Cada vez hay menos, pero los bancos no desaparecerán del todo en Chequia
El auge de la banca digital y los cambios de hábitos tras la pandemia han llevado al cierre de casi un tercio de las sucursales en cinco años. Aun así, continúan siendo puntos clave para ofrecer asesoramiento especializado y reforzar la confianza del cliente.
Bien es sabido que los últimos tiempos han sido testigos de un mundo que tiende cada vez más hacia lo digital, un entorno en clara expansión que casi amenaza con dominar por completo nuestra sociedad dentro de no tanto tiempo. Los ejemplos son muchos y en diversos frentes, pero lo cierto es que hemos ido progresivamente abandonando el ámbito presencial por el “online” en el ámbito laboral, comercial y un largo etcétera.
Un caso que evidencia esta tendencia es el del sector bancario, más concretamente el de su red de sucursales dentro de una Chequia que se encuentra hoy, en ese sentido, en mínimos históricos.
Y es que el número de sucursales de entidades bancarias en el país registró el pasado año su cifra más baja desde el 2008, justo cuando comenzaron a recopilarse dichos datos. Según el Banco Nacional Checo, entre 2019 y 2024 la red de oficinas bancarias locales se redujo un 27 % hasta alcanzar las 1.388 sucursales a fines del pasado año. Solo en 2024 se cerraron 57 oficinas, lo que supuso un récord histórico al situar el número por debajo de las 1.400 por primera vez desde que se tiene registro.
"El interés en utilizar los servicios de las sucursales está disminuyendo en todos los bancos en proporción directa a la creciente popularidad de la banca móvil y de Internet, que ahora utilizan casi el 90% de nuestros clientes", señaló al respecto Filip Hrubý, portavoz de Česká spořitelna.
Es cierto que el fenómeno no es del todo “nuevo”, pues ya desde 2014 se ha venido registrando una progresiva reducción de oficinas físicas en la propia Chequia. Sin embargo, un buen número de expertos coinciden en que fue la pandemia, con el consiguiente confinamiento, cierre de comercios y restricciones, la que dio el impulso definitivo a esta transformación al modificar de forma radical los hábitos de los clientes.
"A medida que los bancos se vuelven más sofisticados digitalmente, los clientes se están acostumbrando más a administrar sus finanzas en línea, lo que a menudo es más conveniente y rápido que visitar una sucursal", destacó Ivo Apetauer, jefe del equipo de tecnología financiera de la consultora Deloitte.
Yendo a las cifras concretas de las entidades, Česká spořitelna, por ejemplo, ha pasado de 389 a 336 oficinas en dos años. Komerční banka también redujo su red de 209 a 204 sucursales durante 2023, mientras que Moneta Money Bank cerró diez, quedándose con 124. Por el contrario, ČSOB y UniCredit han mantenido cifras estables, con ligeros ajustes en forma de sucursales digitales o franquiciadas.
Estas mismas entidades y sus representantes señalan, precisamente, que los cierres no se realizan “al azar”, sino analizando aquellas ubicaciones donde la afluencia de clientes ha caído a niveles mínimos, optándose así por bajar la persiana para optimizar costes.
Más allá de esta creciente realidad, desde del propio sector bancario también señalan que las sucursales y oficinas físicas no desaparecerán del todo ni mucho menos. A pesar de que las operaciones “básicas” como transferencias o domiciliaciones hoy se realizan mayoritariamente digitalmente, las sucursales continúan siendo centros de asesoramiento esenciales para productos financieros complejos.
"En las sucursales, los clientes suelen gestionar hipotecas, inversiones y seguros, productos para los que desean obtener asesoramiento de un experto", explica Lucie Leixnerová, portavoz de Moneta Money Bank, quien destaca, al igual que varias voces del sector, que los bancos y sus establecimientos no desaparecerán del todo en Chequia.
Aun en un contexto de creciente digitalización, muchos clientes siguen valorando la posibilidad de acudir a una oficina física, especialmente para resolver problemas o recibir asesoramiento especializado.








