuosos hacia el medio ambiente. Mientras que las ventas de plátanos de comercio justo en Chequia aumentaron en un 7% el año pasado y las del té en un 13%, las industrias de productos tan emblemáticos de América Latina como el café y el cacao registraron una disminución de un 1% y un 20%, respectivamente, de acuerdo con los datos presentados por la organización Fairtrade Chequia y Eslovaquia. ¿La causa? Un aumento de precios sin precedentes, según explicó el analista Jiří Tyleček.
“Como si los precios se volvieran locos. Solo en los últimos dos años el precio del cacao ha subido un 250% y el del café se ha duplicado. Es una situación extrema. La última vez que se batieron récords en el sector del café fue en 2011. Tras varios años de precios relativamente bajos, la situación ha cambiado y la causa es la misma en ambos casos. Aunque el café y el cacao se cultiven en diferentes zonas geográficas, el factor común es el clima, o, mejor dicho, los cambios climáticos que simplemente no son propicios para el cultivo. Llueve cuando debería haber más sequía, hay sequía cuando debería llover, con respecto al ciclo de producción. Y, por supuesto, eso no es bueno, tenemos que conformarnos con rendimientos más bajos, a menudo también con una calidad inferior, lo que hace que suban mucho los precios que observamos en la bolsa”.
Los altos precios obviamente no benefician a los consumidores checos, muchos de los cuales prefirieron privarse de sus golosinas favoritas el año pasado, según muestran los datos. De acuerdo con la jefa de comercio y marketing de Fairtrade Chequia y Eslovaquia, Gabriela Kozlová, las empresas que venden productos a base del cacao en los supermercados checos han optado por diversas estrategias con la esperanza de recuperar las ventas.
“A lo mejor han oído hablar de la llamada ‘reduflación’. Los fabricantes en este caso reducen el tamaño del chocolate de 100 gramos a 90 u 80 gramos. También disminuyen el contenido del cacao en sus productos. Y no olvidemos las alternativas. En las últimas semanas he oído decir a mis colegas en el extranjero que se está considerando cada vez más el uso de la manteca de karité en el sector alimenticio”.
Volatilidad y falta de capital
Aunque podría parecer que un precio superior es beneficioso para los productores, eso no es necesariamente cierto. Por un lado, explica Tyleček, la volatilidad de los precios abre camino a un “capitalismo fiero” que pasa por alto los estándares del comercio justo. Por otro, se produce una falta de fondos en la cadena de suministro, algo que enfatizó también Xiomara Paredes, directora ejecutiva de la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños(as) Productores(as) y Trabajadores(as) de Comercio Justo (CLAC), en un mensaje transmitido por Fairtrade Chequia y Eslovaquia en la rueda de prensa.
“Los altos precios han traído muchos desafíos y lo que hemos visto hasta ahora en América Latina y el Caribe es que nadie en la industria estaba preparado con el capital. Prácticamente se ha incrementado tres veces, así que ese ya es un gran reto. Segundo, hemos visto organizaciones que no fueron capaces de comprar café este año. De comprarlo a sus productores porque no tenían el capital de trabajo, no tenían financiamiento. Tercero, en algunos países la tasa de financiamiento para que las organizaciones puedan recolectar el café, es decir pagarlo a sus miembros mientras les llega el precio de ese café que están vendiendo, el precio de ese café se ha incrementado de una tasa del 12% al 19%. Por otra parte, también hemos visto que el costo de recolección del café ha incrementado hasta en un 40% en varios países. Así que con esto vemos que los precios altos no precisamente están beneficiando a los productores directamente, aunque sí hay actores en la cadena que sí están recibiendo un poco más de dinero”.
El director de Fairtrade Chequia y Eslovaquia, Lubomír Kadaně, detalló en este contexto que la industria del café opera con miles de millones de euros y dependen de ella unos 125 millones de personas. No obstante, remitiendo a las palabras de la directora de la CLAC, los que ganan no son los que producen el café.
“La gran mayoría de la producción la cultivan pequeños agricultores. En el caso del café, se trata de aproximadamente tres cuartas partes, quizá incluso más. Y estos cultivadores, que en su mayoría son grandes explotaciones familiares, solo ganan lo justo y, en algunos casos, contratan a gente para el trabajo estacional, y son los que menos ganan. Quienes determinan el precio son los grandes comerciantes. El café es uno de los alimentos que más negocio crea y mueve muchísimo dinero. Para ilustrar cómo funciona y quién controla realmente el comercio, hay unas cinco empresas que controlan la mitad de la exportación de café y diez tostadores, grandes tostadores, que controlan aproximadamente un tercio del café después del tueste”.
Hacer el comercio más justo
"El comercio justo siempre ha tenido un objetivo, desde su creación. Que los agricultores de regiones remotas, en países de Asia, África y América Latina, reciban una remuneración justa por su trabajo. Una remuneración que les permita vivir dignamente".
El modelo Fairtrade, que parte de la premisa de que el comercio, tal y como transcurre naturalmente, no es justo, busca reequilibrar estas injusticias y asegurar que los que producen los alimentos puedan vivir de su trabajo, detalla Lubomír Kadaně.
“El comercio justo siempre ha tenido un objetivo, desde su creación. Que los agricultores de regiones remotas, en países de Asia, África y América Latina, reciban una remuneración justa por su trabajo. Una remuneración que les permita vivir dignamente. En el mejor de los casos, que puedan cubrir todas sus necesidades básicas. Y Fairtrade, además de la certificación, es un modelo económico que trata de equilibrar y corregir esas condiciones de manera que los fondos se distribuyan para alcanzar ese objetivo. Fairtrade cuenta con todo un sistema de normas en función de los productos básicos y de las características de la cadena de suministro. Establece condiciones tanto para los pequeños agricultores como para los comerciantes, los fabricantes y los procesadores. Estas normas son bastante exigentes. En general, se puede decir que deben cumplir determinadas condiciones económicas, sociales y medioambientales”.
A nivel mundial, Fairtrade cuenta con casi dos millones de productores. Un 16% proviene de América Latina, al igual que el 92% de la producción global de plátanos de comercio justo, el 87% del café y el 49% del azúcar producido de acuerdo con los estándares de la organización.
Además de garantizar un precio mínimo a los productores, garantiza la llamada Prima de Comercio Justo Fairtrade, que supone un pago adicional que los agricultores y trabajadores reciben de las empresas y que pueden invertir en proyectos comunitarios o empresariales que ellos mismo eligen democráticamente. En Chequia, en concreto, la disminución de las ventas en 2024 conllevó una reducción de la prima en un 11%, no obstante, aun así, alcanzó casi 1,5 millones de euros. En la última década, el monto anual ha crecido por más de 25, superando ocho millones de euros entre 2004 y 2024.
De acuerdo con el director de Fairtrade Chequia y Eslovaquia, Lubomír Kadaně, no se trata de una ayuda directa sino de un apoyo a los propios agricultores a que guíen su desarrollo como ellos consideren oportuno.
“Son las propias cooperativas las que deciden cómo van a utilizar la prima. No somos nosotros en Fairtrade los que decimos a dónde va el dinero, sino que depende de lo que se necesita en esa zona, en ese pueblo, en esa comunidad de agricultores. Por lo tanto, los usos son varios y abarcan desde escuelas, guarderías, hasta el ahorro del agua, la energía fotovoltaica y demás. O también la formación de ingenieros agrónomos, todo lo que tenga sentido y haga avanzar el cultivo y garantice cierta estabilidad en el mismo, incluyendo la reducción o minimización de las pérdidas, del impacto del cambio climático, etcétera”.
El café justo puede ser gourmet
A pesar de que Fairtrade Chequia y Eslovaquia existe hace más de veinte años, la organización se sigue topando con varios mitos que persisten entre el público. Uno de ellos es que los productores reciben solo un porcentaje mínimo del precio que paga el consumidor. No obstante, según cuenta el director de la organización, este prejuicio parte de una suposición errónea, ya que los agricultores con certificación Fairtrade reciben ya sea el precio de mercado, o bien el precio mínimo de Fairtrade - en caso de que el precio del mercado sea inferior – inmediatamente tras entregar su producción.
Otro mito tiene que ver con la calidad, explica Kadaně, quien viajó con un grupo de representantes de las empresas y los medios a Guatemala a mediados de mayo para participar en el primer foro mundial sobre café de comercio justo, organizado por la CLAC y Fairtrade.
“Como parte del foro se celebró el llamado Golden Cup, un concurso de café gourmet de comercio justo. Se trata de uno de los mitos vinculados al comercio justo que estamos intentando refutar, con éxito, a saber, que el café de comercio justo no es de calidad. No es cierto. Aunque Fairtrade no sea una certificación de calidad de por sí, estamos tratando de concienciar al público de que el café de comercio justo sí puede ser de alta calidad, que puede ser gourmet, que es un término técnico que designa un café que obtiene más de 80 puntos”.
Uno de los que participaron en el viaje fue también Václav Lednický, director general de Julius Meinl Coffee Czechia, quien afirmó estar asombrado por las habilidades de los productores guatemaltecos.
“Tengo que decir que me sorprendió mucho la profesionalidad que vi allí, creo que Fairtrade ha hecho un gran trabajo en la zona y ahora se está notando. Por ejemplo, Guatemala. El mayor productor siempre ha sido Brasil, pero Guatemala sigue creciendo y creciendo y el interés por estos cafés es muy muy alto, y eso se debe también a la profesionalidad con la que se aborda el cultivo y la elaboración del café. Porque, en realidad, la calidad del café se obtiene principalmente en el campo, ¿no? Gracias al productor, durante el procesamiento. Luego, los tostadores y baristas solo intentamos aprovechar ese potencial, pero el trabajo más importante lo hacen esas personas, por eso es tan esencial la formación y la profesionalidad”.
Lubomír Kadaně coincide en que la calidad es una variable clave, ya que el éxito en concursos similares como el Golden Cup puede abrirle al café gourmet de comercio justo los dos mercados más importantes, el europeo y el norteamericano, y convertirse en un estímulo que puede empujar el comercio justo hacia adelante y mejorar las vidas de los agricultores en América Latina y el resto del mundo.








